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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Sábado 22 de Abril de 2006
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Nuevo Amanecer
abr 22, 2006

Lizandro Chávez Alfaro, su obra


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Lizandro Chávez Alfaro no dejó al morir novelas, cuentos, ensayos y poemas, sino el esplendor crítico de su obra total. Siempre dio lo mejor de su obra artística. En la indagación de la historia y la sociedad nicaragüense se sobrepuso a la crisis de sensibilidad, que es un problema de la cultura, con afán intenso, revelador, tenaz, para reafirmar la soberanía cultural. En su narrativa precisó un espíritu de ruptura, apoyado con su sentido maravilloso del idioma, con inteligencia y razón. Chávez Alfaro cultivó en su escritura, un realismo de denuncia, para desenmascarar la hipocresía. El escritor norteamericano William Faulkner fue una de una de sus influencias, pero, creo, sus grandes maestros fueron los libros.

Para conocer aún más el valor literario de la obra narrativa de Lizandro Chávez Alfaro, el Nuevo Amanecer Cultural entrevistó a prominentes escritores, quienes destacan el reconocimiento a un creador excepcional.


La poeta Claribel Alegría: “Lizandro Chávez fue un gran narrador”

Yo pienso que Lizandro Chávez Alfaro fue un gran narrador, y junto a Juan Aburto, los padres de la narrativa nicaragüense. Fue un amigo muy cercano, como vivía a pocas cuadras de mi casa, me visitaba a menudo para compartir un traguito de ron

Me ha dolido su muerte.

Lizandro Chávez Alfaro a mí me acercó de manera increíble a la Costa Atlántica, siendo sus estudios sobre esa hermosa región de gran calidad y profundidad, merecedores del reconocimiento de los especialistas e historiadores del país.

De las obras de Chávez Alfaro, mis favoritos son los libros de cuentos, los cuales son muy hermosos, destacando “Vino de Carne y Hierro”, y por supuesto, “Los Monos de San Telmo”, premio de Cuentos, Casa de Las Américas, Cuba, 1963.

Me encantó el ensayo que escribió sobre “La Malinche”, muy revelador y profundo, puntualizó Alegría.


El escritor Sergio Ramírez Mercado: “Lizandro Chávez Alfaro, un escritor trascendental del siglo XX”

La mejor manera de recordar a Lizandro Chávez Alfaro es el reconocimiento de su obra, haciéndose que se conozca y que los jóvenes lean a uno de los escritores trascendentales del siglo XX nicaragüense, y uno de los narradores más importantes que fundó la narrativa moderna en el país.

Chávez Alfaro volvió moderna la narrativa que estaba amarrada a los cánones vernáculos, obsoletos, y con la obra “Los Monos de San Telmo” introdujo el cuento de nueva factura, que para mí sólo tiene un parangón con los cuentos de Manolo Cuadra, “Contra Sandino en la Montaña”, que van hacia el realismo absorbente, que impuso la realidad como recurso narrativo.

Lizandro fue un mestizo costeño, que miraba al país desde el otro lado, y eso es muy difícil de encontrar en alguien que ve a Nicaragua de forma distinta a la tradicional, que siempre hemos tenido en el Pacífico, ver las dos mitades, y escribir como costeño, desde la propia narrativa de “Trágame Tierra”, que es el sueño pervertido, diría yo, por el Canal por Nicaragua, una visión desde la Costa.


El rector de la UNAN-Managua, Francisco Guzmán: “Lizandro Chávez, seguro de su valor como creador”.

Lizandro Chávez fue un escritor de gran capacidad creativa, de carácter y personalidad clara y definida, alejado de toda tentación de adulación o de figuración mediática, como pasa en algunas figuras de alto nivel intelectual, quienes tienen más predilección por los medios.

El caso es que Lisandro estaba seguro de su valor como creador, de igual manera muy seguro de la importancia de su obra, y nunca se puso a pontificar desde el punto de vista literario, ni a intentar marcar caminos de la literatura centroamericana.

Para la UNAN como institución universitaria, preocupada por la actividad cultural del país, ha sido un honor y un privilegio contar con el escritor Lizandro Chávez en su cuerpo académico. Siempre hemos estado muy cerca de su familia con nuestro respaldo moral, y en los asuntos relacionados con su vida en los últimos años.


