La Escuela de Padres y Madres de Familia, factor de éxito para la educación del país
Rafael Lucio Gil Ph. D. IDEUCA
Siempre se ha dicho que la educación de los hijos empieza en la familia. La escuela pretende ser su brazo extendido para potenciar, de manera bien organizada, la educación integral de niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
El núcleo familiar constituye, en este sentido, el principal resorte que debe proporcionar a los hijos e hijas, no sólo el bienestar y calidad de vida necesarios, sino, y sobre todo, un espacio vivencial y modélico de actitudes y valores, y el soporte necesario para que quienes están estudiando en cualquiera de los niveles y modalidades educativas del país logren el desarrollo cognitivo, afectivo y ético necesario. Los centros educativos tienen sentido, en tanto mantienen lazos de comunicación y amplia participación con padres y madres de familia, desarrollando así las sinergias imprescindibles para lograr hacer efectivos sus objetivos educativos.
De igual manera, padres y madres no lograrán educar adecuadamente a sus hijos, si no cuentan con la asistencia y apoyo de los educadores y educadoras que preparan a sus hijos en los centros educativos. Tal relación biunívoca resulta imprescindible para que las potencialidades que poseen ambas instancias lleguen a desplegar con buena calidad su desempeño.
La Ley de Participación Educativa, en su esencia, ha de crear el marco legal propicio, precisamente, para que esta interacción educativa no sólo se logre dar, sino que, además, constituya un derecho y un deber de ambas partes.
En la medida que esta intercomunicación se logra dar, madres y /o padres de familia sienten reforzados sus propósitos, motivándose a desarrollar una acción educadora de mayor calidad y coherencia con la acción pedagógica y afectiva que sus hijos e hijas comparten en sus centros educativos.
Fruto de este contrato en el que ambas partes tienen responsabilidades, la actividad educativa, no sólo resulta más fácil, efectiva y compartida, sino que, a su vez, amplía y fortalece su mirada, integralidad y calidad.
En esta lógica, la Ley de Participación Educativa aún tiene por delante muchas fronteras que superar. De hecho, tanto su contenido como el que concreta su Reglamento, a pesar de las buenas intenciones que se proponen, reducen y formalizan excesivamente la participación e integración que han de tener los sujetos que participan en la educación.
Aún más, en el contacto sistemático que tenemos con directores y profesores, así como en resultados de investigaciones que realiza el Ideuca, se evidencia el elevado nivel de desconocimiento que el profesorado y las familias tienen de dicha ley.
Es más, en diferentes partes del país se puede constatar que directores y directoras de centros educativos prefieren no difundir suficientemente esta ley, por las consecuencias que se puedan desprender de la participación e integración de la comunidad educativa en el quehacer de los centros.
Tal lógica oculta cierto miedo e inseguridad para compartir responsabilidades, alimentando la creencia de que, en la medida que la comunidad educativa desconozca sus derechos, les “resultará más fácil” desempeñarse como directores sin crisis ni sobresaltos.
Por el contrario, conocemos dirigentes de centros educativos que han sabido interpretar la ley, incluso más allá de sí misma, abriendo puertas y ventanas a la participación y toma de responsabilidades compartidas de la comunidad educativa.
Esta política, contrario a lo que el otro tipo de dirigentes piensa, les ha abierto posibilidades insospechadas para generar en sus centros nuevas formas de pensar y hacer educación con plena participación de maestros, maestras, estudiantes y padres/madres de familia. De esta forma, su autoridad no ha mermado, por el contrario, se ha fortalecido a la vez que ha transformado su rol tradicional por el de un liderazgo estratégico y facilitador, creando el clima psicosocial propicio que aliente una dinámica eminentemente colaborativa y constructiva.
Por su parte, las reformas educativas que despliegan sus políticas curriculares hacia los centros educativos, se harán efectivas, en tanto la comunidad educativa en su conjunto asuma las responsabilidades que le corresponden a cada uno de los sectores que la integran.
