Bienvenida a Ángel Juárez a Solentiname
Ernesto Cardenal Es un personaje muy singular, de los más singulares que he conocido. Habla mucho, pero no olvido una corta frase que le oí una vez: “Yo no hablo por hablar”. Ángel Juárez, Presidente de la organización Mediterránia de Cataluña, tiene mucho de qué hablar, porque ha sido muchas cosas, incluso comunista, de lo que no se avergüenza. No es como muchos otros que lo han sido y ahora lo callan, después que al comunismo en Europa se lo llevó la chingada, como se dice en México. (Yo soy de los que siguen siendo esa cosa que ahora es rara --el ser comunista-- y en mi caso, una cosa aún más rara: comunista cristiano).
A este personaje se le ve por todas partes. Viaja mucho, lo que es muy típico de estos años, finales del siglo pasado y comienzos del nuevo milenio (yo soy uno al que también le toca viajar mucho). Y viaja porque quiere componer la Tierra, lo cual tiene que hacerlo no sólo desde Tarragona (Cataluña), donde tiene su sede, sino en muchas otras partes. Es un español del mundo. Y ve la Tierra como se ve desde la Luna, como un astronauta dice que se ve: “Frágil y sin ninguna división de naciones”.
Cooperación internacional, charlas, exposiciones, talleres, proyectos educativos, energías renovables, reciclaje, descontaminación, defensa de flora y fauna y ecosistemas, apoyo a colectivos dedicados al medio ambiente, mesas redondas, concursos… No es fácil enumerar todo lo que hace Ángel Juárez a través de Mediterránia. El año pasado se nos dio a Solentiname un premio internacional muy especial por nuestra labor en defensa de la naturaleza y protección del medio ambiente y las demás cosas que se han hecho allí.
Este premio es muy famoso en España, porque se da a organizaciones o personalidades muy destacadas en el mundo en cosas tocantes a la Tierra y medio ambiente, y se otorga en una ceremonia muy solemne. Esta vez que se nos distinguió a la Asociación para el Desarrollo de Solentiname, yo asistí acompañado de Bosco Centeno, Vicepresidente de la Asociación y quien fue Teniente Coronel durante la Revolución. Junto con nosotros también recibieron el premio el famoso explorador noruego Thor Heyerdhal, el de la expedición del Kon-Tiki (entregado a manos de su viuda); un niño de once años de Croacia que ha liderado una campaña en defensa de una salamandra en peligro de extinción porque la población equivocadamente la considera maligna; y el salvadoreño Marcos Álvarez, creador de parques nacionales.
Ahora, Ángel Juárez ha venido nuevamente a Nicaragua. En estos momentos anda en Solentiname, adonde ha ido para ver un terreno que ha comprado y en el que va a construir una casa de campo. Decir una casa de campo en Solentiname es un pleonasmo, porque en Solentiname sólo hay campo. Con él ha ido el arquitecto Juan Agudelo, hijo de padres colombianos, William y Teresita, que fueron de nuestra comunidad, por lo que es nativo de allí, y es el que va a construir esa casa junto con otras más. Con él han ido también otras personas importantes que van a comprar también terrenos en Solentiname y construir casas allí, entre ellos un ex guerrillero del FMLN ahora alcalde en El Salvador y tal vez próximo presidente. Otro que tendrá casa en Solentiname es otro alcalde, de Tarragona, tan popular en ese cargo que al terminar su período la población lo ha obligado a seguir siendo alcalde, porque no querían tener otro alcalde.
Pero éstos no son los únicos que han adquirido lotes para viviendas en Solentiname, sino más bien los últimos que lo han hecho en una notificación que recién realizamos allí. Entre las personas que han adquirido lotes están: Claribel Alegría, Sergio Ramírez y familia, Gioconda Belli, Daisy Zamora y su esposo poeta norteamericano, Will Graham, Presidente del Banco de Finanzas, y familia, Antonina Vivas, los Agudelo, el doctor Mauricio Barrios, el doctor Gilberto Martínez y Luz Marina Acosta, Edmundo Jarquín y Claudia Chamorro Barrios, dos escritores noruegos, etc.
Por algunos de estos nombres esto podría ser llegado a considerar una colonia de escritores. Por ello, Solentiname será ya una cosa nueva, y me parece que será más conocido que como ya lo ha sido antes, y por otros motivos. Yo tengo también allí una casita de madera, con un cuarto y un estudio, y una terraza con una vista espectacular del lago y algunas islas.
Hay algo más que debo mencionar, y es la pronta construcción de un museo arqueológico y una biblioteca, ambos proyectos financiados por la ciudad de Huelva, España, cuyas construcciones estarán también a cargo de Juan Agudelo.
Lo del museo es porque poseemos una colección muy grande y valiosa de piezas arqueológicas obtenidas allí desde hace tiempo, y los de Andalucía desean ampliarla mediante excavaciones científicas. El archipiélago tiene una gran riqueza arqueológica, tal vez semejante a la de su vecino cercano Ometepe.
Lo de la biblioteca: la habíamos tenido antes muy buena, desde que allí había comunidad. Y había sido en verdad muy singular el que hubiera una biblioteca en medio lago. Ésta fue incendiada junto con todas nuestras instalaciones por la guardia somocista, en represalia por la participación de Solentiname en el asalto al cuartel de San Carlos. La volvimos a rehacer desde el tiempo de la revolución, pero ahora estará mejorada y con edificio propio, alumbrado con paneles solares.
No quiero dejar de mencionar las transformaciones en la educación. En el somocismo sólo había una escuela para todo el archipiélago, la cual llegaba nada más hasta tercer o cuarto grado. Ahora tenemos, mediante aportes del extranjero, ocho escuelas, con más de 300 alumnos; incluyendo la secundaria, de la que ya han salido bachilleres que pasarán a estudios universitarios.
Cuando Ángel Juárez de Mediterránia dice que no habla por hablar, quiere decir que cumple lo que promete. Y es mucho lo que promete, y lo cumple. En muchos países hay gente agradecida a él, sin que lo conozcan ni sepan que están agradecidos. Por ejemplo, en Solentiname. Allí ha ayudado a la educación, a un centro cultural y una cooperativa de artesanos, ha donado paneles solares y financiado la reconstrucción de la iglesia. Y, además, promete otras cosas. Tal vez de ellas la más importante será un encuentro internacional de escritores en Solentiname, que se llamará ESCRITORES POR LA NATURALEZA, el cual él ya está planeando.
Todo sea por la frágil Tierra, este vehículo inter-espacial, de incierto rumbo, en el que todos vamos.
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