El escritor Donaldo Altamirano: “Al morir Lizandro terminó el siglo XX de la literatura nicaragüense”

Lizandro Chávez Alfaro, al morir, terminó con él, el siglo XX de la literatura nicaragüense

Es un caso excepcional.

Oírle a Lisandro en sus últimos días, franco, crudo en algunas cosas extraordinarias, que me dijo en confianza, fue para mí muy impactante. También comprendí que lo que me dijo no era especialmente pensado para decírmelo a mí, pero le pareció que sí podría ser yo la persona a quien quería decirle eso. Fue un clima de excepcional amistad y confianza en ese momento.

Cuando regresé a mi casa, y creo es un detalle positivo y agradable, me sentí en deuda con él, entonces empecé a releer su obra, especialmente los libros de cuentos que son mis favoritos, como “Vino de Carne y Hierro” y “Hechos y Prodigios”.

Durante ese encuentro, Lizandro fue muy amable y efusivo conmigo, sentí una gran deferencia, pues, ese día de mi visita a su casa, me invitó a compartir su botella de ron y conversamos de esas cosas que me dijo, que espero escribir y poner en orden con reflexión y especial interés, y al realizarlo no desmerecer su confianza.


El filósofo Alejandro Serrano Caldera: “Lizandro Chávez, un orfebre de la palabra”

Creo que Lizandro Chávez Alfaro fue un gran escritor nicaragüense, precursor de la novela contemporánea. Un rasgo característico de su vasta obra fue el rigor de cómo se empleaba en su trabajo artístico. La precisión en la búsqueda de la palabra y el lenguaje lo llevó a convertirse en un excelente orfebre de la palabra, aquel que moldea, pule y revisa, hasta lograr la más alta exactitud.

En sus novelas, con la exactitud de su lenguaje, me recuerda gratamente a otro grande en la poesía, el poeta Carlos Martínez Rivas, un caso excepcional en el rigor del lenguaje y la palabra, alianzas de la excelencia

Sin duda, Martínez Rivas, un enorme poeta.

Sus obras son precursoras y paradigmáticas, como en caso de la novela “Trágame Tierra”, “Balsa de Serpientes”, así como el resto de cuentos y ensayos, de gran calidad.

En 1999 se publicó su novela “Columpios al Aire”, en la que mantiene su oficio de gran escritor, su enorme sentido de la responsabilidad literaria, que es la más alta que yo pueda encontrar.

Como persona fue un gran amigo, y para mí una oportunidad dichosa mantener con él contactos literarios académicos e intelectuales

Nuestra amistad fue estrecha y fraternal.

Recuerdo que en 1979, siendo él director de Educa, editó y publicó mi libro “Dialéctica y Enajenación”, y fue para mí una feliz coincidencia, pues los originales se los había presentado antes a su antecesor, el poeta y novelista hondureño Julio Escoto.

Cuando fui rector de la UNAN-Managua, a Lizandro le pedí su colaboración para fundar la Revista Universitaria, la que dirigió y editó once números, continuando dicho proyecto literario con el licenciado Francisco Guzmán, mi sucesor.

Finalmente, para mí fue un gran agrado que Chávez Alfaro me prologara en 1990 mi libro “Doble Rostro de la Posmodernidad”.


El escritor Carlos Tünnerman Berheim: “Lizandro Chávez Alfaro, un verdadero hito de la narrativa nicaragüense”

La obra de Lizandro Chávez Alfaro tiene una enorme trascendencia, porque es el primer narrador que incorporó la forma del cuento y la novela a la narrativa contemporánea, y lo hizo con excelencia en sus libros “Los Monos de San Telmo” y “Trágame tierra”.

En su obra se muestra el gran alcance y la reafirmación de las características caribeñas frente al Pacífico nicaragüense. Chávez promueve con gran acierto la identidad de una región de Nicaragua que no estaba suficientemente trabajada en la escritura y produce su integración de manera beligerante.

Es el primer nicaragüense que gana en la rama de cuento el premio “Casa de Las Américas”, con su libro “Los Monos de San Telmo”, Cuba, 1963. También el primer escritor con el mérito editorial de lograr un tiraje de diez mil ejemplares, con la novela “Trágame Tierra”, siendo Lizandro Chávez Alfaro, un verdadero hito de la narrativa nicaragüense.



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