San Juan de Limay Tierra de escultores natos
Cada trozo de piedra marmolina es una obra de arte para los habitantes de San Juan de Limay, quienes durante más de cuatro décadas han basado su economía local en la artesanía. Pese a la buena aceptación que las piezas tienen tanto en el mercado nacional como en el extranjero, hay un impedimento: los malos caminos, lo que también obstaculiza el abrir las puertas al turismo
María Haydée Brenes | mhaydee@elnuevodiario.com.ni
San Juan de Limay, Estelí -Después de sufrir por un tortuoso camino lleno piedras y baches, una escultura de dos metros de altura conocida como “La Gorda” nos da la bienvenida y anuncia que estamos próximos a llegar a nuestro destino, donde de cada piedra hacen una escultura.
De acuerdo a María Gilma Rosales, Alcaldesa de San Juan de Limay, gestionan los recursos necesarios que les permitan hacer un parador turístico en la comunidad de “Loma Atravesada”, donde la enorme gorda está acompañada de otras esculturas que a diario trabajan miembros de la familia Vindell, una de las más antiguas dedicadas a este arte.
Con una población de 14 mil habitantes, este municipio es uno de los más pobres de nuestro país, sobreviven gracias a la confección de esculturas y la poca ganadería y cultivos que le permite la naturaleza, pues también son uno de los territorios más secos de Nicaragua. Vida en la piedra de marmolina Aproximadamente doscientas familias se dedican a la fabricación de artesanías de la “Piedra Limay”, como le llaman a la marmolina, que se encuentra en los cerros cercanos a la pequeña ciudad.
“Últimamente tenemos problemas para la extracción, porque se necesita maquinaria pesada, lo cual es muy caro y no lo pueden pagar nuestros artesanos. Hay que recordar que ellos obtienen bajos ingresos por el trabajo, los que oscilan entre los quinientos y mil córdobas mensuales. Es casi nada”, declaró la alcaldesa.
Julio Vindell es uno de los primeros escultores de San Juan de Limay, descubrió su arte cuando el padre Eduardo Mejía llegó a la parroquia y motivó a un grupo de jóvenes a hacer trabajos diferentes a la agricultura para tener ingresos.
“Comenzamos trabajando con madera, jícaros y barro, después se buscó como darle forma a las piedras del río, pero lo más que hicimos fue pintarles paisajes, fue cuando descubrimos un trozo de marmolina y vimos que a pesar de su dureza era fácil trabajarla y desde entonces, en 1972, nos dedicamos a eso”, destacó el señor Vindell.
Para los artesanos de la localidad, lo que más les ha valido para continuar con su “oficio” es su propia iniciativa, sobretodo en los más jóvenes que no recibieron cursos o instrucción de parte de maestros como Saravia, quien en la década de los ochenta estuvo en la zona.
La marmolina en los talleres familiares de San Juan de Limay se trabaja con cincel, serrucho, machete, taladro y hasta con otras piedras, un taller puede ser reconocido varias cuadras antes por las piedras amarillentas en la acera de la casa. “En algunas ocasiones la misma piedra te refleja la forma que le darás, en cambio otras deben ser pensadas y repensadas por el escultor. Dependiendo del tamaño y la forma que se le dará a una pieza te puede llevar un día, dos, una semana o más de un mes”, comento Vindell.Con los petroglifosOtro atractivo de San Juan de Limay son los petroglifos, que se encuentran en los farallones del río Los Quesos o La Bruja. “Se cree que estos petroglifos están aquí desde antes de la Colonia”, señala Erick Suárez, a quien la Alcaldía nos delegó como guía.
Una cueva cercana a los petroglifos es conocida como “La puerta del infierno”. De ésta se dice que es una vía subterránea que comunica con Honduras y que guarda una laguna hermosa en el centro, otra historia relata que el demonio habita en ese sitio y que los murciélagos que aprovechan la oscuridad para dormir en el día, anuncian al “Rey del infierno” cuando alguien quiere ingresar a su territorio.
