Vive entre vírgenes y santos, pero el milagro lo hizo con trabajo y más trabajo
ARNULFO URRUTIA
 |
| Guillermo Masís, junto a una muestra de sus imágenes. |
|
Especial para EL NUEVO DIARIO
Siempre que transitaba por la dupla norte, veía aquella vieja venta de materiales para la construcción, ubicada del Instituto Loyola, 150 varas arriba. Era una estampa más de las típicas “bloqueras” que se ubican en las cercanías de los mercados. Sin embargo, conforme transcurría el tiempo noté que ladrillos y bloques desaparecían, y poco a poco el lugar se iba llenando de coloridas imágenes. Aparecieron vírgenes, santos, divinos niños, redentores crucificados y varias otras piezas que yo no identificaba. Aquello parecía una iglesia al aire libre. Un día de tantos no pude más, detuve mi vehículo y decidí indagar sobre aquella empresa tan singular.
Descubrí que el dueño es el señor Guillermo Masís Recarte. Cuando me recibió, lo...
|