Fausto Torres De niño yuntero a exitoso empresario
Arnulfo Urrutia
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| Fausto y su hijo mostrando cuadros de su galería. |
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Especial para El Nuevo Diario
Si usted se ufana o peor aún, se lamenta, de haber trabajado como un buey, no crea que eso es tan espectacular como para publicarlo en “Increíble pero cierto” o bien, escribir un nuevo record mundial en el libro “Guinnes”. Eso ocurre a muchas personas en alguna etapa de su vida. Pero, que un niño de nueve años de edad, jornada tras jornada, trabaje el doble que una yunta de bueyes, eso ya no es tan común. Y si además, ese niño yuntero, en su afán de superación, se convierte en ordeñador, jardinero, lustrador, vendedor de chicles y después en obrero fabril, hasta constituir su propia empresa y llegar a ser el mejor empresario en su rama; el caso se torna realmente extraordinario. Un digno ejemplo para la página “Emprendedores”....
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