Más allá de las leyendas, algo que no se puede negar es la vistosidad de los farallones y las piedras que debido al constante paso del agua y la luz, reflejan una estela multicolor que tientan a cualquiera a llevar muchas piedras como recuerdo. Pero no es buena idea, porque alejadas del agua pierden el color y se ven opacas.Yacimientos vírgenes Limay en lenguaje Náhuatl significa “Río de Lodo” o “De las Mariposas”, es uno de los territorios del departamento de Estelí con más yacimientos minerales localizados, principalmente en los cerros que rodean el casco urbano. Según las investigaciones de las profesoras Martha Dolores y Flora del Socorro, en 1925 la producción de oro oscilaba entre 2 y 4 toneladas quincenalmente.
Entre los lugares con potenciales minerales (oro, cobre, grafito, marmolina, etc.) se destacan: La Grecia, Los Chapetones, Los Colorados, Las Minitas, Tipiscayán y otros, que de ser explotados jugarían un papel importante en la economía local.Buscando solucionesUn conjunto de organizaciones de la sociedad civil ha formado una comisión para incidir en la construcción del tramo de carretera que va de la comarca La Sirena, de Estelí, hasta San Juan de Limay.
“El camino que nos conduce a San Francisco del Norte, en Chinandega, está siendo mejorado, pero no sabemos cuánto durarán los trabajos, porque hasta ahora no han sido muchos los avances. No han respondido a nuestras súplicas, por ello pedimos junto a la municipalidad que el Ministro de Transporte nos atienda y se comprometa con nuestro municipio”, enfatizó la señora Reina Moreno Lazo, integrante de la comisión.
Otro de los problemas que busca solucionar el grupo es del servicio de energía eléctrica, que llega desde Chinandega, aunque está más cerca de Estelí. “El servicio de energía es pésimo. En ocasiones hemos pasado hasta una semana sin tener energía en nuestros hogares, porque se daña alguna línea que nos da el servicio y avisamos y avisamos y medio reparan nada más”, concluyó.De villa a pueblo y de pueblo a municipio En 1549, el territorio Limayense fue medido en lotes o sitios, compuestos de 5 a 9 caballerías cada uno, en presencia de Don Fernando Casco, que además de regidor funcionaba como Juez Local. El título de posesión fue recibido por el líder comunitario, Don Felipe Urbina, de manos de Don Pedro de Saravia, capellán de la provincia de Nicaragua, León.
Las profesoras Martha Dolores Álvarez de Valdés, de 64 años de edad, y Flora del Socorro Castellón de Vanegas, de 70 años, nacidas y criadas en Limay, sostienen que según sus investigaciones, en 1600, Don Yanuario Castellón donó 10,000 manzanas de tierra a Limay Grande, que había comprado a la capitanía del reinado español, a razón de 5 pesos con 80 centavos cada caballería.
Entre los sitios que fueron medidos en 1549 y forman parte de la geografía de Limay figura: El Palmar, El Horno, Cacala, La Estanzuela y Apasopo. Por ley emitida el 20 de marzo de 1883, el gobierno del Dr. Adán Cárdenas donó al municipio 20 caballerías de tierra en la zona de “Agua Zarca” y “El Horno”, para invertir producto en la reedificación de su cabildo, como lo expresaba la ley.
En 1860, la comunidad fue creada con el nombre de “Villa Limay”. A mediado del siglo pasado (XIX), fue elevada a la categoría de pueblo por la administración del gobierno de Don Manuel Antonio de la Cerda. En 1891, fue confirmada como municipio mediante decreto legislativo emitido el 4 de diciembre y firmado por el gobierno del presidente Roberto Sacasa.
Antes de la creación del departamento de Estelí, San Juan de Limay pertenecía a la provincia de Somoto Grande, que a su vez era parte del departamento de Nueva Segovia, al igual que Condega y Pueblo Nuevo. Las localidades de Estelí y la Trinidad correspondían al departamento de Jinotega.
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