Cifra llegó a 9,356 en 2005 Alarmante índice de accidentes laborales
* En todo el país, sólo dieciocho inspectores corroboran adecuadas condiciones de trabajo
* Si empresas no reportan accidentes, Mitrab no se entera
* Trabajadores de la construcción y manufactura: los más vulnerables. Mauricio Miranda | miranda@elnuevodiario.com.ni
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| Carlos Chávez relata cómo él y su compañero, Roberto Díaz, lograron escapar al derrumbe de tierra. XAVIER CASTRO/END |
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Aumentan accidentes laborales
“¡Aquí está uno, aquí está uno!”. Desde el fondo de la zanja, a seis metros de profundidad y atrapado por el alud hasta la cintura, Carlos Chávez gritaba hasta el cansancio. Su mayor temor era que ninguno de los operarios que estaban en la superficie lo escuchara. “¡Aquí!¡Ayuda¡¡Aquí está uno! ¡Ah…!”
Chávez confiesa que prefiere no recordar el accidente ocurrido a eso de las once de la mañana del pasado 15 de marzo. Pero estar de pie junto a la fosa y aspirar el aire de la tierra removida lo trasladan al momento.
Esa mañana, desesperado, escarbaba con sus manos intentando liberarse para salvar a Roberto Díaz-- uno de sus compañeros de cuadrilla en la construcción del paso a desnivel--, quien yacía sepultado bajo un manto de tierra, trozos de asfalto y rocas.
Entre los escombros, Chávez y Luis Selva, el primero en socorrerlos, dieron con un casco y apostaron a que Roberto todavía estaba con vida. Lo que ambos ignoraban era que al otro extremo de la zanja, Jimmy Castillo, otro de sus compañeros, fracasó en su intento de escapar y murió.
De acuerdo al último informe de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), cada año mueren en el mundo cerca de 1.3 millones de personas por accidentes y enfermedades relacionadas con el trabajo. Es decir, unas 3 mil 500 personas por día. En el sector de la construcción se calcula que muere un trabajador cada diez minutos.
Según el informe, la tendencia de crecimiento es mayor en los países en vía de desarrollo. En Nicaragua, de acuerdo a cifras del Ministerio del Trabajo (Mitrab), 355 empresas reportaron en el año 2000 siete mil 607 accidentes y 27 muertes.
El año pasado fueron 9 mil 356 los accidentes y 32 las muertes. Es decir, un aumento de mil 749 en cinco años. Sin embargo, fueron apenas 430 empresas las que reportaron accidentes laborales en 2005, es decir, el 2.4 por ciento de las compañías existentes en el país.
A este problema debe sumarse la baja cobertura del Seguro Social hacia la población económicamente activa: el 19 por ciento.
La industria manufacturera, la construcción y el sector servicios destacan --en ese orden-- por la mayor frecuencia de accidentes.
Dieciocho inspectores técnicos para todo el país
La Dirección General de Higiene y Seguridad del Mitrab recibió para este año un presupuesto de 1 millón 603 mil 174 córdobas.
Son dieciocho inspectores técnicos los encargados de cubrir todo el territorio nacional, trece de ellos están en Managua. En departamentos como León, Chinandega, Estelí, Granada y Masaya hay un inspector.
Francisco Bolaños, encargado de esta dirección, reconoce esta “debilidad” originada por escasos recursos financieros y humanos. Sin embargo, espera contrarrestarla con la próxima contratación de once nuevos inspectores, que cubrirán los departamentos faltantes. No obstante, los contratos no se han hecho efectivos, según él, por “trámites administrativos”.
Bolaños no pudo precisar un promedio de accidentes por mes, porque “eso está en dependencia de los reportes que hagan las empresas”. “Pero nosotros decimos que los accidentes deben ser reportados, todititos”, sostuvo el funcionario, quien apela a la buena voluntad de los empleadores.
