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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Domingo 19 de Febrero de 2006 - Edición 0
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Deserción escolar y la falta de inversión en educación (nueva generacion)

“Enseñar no es una función vital, porque no tiene el fin en sí misma; la función vital es aprender”.


La educación es una de las herramientas fundamentales para el desarrollo de las capacidades en la vida de todo ser humano. En Nicaragua somos más de cinco millones de nicaragüenses, de los cuales más de la mitad son niños, niñas, adolescentes y jóvenes, y de quienes un millón 500 mil, no tendrán acceso a las aulas de clases este año.

Invertir en la educación es también invertir en un progreso social comunitario que ayude al desarrollo económico de la nación. Algunas investigaciones recientes exponen que el capital extranjero de inversionistas trata de obtener beneficios de una fuerza laboral capacitada. El problema no sólo es el poco presupuesto asignado para educación, sino que tampoco existen estrategias de seguimiento a estudiantes para evitar que abandonen las aulas de clases, a pesar que el año pasado se aprobó la Ley General de Educación que supone una amplia inversión en educación.

En el año 2000, centenares de niños, niñas, adolescentes y jóvenes aglutinaban cerca del 33 por ciento de la población económica activa de Nicaragua. El Instituto de Estadísticas y Censos señala que en 1998 adolescentes y jóvenes abandonaron las aulas de clases por algún tipo de realización en actividades laborales y domésticas. La Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua calcula que en el año 2005 más de un millón de niños, niñas, adolescentes y jóvenes no lograron ingresar al sistema escolar, o bien no lo terminaron.

Este año, en comparación con el anterior, la exclusión de estudiantes al sistema escolar ha aumentado en casi un ciento por ciento; es decir, pasó de 800 mil niños, niñas y adolescentes que se quedaron sin matricularse al inicio del año 2005, a un millón 500 mil en este año 2006. Pese a todo esto, el Gobierno presidido por don Enrique Bolaños, asegura que “Nicaragua va por buen camino”. Esto, sin tomar en cuenta la incapacidad del gobierno de resolver algunos conflictos como la huelga de los Médicos Pro Salario, sumada luego por la Federación de Trabajadores de la Salud, que aglutina a más de 17 mil miembros, según el diputado Gustavo Porras.

Más de 121 millones de niños y niñas en el mundo, en edad de cursar estudios primarios, están descolarizados. Todos ellos y ellas están privados de su derecho a la educación debido a la pobreza, la falta de oportunidades, o ya sea porque los escasos recursos nacionales impiden contar con instalaciones escolares adecuadas, o bien la corrupción ha privado del derecho a la educación a la niñez y a la adolescencia. En Nicaragua, el Ministerio de la Familia calcula que a nivel nacional son más de 7 mil 500 niños y niñas, quienes trabajan como vendedores en puestos fronterizos, puertos y mercados. La procuradora de la Niñez y la Adolescencia, Norma Moreno, calcula que más de 300 mil niños y niñas trabajan en nuestro país.

En Nicaragua, para este año 2006, está presupuestado pagar más de 20 millones de dólares en una deuda interna declarada ilegal por la Contraloría General de la República. Según la Coordinadora Civil, el 20 por ciento del Presupuesto General de la República será asignado para el pago de deuda interna en el 2006. A esto hay que sumarle los mil millones de córdobas de sobre-recaudación de impuestos del 2005. Es evidente que con un poco de estos recursos invertidos en educación y con una buena estrategia para dar seguimiento a niños, niñas, adolescentes y jóvenes que están fuera y dentro de las aulas de clases nos evitaríamos una gran cantidad de infantes y adolescentes que abandonan la escuela antes de finalizar las clases, o peor aún que ni siquiera logran matricularse.

El municipio de Alamikamba es un buen ejemplo de la falta de interés por parte del Gobierno en aportar a la educación. Sólo existen 30 escuelas bilingües y en precarias condiciones de las 42 comunidades de ese municipio. La mayoría de la educación es de Primaria. Las únicas dos escuelas de Secundaria se encuentran en Alamikamba y Layasiksa. Otro ejemplo está entre Mulukukú y Puerto Cabezas, en donde hay 16 escuelas, 14 tienen sólo un pabellón.

Uno de los objetivos del Milenio es que la niñez y la adolescencia alcancen el nivel de escolarización mínimo para brindarles algunas de las herramientas y logren desarrollarlas a medida que evolucionen, sin embargo eso no parece tener importancia en Nicaragua. Comparto la idea de Carlos Miguélez, quien escribió, en la página de opinión de El Nuevo Diario del 07 de enero de este año, que “Lo que no le demos a nuestros niños hoy no lo tendrán más adelante, se habrá perdido para siempre.”
El Código de la Niñez y la Adolescencia establece en su artículo 43 que el Estado asegurará la educación Primaria y obligatoria, pero también menciona que ningún niño, niña o adolescente quedará sin matrícula. El mismo artículo señala que de no cumplirse lo antes mencionado los funcionarios involucrados serán sancionados.

El artículo 121 de la Constitución Política establece que el acceso a la educación es libre e igual para todos los y las nicaragüenses. La enseñanza Primaria y Secundaria es gratuita y obligatoria en los centros del Estado. Nadie podrá ser excluido por razones económicas. Los pueblos indígenas y las comunidades étnicas de la Costa Atlántica tienen derecho en su región a la educación intercultural en su lengua materna, de acuerdo a la ley.

La primicia de que sólo el pueblo salva al pueblo deberá ser entones una de nuestras iniciativas al empezar a reclamar nuestros derechos y deberes establecidos en las leyes de nuestra querida Nicaragua. Pero no es suficiente con reclamarlos, sino también velar para que sean cumplidos.

*El autor es estudiante de comunicación social de la UCA.

nerygarca@yahoo.es




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