En este sentido, los cambios en el enfoque de la educación, en los contenidos y competencias de aprendizaje y en las metodologías no se harán efectivos mientras los padres y madres de familia no logren insertarse, comprender y asumir las responsabilidades que les corresponden con la calidad requerida. Así, experiencias que vienen desarrollando algunos centros educativos que han conformado la Escuela de Padres de Familia constituyen un factor de éxito digno de ser transferido hacia otros centros.
Estas experiencias exitosas apuestan a que los padres/madres de familia no sean simples objetos de información, sino que, por el contrario, se les ayude a comprender, asumir y actuar en consecuencia con las políticas curriculares y los cambios pedagógicos correspondientes más allá de los muros escolares.
Esta nueva estrategia se hace aún más urgente, en tanto la mayoría de padres y madres del país que encomiendan la educación de sus hijos a las escuelas públicas poseen un nivel cultural limitado y viven en situación de pobreza. Mayor razón para incorporarlos en la dinámica educativa, brindándoles las ayudas que requieren para que logren comprender y apoyar a sus hijos e hijas de forma pertinente en el estudio y la realización de tareas escolares, a la vez que logran desarrollar una mirada más amplia y exigente de las implicaciones que ha de tener una educación de calidad para sus hijos. Sin esta colaboración pertinente y de calidad de padres y madres, en vano serán todos los esfuerzos de las instituciones educativas para mejorar el nivel de calidad del aprendizaje.
Comentarios de nuestros lectores Mario Lira
Es estupido continuar diciendo que la educacion comiensa en la familia, la madre y el padre si no tiene educacion no puede educar a sus hijos; de manera que es el sistema educativo el encargado de domesticar y exprimir el cerebro y edificar una sociedad con un nivel de educacion y fomentar la lectura junto a muchos factores economicos que soporten un sistema educativo sostenible y evolutivo.
Por ejemplo, si el minsitro de Nicaragua dice que, "cualquiera puede ser maestro" o "que hay que abstenerse hacer el sexo para no contraer el SIDA, de manera que el uso del condom no es el mejor method de evitar la propagacion del SIDA" esos argumentos de parte de un jefe de familia es estupido y como minsitro de educacion es extremadamente estupido que si eso es dicho en un pais industrializado ya de inmediato le remueven de su puesto como ministro de educacion, pero como eso sucede en un pais del tercer mundo como Nicaragua, todo se deja pasar, porque pertenece a la mafia politica.
Nicas habran los ojos, la educacion comienza en la escuela y no en la familia, de un sistema educativo solido eticamente y academicamente dependera si seremos bueno y responsable, padres capaces de valorar la educacion como la unica herramienta que nos convertira en una sociedad nicaraguense decente, y dejemos de ser visto internacionalmente como una sociedad de salvages. Si no integramos un sistema educativo planificado para 18 anos de manera sostenible y con estandares academicos internacionales, siempre seguiremos viendo generaciones de padres y madres confundidos aserca de la educacion y seguiremos procreando hijos caudillos y criminales de la cual esta plagada nuestra historia a lo largo de los 500 anos de la existencia de Nicaragua.
El factor de exito para la renovar la educacion nicaraguense no son los padres y la madres pero un sistema educativo sacado de gente especialistas en la materia, con la ayuda de especialista internacionales de los paises industrializado en la materia de la educacion.
Me va a decir que Daniel Ortega es un padre modelo para que sus hijos sean bien educados, o que Oscar Aleman es otro modelo, o que el ministro actual de educacion es otro modelo con sus corrosivos comentarios sobre el uso del condom, o que cualquiera puede ser maestro; no senores toda esa gente, junto conmigo y Ud somos producto de la educacion feudalista somocista que nos moldeo para convertirnos en lo que realmente somos, mediocres y avarientos del dollar americano y convertirnos en instrumentos de la corrupcion poltiica de Nicaragua.
mlira
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