“En la región centroamericana, no solamente tenemos una mejor organización, sino también mejores regulaciones: trece normativas que regulan el trabajo en distintos sectores, y las comisiones mixtas en los centros de trabajo, que en los demás países se están conformando”, aseguró Bolaños.
END: ¿Los empleadores han ofrecido algo a cambio de evadir sanciones?
FB: No. Más bien hay situaciones en que nos solicitan ayuda para detectar cuáles son las áreas más críticas, y que los trabajadores se apropien para que no ocurran accidentes.
¿Entonces, los empleadores jamás han intentando sobornarlos?
No, no, no, para nada. Eso sí no opera, eso sí no opera, porque no podemos poner en juego la vida, ni la muerte de un trabajador por un soborno. Te digo con certeza, no opera.
¿Existe parcialidad en la dirección a favor de algunas empresas?
No. Somos ecuánimes. Nos sujetamos en lo que la ley señala. Para nada.
Empleadores con actitud negligente
José René Gasteazoro, Gerente General de Riesgos Profesionales del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), reconoció que las empresas afiliadas no están cumpliendo con las medidas higiénicas y de seguridad para evitar accidentes laborales.
Del total de recomendaciones emitidas por ese departamento el año pasado sólo se cumplió con el 46 por ciento.
Gasteazoro identificó una actitud negligente por parte de los empleadores, ya que no están reportando los accidentes. Sin embargo, señaló que para poder valorar el incremento en los índices de accidentes y enfermedades laborales debe tomarse en cuenta el aumento de los afiliados al INSS, que cada vez más “se apropian” de sus derechos como trabajadores y reportan accidentes.
“En el año 2004 teníamos cerca de 320 mil asegurados. En 2005 alcanzamos como 411 mil asegurados”, dijo.
“Cuando el trabajador no es asegurado, desgraciadamente, lo que conocemos es que se les da la espalda. Nosotros nos vemos incapacitados para atenderlos, porque no es asegurado nuestro. Se queda sufriendo sus incapacidades en su casa”, señaló Gasteazoro.
Ganancias antes que salud de trabajadores
Por su parte, Domingo Pérez, Secretario General de la Unión Nacional de Empleados (UNE), asegura que los índices de accidentalidad y de enfermedades en los centros laborales se debe a que el principal objetivo del empleador es maximizar sus ganancias a cualquier costo.
“Allí está el Código del Trabajo y los empresarios lo violan al revés y al derecho. Allí está en la misma Constitución”, aseveró el líder del sindicato, que abarca unos 15 mil empleados.
Según él, el empresariado en Nicaragua “sólo busca sacar ventaja competitiva del Presupuesto General de la República, en vez de generar ganancia y competir con calidad y productividad”.
“Cuando tenés trabajadores saludables, con condiciones laborales y con protección a su salud --explica el secretario de UNE--, probablemente va a tener un beneficio mucho mayor, porque no van a invertir mucho en la seguridad, ni en que el trabajador esté yendo constantemente al hospital, o con un subsidio permanentemente”.
“El empleador le da vehículo (al Mitrab), recursos, entonces a veces no hay sanciones, independientemente de que esté violando todas las normas establecidas. El Mitrab debe independizarse, se le debe dar más presupuesto”, señaló.
No es prioridad en agenda legislativa
Ley de Higiene y Seguridad estancada
La diputada Alba Palacios, Presidenta de la Comisión de Asuntos Laborales y Gremiales de la Asamblea Nacional, acusó de irresponsable al gobierno y al Ministerio del Trabajo, por no actuar con beligerancia para aprobar la Ley General de Higiene y Seguridad del Trabajo.
Este anteproyecto consolida lo establecido en el Código del Trabajo y las normativas de procedimiento y control para la higiene y la seguridad laboral en el sector industrial, agrícola, comercial, construcción y otros.
