El candidato ideal
Carlos Chamorro Coronel ¿Cómo escoger al candidato ideal para oponérselo al de la izquierda, léase FSLN? Si la política, como dicen, es el arte de lo posible, habría entonces que decidirse por el candidato que ofrece mejores posibilidades de triunfo en las elecciones. ¿Pero quién podría ser éste en las actuales circunstancias? Candidato propiamente ideal no existe, pues ninguno posee esas cualidades que sólo existen en nuestra mente, como una quimera o entelequia platónica. Pero, en la realidad concreta, existe la persona que de alguna forma se acerca a lo que pudiéramos llamar “ideal”, en el sentido de conveniente, aceptable y viable, como lo fue la Violeta en su momento; y por ello ganó.
No tenía tal vez siquiera los conocimientos básicos para ser una estadista, porque simplemente no estaba preparada para eso. Y, sin embargo, fue la persona predestinada para hacer su papel. Como Juana de Arco, una simple doncella campesina, pero oyó la voz de Dios, y salvó a Francia. O Judith, la heroína judía, una viuda retirada a la oración y buenas obras. Pero siguió la voz de Yahvé, y salvó a su pueblo, Y así en su momento la Violeta, quien sólo casi con calmada presencia, firme y tranquila, logró el milagro de la reconciliación de dos fuerzas en feroz pugna.
En estos momentos, también Nicaragua enfrenta un terrible dilema: ¿a quién escoger para no volver al pasado de odios desenfrenados y lucha de clases? Una persona que a la vez unifique al PLC, y sea aceptable, para decirlo abiertamente, para el Departamento de Estado y la Casa Blanca. Porque lo más importante de todo en este momento es evitar una confrontación con los EU, que sería desde todo punto de vista (político, militar, económico, etc.) catastrófica para el país y la región entera. Esa es mi opinión, honesta y sinceramente.
Ese hombre, en mi opinión -repito- es don Francisco Aguirre Sacasa. Explico mi posición como si fuera a votar en público, a lo cual tengo todo el derecho como ciudadano libre de este país. Don Francisco Aguirre Sacasa es un hombre que nunca se apartó de su partido ni renegó de su líder, el doctor Arnoldo Alemán, quien, digan lo que digan sus adversarios y detractores, organizó y adaptó al antiguo Partido Liberal a las nuevas circunstancias, enfrentándose con éxito al adversario político más temido de todos: el FSLN. El doctor Alemán es líder, simplemente, porque nunca cuenta con el pueblo que lo apoya. Y eso es un hecho indiscutible.
En cierto sentido bien se puede decir, sin temor a exagerar, que el doctor Alemán es el político, inclusive en las difíciles circunstancias penales en que se encuentra, que posee actualmente el mayor aval político real en Nicaragua, superior, incluso, al de su mayor adversario, el líder indiscutible de su facción, Daniel Ortega. Ningún otro candidato del PLC ostenta la distinción de contar con el apoyo del doctor Alemán. Todos los demás o se le han apartado en momentos difíciles o han renegado; o sea, han dudado. No así don Francisco Aguirre Sacasa, quien, además, fue educado desde muy pequeño por su padre en la capital de EU, y conoce a fondo los entretelones de la complejísima madeja del poder en Washington, siendo, a parte de eso, profundamente nicaragüense hasta los tuétanos.
Desde luego, que cualquiera me pudiera objetar con todo derecho y razón de que yo exagero por simpatía o condición de clase. No me importa, éste es un país libre, y queremos que lo siga siendo, por eso expreso, a tiempo y anticipación, sin ambages ni tapujos, mi preferencia. Y conste que yo apenas he cruzado palabra con él; ni busco puesto o prebenda alguna. Soy sólo un ciudadano común y corriente que expresa su punto de vista en lo que valga poco o mucho.
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