Crecimiento económico y desarrollo en Nicaragua
Oguer Reyes Guido Para el año 2000, el PIB per cápita se situaba en Nicaragua en 505.7 dólares estadounidenses. Contrario a los 1038 dólares entre 1970 y 1979. Con 5 millones de habitantes actualmente, la población se duplicó desde 1979; cuando era de 2.5 millones solamente.
Según las estadísticas oficiales, la pobreza alcanzó en 1998 al 47.9 % de la población. A ello se le suma la baja inversión en Salud y Educación que para el año 1999 tan sólo representaba el 5.3% del PIB en Salud y el 6.5 % en Educación.
La mitad de los nicaragüenses viven en la pobreza y de parte del Estado hay muy poca inversión en Educación y Salud. Este hecho agrava las condiciones de vida de la población en general y en particular de ese 47.9% que vive ya en la pobreza y sin acceso a servicios de salud de calidad; sin acceso a una educación elemental gratuita.
La pobreza en Nicaragua es un mal que tiene orígenes diversos. El factor que más incide en la pobreza es la falta de crecimiento económico, lo que no permite que las empresas y los agentes creadores de empleo aumenten la oferta laboral.
No habiendo suficiente crecimiento económico los recursos lógicamente escasean y el Gobierno prioriza sus compromisos externos con los organismos multilaterales para ir manteniendo al día los pagos de una gigantesca deuda externa.
El crecimiento económico es crucial para que la economía misma genere más recursos que se reinviertan en el país y que generen mayores flujos que a la postre dinamicen el mercado y aumenten la oferta de empleos.
Actualmente, Nicaragua no es si quiera capaz de hacerle frente a la balanza de pagos. En consecuencia, el FMI cada año interviene con partidas especiales y préstamos que equilibran la balanza de pagos nicaragüense, pero que implican muchas medidas restrictivas en la mayoría de los casos de las iniciativas de inversión en desarrollo humano y mejora de las condiciones de vida de la población.
El crecimiento económico es esencial y fomentarlo es de una urgencia evidente; es el punto de partida si se quiere. Empero no hay que creer que por sí mismo el crecimiento económico se constituirá en la panacea de la cual surjan las soluciones a todos los problemas y desafíos del desarrollo en Nicaragua.
Para complementar el círculo virtuoso de desarrollo, el crecimiento económico debe ir acompañado de políticas y prácticas de redistribución de la riqueza de forma equitativa.
Para que el bienestar llegue a toda la sociedad, el Estado, a través de los instrumentos que tiene a su disposición y en su papel de intermediario de flujos y asignador de recursos, debe velar porque la política del sector público esté enfocada a la consecución de la equidad, que es uno de los principales papeles que él debe jugar.
Es necesario también emprender reformas reales y eficientes en el sector público. Nicaragua no puede seguir funcionando con un sistema judicial corrupto y desacreditado con sesgos de utilitarismo político partidario.
El crecimiento económico debe ir acompañado con programas de fomento al desarrollo educativo y científico. Con programas de desarrollo y trasferencia de tecnologías que impulsen el desarrollo integral de la sociedad de manera sostenible.
El autor es Catedrático del Tecnológico de Monterrey. México. Especialista en Economía gubernamental.
Comentarios de nuestros lectores Andres López
El problema principal con los datos económicos de los años ochenta es que no representan en materia estrictamente económica el reflejo de un desenvolvimiento normal o al menos estable de la economía.
Si debieran tomarse en cuenta los datos de los años 80 tendrían que depurarse a la luz de un terrible fenómeno de hiperinflación. La inflación en ese tiempo rompió records a nivel latinoamericano llegando hasta el 35 mil porciento. Siendo la inflación la tendencia generalizada al alza de los precios de los bienes dentro de una economía los datos del PIB de los años 1987,1988,1989 son irrelevantes para el análisis estrictamente técnico. Si el percápita era de 600 dólares supongamos, a eso calcule usted el 35 mil porciento de inflación y el impacto que ello llega a tener en la disminución del poder adquisitivo. Lógicamente no tiene sentido ese análisis. Despues de 1990 se inició en Nicargaua la era de ractivación de la economía. De hecho con todos los recursos de la cooperación internacional y los prestamos y programas del FMI no se ha logrado recuperar siquiera la capacidad productiva ni los niveles-aunque sea macroeconómicos- de la década de los 70. Para mí ese es el sentido de un análisis en al retrospectiva macroeconómica. Independientemente de sesgos políticos, las cifras no engañan. No veo en el artículo argumentos políticos. Me parece que el analisis va encaminado a cuestionar la eficacia de los gobiernos democráticos de los 90 que no han cumplido con los retos de reencausar la economía ni siquiera a los niveles que ésta tenía en la década de los 70.
Gracias por perminitirme participar
Enrique Cortés
¿Porque el autor refleja como parametro de su argumentacion los años 1970 al 1979(tiempos de paz de cementerios con la Dictadura de Somoza), ¿que pasa con los años de la decada de los 80´s?, ¿Esos registros no existen o hay un sesgo del autor? etc. Para hacer analisis con objetividad, hay datos tambien de esa decada llamada por los idiologos del neoliberalismo "decada perdida", pero como repito hay datos como: "en 1987, 1988 y 1989 el Producto Interno Bruto PIB per capita fue de 600.3, 509.3 y 484.9 dólares respectivamente y esto dio lugar al incremento del desempleo que en estos años señalados fue 28.8%, 32.5% y 39.4% respectivamente (Según datos oficiales señala FIDEG)" pero despues del dato "frio" se debe agregar como algo impresindible e irrefutable por aquello de la etica profesional, que los datos de esta decada fueron en medio de una guerra de agresion ("guerra de baja intensidad" le llamaban) por parte de Estados Unidos, que significó la condena en la Corte Internacional de Justicia de la Haya con una oblicacion de pagarle a Nicaragua de 17 mil millones dolares americanos a USA, etc.
Gracias por permitirme opinar, espero respuesta logica, sin sesgos, objetiva.
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