En total se constituye de 335 artículos. Ordena la creación del Consejo Nacional de Higiene y Seguridad del Trabajo, tanto a nivel departamental como regional; aumenta la dimensión de las sanciones; delega responsabilidades a las empresas y empleadores subcontratistas; y le brinda mayor independencia a la Dirección de Higiene y Seguridad del Mitrab.
“Aquí se ha pegado carrera para que el Cafta esté listo, nos metieron tres reformas relacionadas con patentes, derechos de autor, reformas para implementar señales satelitales... Pero nadie corrió para que --antes de implementar el tratado-- tuviéramos una ley para proteger a los trabajadores, que es nuestra fuerza de trabajo”, aseveró Palacios.
En su informe 2004-2005, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), sobre las condiciones de trabajos en las maquilas de zonas francas reveló que: “Hay oscuridad, calor, pelusas en el aire, emanaciones de polvo, químicos, gases, ruidos, mala ventilación, los medios de trabajo no son adecuados, lo que afecta el estado mental y físico, por consiguiente la salud de los trabajadores”.
El anteproyecto de Ley fue dictaminado el 5 de septiembre del año pasado, pero, según la parlamentaria, “desde esa fecha está durmiendo en el archivo de la Junta Directiva”.
Relato de tragedia en paso a desnivel
Crónica de dos sobrevivientes
* 25 minutos para morir
Después del desayuno, los obreros de la construcción de la rotonda paso a desnivel regresaron a sus puestos de trabajo. Carlos Chávez fue el primero en bajar a la zanja.
Róger Urbina se quedó en la superficie para esperar los baldes con tierra que sacaban de la excavación. Atrás se quedaron conversando por unos momentos Roberto Díaz y Jimmy Castillo.
“Me siento pijudo”, le confesó Jimmy, de veinte años, a Roberto, mientras se acomodaba el equipo para bajar. “Voy a ir donde mi mama”, y voy a darle un dinero”, dijo.
El muchacho también había dicho a sus compañeros de trabajo que con su primer pago, que recibiría ese día, le llevaría dinero a su mamá y pagaría una deuda pendiente de su casamiento.
A seis metros de profundidad, ahogados en la penumbra y con poca movilidad, Roberto y Carlos se aligeraban con el “remate” de la zanja, porque calculaban terminar al final de la tarde.
A unos doce metros de distancia, Jimmy hacía lo suyo al otro extremo, en el interior de la zanja. De repente, lo inesperado.
“Lo que escucho es que truena algo y yo lo que grito es ¡Roberto!”, relata Carlos. “En lo que yo miro que viene toda la tierra, veo a Roberto apenitas que viene hacia mí. Intento correr, pero empiezo a correr de espaldas, por eso me enredo y caigo, y quedé enterrado hasta las piernas”.
Roberto cuenta que escuchó un “bajón”. “Yo voy corriendo, pero con el mismo peso de la tierra el casco se me vino para adelante, como quien dice ponételo, y me resbalé y allí quedé”.
El aire aprisionado en el casco sobre la cara de Roberto lo mantuvo con vida, aunque inconsciente, el tiempo que tardaron en encontrarlo: 25 minutos. ¿La mano de Dios?El misterio ronda sobre el casco que salvó la vida de Roberto. Él asegura que tenía escrito su número de empleado, el 1354. Pero el casco que encontraron Carlos y Luis Selva, el primero en socorrerlos, sólo decía “ALMA”.
“Yo le pregunté a Luis Selva ¿y mi casco? No apareció me dijo”, relata asombrado Roberto. “Por eso es que yo digo --interviene Carlos-- de que si no era de él ese casco, “hombré”, ya Dios quiso que el hombre tuviera un casco”.
Dos horas después del derrumbe, Jimmy Castillo todavía estaba soterrado. Cuando los socorristas finalmente lo encontraron, la posición de su cuerpo describía el drama de su desesperación: agachado hacia delante y con los brazos sobre su cabeza y espalda intentaba, en vano, escapar del alud que lo sepultó.
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