14 de febrero de 2007 11:54 ESPECIAL / EL DÍA DE SAN VALENTIN “Hola, soy tu hermana. Nuestro padre es el donante 150”
Un hombre estadounidense de 50 años tomó una resolución el día de San Valentín: conocer a sus descendientes nacidos por inseminación artificial con el esperma que él donaba a finales de década de 1980. elnuevodiario.com.ni Jeffrey Harrison se pasó los últimos años de la década de 1980 donando su esperma. Llegó a reunir hasta 400 dólares bajo esta actividad seminal sin nunca preocuparse por quiénes serían sus hijos genéticos. Pero San Valentín le pareció la fecha idónea para conocer a algunos de ellos.
La historia la recoge el diario estadounidense The New York Times en su edición de Internet. El periódico cuenta que Harrison se conmovió por un reportaje publicado en ese mismo diario y titulado “Hola, soy tu hermana.
Nuestro padre es el donante 150”, que relataba la historia dos adolescentes cuyas madres habían usado el esperma de Jeffrey para concebir.Los jóvenes buscaban al donante.
“Esta es una vida corta”, dijo, “y estas muchachas necesitaban una especie de resolución. Pensé que podría enviar una pequeña tarjeta del día de San Valentín, a cada una, diciendo solamente ¡hola!”.
Pero Harrison se topó con un inconveniente: el banco de esperma a donde él acudía como donante no quiso darle ayuda, aduciendo las políticas de privacidad sobre los donantes y las personas que utilizan el semen. El hombre también estaba inquieto sobre lo que podrían pensar las jóvenes al saber que era pobre. Harrison, de 50 años, vive con cuatro perros en una casa rodante en Los Ángeles.Se gana la vida con empleos ocasionales.
Si se encontraba con las muchachas, Harrison llegó hasta pensar que les explicaría por qué decidió llevar un ritmo de vida poco convencional, explicando que su abuelo fue un alto ejecutivo educado en las principales universidades de EEUU, y su abuela presidenta voluntaria de la Sociedad para la Prevención de la Crueldad a los Animales.
Hace algunas semanas, Harrison entró al sitio web Donor Sibling Registry, que facilita conexiones entre donantes de esperma y personas nacidas a través de inseminación. En el sitio se encontró con dos adolescentes –Danielle P. y Jo Ellen M.-, que fueron concebidas con su esperma. Pero la sorpresa se la llevó al ver que además había otros cuatro adolescentes en la lista.
Cuando el día de San Valentín se acercaba, Harrison decidió ponerse en contacto con todos ellos. El fin de semana pasado envió por correo electrónico una foto de su partida de nacimiento confirmando su identidad a Wendy Kramer, fundadora del sitio donde encontró a los jóvenes.
Kramer dijo al Times que varios donantes se ponen en contacto con sus descendientes, pero no todos tienen la valentía para hacerlo con un grupo tan grande. “Uno no sabe qué esperar”, dijo, “¿Cómo se puede definir esta familia?¿Qué son los unos de los otros?”
Danielle y JoEllen llamaron a Harrison. El momento que habían esperado por tanto tiempo por fin se les daba. Las jóvenes dijeron que no estaban decepcionadas a pesar de que se dio de una forma tan prosaica.
“La primera cosa que dijo fue “Santo cielo””, dijo Danille, de 17 años, quien desde el encuentro con Harrison ha pasado varias horas pegada al teléfono hablando con él. “Es un tipo con un espíritu libre, y no me preocupo por qué carrera tiene.Hasta pude hablar con sus perros”.
Harrison encontró una tercera hija, Rayann M., en Los Ángeles y sus descendientes se encuentran esparcidos por todo EEUU: hay Colorado, Florida, Nueva York y Pensilvania.
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