feb 11, 2006
Elisa Arrodillada
Estados Unidos
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| George Evans |
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GEORGE EVANS. ESTADOS UNIDOS, 1948)
(Tina Modotti, 1924)
Ésta es la muchacha quemada, esta fotografía extrema de alguien, transformada por el desastre pero inalterada. Sus manos cundidas de cicatrices, el impétigo del destino. Sus manos de cebra. Sus manos de leprosa. Sus dedos quemados. Sus garras. Su rostro, un abismo donde quiero caer, deseando momentos (no, más bien horas; o días; o meses; o el infinito) entre sus manos, ésta lavada con el agua hirviente de la vida, ésta llena de cicatrices, este rostro que todo lo abarca.
La sirvienta de la artista, transida de dolor pero lista a cumplir, arrodillada sobre roca con el rostro marcado por la pena, cada mañana se levanta antes del amanecer a barrer la casa y preparar el desayuno. Cómo pueden saber sus amos que les sirve una diosa minusválida. Cómo pueden saber que sus cicatrices proceden de las mismas olas del tenebroso océano que los empapa sin dejar rastros.
Este mar que nos envuelve nos va cambiando, permanentemente, así como el dolor y la belleza del amor nos dejan marcas que no se quitarán. Aturdidos y cambiados ante estos ojos y manos, no podríamos sobrevivir la belleza sin sus cicatrices, ese lugar donde nos arrodillamos sobre piedras puntiagudas, desesperados por sufrir.
(Traducido por Daisy Zamora)
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