El Nuevo Diario
Portada | Archivo | Escríbenos | Suscríbete
  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Miércoles 22 de Febrero de 2006 - Edición 9169
Nacionales
-
Sucesos
-
Departamentales
-
Internacionales
-
Ciencia
-
Opinión
-
Política
-
Contacto END
-
Deportes
-
Variedades
-
Informática
-
Especiales
-
Economía
Otras secciones
Cultura
Clasificados
Horóscopo
Turismo
Emprendedores
Empresas
Club de lectores
Suplementos
El alacrán
Nuestro mundo
Ellas
Misterios & Enigmas
Salud y sexualidad
Nuevo amanecer
Buena onda
El Deportivo
Otros servicios
Suscripciones
Nuestros servicios
Directorio
Noticias más leidas
Noticias por correo
RSS XML
Servicios web
Blogs

Bono, Bill y Melinda: sus excentricidades en la política global


Hace poco, leí una noticia que me dejó perplejo. Según la agencia de noticias BBC, en 2005 la empresa norteamericana Exxon Mobil recibió en utilidades, producto del incremento del precio de petróleo, 35 mil millones de dólares. La cantidad de dígitos parece ilusoria al ponerla en una calculadora, sobre todo si lo comparamos con los raquíticos 1,400 millones de dólares que nosotros destinamos anualmente al Presupuesto General de la República o los 6 mil millones que hacen referencia a nuestra deuda externa. Posiblemente, si fuese uno de los accionistas de estos gigantes de la industria, me abrumaría saber qué haría con tanta plata, o cuidado pasaría con stress para que no me la robaran. Sin embargo, algunos millonarios comprendieron que hay que pensar globalmente para actuar decididamente en reparar estas inequidades. De esta manera, Bill y Melinda Gates han puesto en marcha la organización de filantropía más grande del planeta con un monto que asciende a 32 billones de dólares. Bono, un artista que aprovecha su fama musical, se les juntó para hacer conciencia que hay otro mundo fuera del jet set.

Las contradicciones de la “estúpida pobreza” --que hacen referencia a la muerte de personas por no poder pagar sus medicinas, las cuales cuestan sólo C$ 35 córdobas, ya que viven con menos de C$ 20 córdobas al día-- fueron suficientes para que Bill y su esposa se dieran cuenta en parte de la problemática mundial y se convencieran, por el entusiasmo de Bono, para hacer frente al dilema. Esta inquietud no sólo se tradujo en trasladar montos significativos para reducir pobreza, sino que los motivó para recorrer las áreas más pobres de África y buscar por ejemplo, con las mentes más brillantes, una medicina que no necesita inyección ni refrigeración. Aquí, en Nicaragua, posiblemente no nos parezcan ajenas estas cifras y hasta nos puede ser indiferente lo que hagan extranjeros con sus millones para sentirse bien, aunque un legado muy grande están dejando, que es digno de imitar.

A pesar de la pobre economía en Nicaragua, la idea de una “empresa con responsabilidad social” parece más bien un invento de cheles con ánimos de cooperación que una necesidad en este mundo tan disparejo. Lo más preocupante es que las inequidades se agrietan cada día más y los empresarios en este país parecen tener más interés en la campaña política y quedar bien con todos que invertir en capital social para que sean sus mismos trabajadores los que gocen de entusiasmo y capacitación para desarrollarse.

Brindar oportunidad de empleo a jóvenes que pertenecieron a pandillas, ofrecer un vaso de leche a los hijos de sus empleados, fomentar el deporte recreativo y ayudar a una comunidad remota no son acciones desmesuradas que necesitan muchos recursos económicos, sino una verdadera voluntad cristiana de ayudar al prójimo y cuya materialización hará la diferencia para esas personas que carecen de todo.

Posiblemente la revista Time, que eligió a Bill, Melinda y Bono como los personajes del año 2005, quería atraer la atención de un público que sólo ve el rostro de la pobreza a través de una fotografía o que no tiene idea de que existe otro continente fuera de Europa. Sin embargo, cuánto desearíamos que ya se hiciera un reportaje de nuestros magnates y sus aportes a los sectores desposeídos. En este caso, no serían grandes personajes, sino hijos dilectos de Nicaragua por una sociedad sedienta de mejorar sus niveles de vida.

Tal vez no hay que recorrer tan rápido y podamos ver a Perrozompopo haciendo una alianza estratégica con una familia pudiente, para que la sociedad tome conciencia de temas como salud reproductiva, oportunidad educativa y atención a la niñez y juventud nicaragüense. Ojalá nos contagiemos de esta actitud humanista de apoyar al prójimo más decididamente. Mientras tanto, esperemos que la actitud global que están desarrollando Bono y los Gates impulse o toque un día el corazón de los nicas y su entorno.


Aprendiz de Barista
pauni@ns.uca.edu.ni




imprimir imprimir  email enviar
Opinión

»El centenario de Henrik Ibsen: uno de los raros de Darío

»Las elecciones ticas

»“Como decíamos ayer...”

»Comentario al artículo “La izquierda y sus demonios”

»¿Intereses gremiales o intereses poblacionales?

»Bono, Bill y Melinda: sus excentricidades en la política global


Portada | Nacionales | Sucesos | Departamentales | Internacionales | Opinión | Política | Deportes | Variedades | Economía
El Nuevo Diario (c) 1998-2005 e-mail: info@elnuevodiario.com.ni
Guegue.Com - Desarrollo y Hospedaje Web