Esperar el “regreso” al hogar del vital líquido se ha convertido en rutina El drama diario del agua
Leonor Álvarez
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| Frank Cortés / end.- Cada vez aumenta la cantidad de barrios que pasan hasta dias enteros sin recibir abastecimiento de agua. |
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La llave del grifo que está junto a la pileta del lavadero es abierta nuevamente para verificar si ya regresó el agua. Son las ocho y media de la noche, y los habitantes del barrio “Freddy Herrera”, mejor conocido como Mombacho, han pasado todo el día sin el líquido.
“Todavía no ha venido”, expresa, con un tono de desaliento, el hijo de 12 años de Martha, que habitan en este barrio capitalino. Aunque en la casa ya todos están acostumbrados a que el servicio de agua se corte a las ocho de la mañana y regrese a las ocho de la noche, esta vez está haciendo “mucho calor” y los más pequeños, que son cinco, se desesperan por el bochorno.
Martha también aguarda impacientemente el regreso del líquido: tiene que lavar ropa y los trastes que se han amontonado en el lavadero.
Martha ha pensado en comprar dos barriles, además del que ya tiene, para recoger más agua y utilizarla por el día. Ella lava y plancha ajeno, y luego de una jornada de trabajo, tiene que regresar a su casa a realizar los quehaceres, lo que le ha causado artritis en las manos y antebrazos. 10% de barrios sin servicio continuoEsperar el regreso del agua se ha convertido en una rutina diaria en muchas regiones del país. En Managua, de los 400 barrios que existen, unos 50 no tienen un servicio continuo. El agua se va en un horario establecido y diferenciado para cada zona de la capital, pero hay también barrios, como el Reparto Schick, donde este servicio es totalmente escaso.
Ereyna Largaespada y su hija, Natalia, son habitantes de ese barrio. Ellas tienen que acarrear agua desde el barrio vecino, el “Walter Ferreti”, hasta su casa. A su barrio llega una pipa de vez en cuando, pero Natalia dice que “no podemos estar esperándola.”
Por eso decidieron comprar un recipiente grande que tenga capacidad para ocho baldes de agua, es decir, cerca de cinco galones. Lo buscaron en el Mercado Oriental, pero cuando preguntaron en una tienda distribuidora de recipientes de plástico, el dinero que llevaban no era suficiente: sólo tenían doscientos cincuenta córdobas, y el recipiente cuesta doscientos ochenta.
Las tiendas que venden productos como barriles plásticos, galones, baldes y tinas se encuentran en su mayoría en el extremo izquierdo de la Iglesia El Calvario y en las avenidas de Ciudad Jardín.
José Conde, vendedor de la tienda Variedades Joseph en ese mercado, considera que es común la problemática de la escasez del agua.
Sus clientes “siempre buscan barriles, galones, tinas para guardar granos básicos o gasolina, pero generalmente para almacenar agua, por la escasez existente principalmente en el verano,” explica.
En los tres últimos meses se ha incrementado la demanda. La familia Pavón Baldosa, originaria de Pío XII, en Nandasmo, tiene en su casa dos barriles para el agua, pero llegan al Mercado Oriental en busca de tinas para tener más depósitos de almacenamiento del líquido, porque, aparte de que sólo tres horas al día tienen el servicio --de seis a nueve de la mañana o de nueve a doce del
mediodía-- “ahora tenemos una ventecita y necesitamos tener la casa más aseada”, comenta la señora. Al final, se llevaron cuatro tinas con tapas marca MEGA, consideradas las más resistentes.
Una señora del barrio La Primavera, donde el agua se va de ocho de la mañana a una de la tarde (a veces hasta las cinco), minuciosamente observa los diferentes tipos de tinas que le ofrece un joven vendedor de la tienda Variedades Francys.
Busca un recipiente de plástico grueso, con un color agradable, grande y con tapa, para que no se filtre el polvo. Después de estar indecisa con los colores, el estado del producto y el tamaño de la tapa, se resolvió por una tina con un grosor que parece ser resistente. El joven queda agotado luego de mostrarle cinco tinas que se encontraban al final de las pilas, superpuestas, incómodamente ubicadas entre otros productos con los que tropezaba al sacarlas.Gran demandaLos barriles de 55 galones, con un costo que varía entre seiscientos y cuatrocientos córdobas, son los más cotizados según Conde. Sus cálculos coinciden con los de Ruth Sotomayor, propietaria de otra distribuidora en el Oriental.
Sotomayor considera que la demanda de los productos para depositar agua “es cada vez mayor, las personas vienen por el problema de la escasez de agua, ya que necesitan estos recipientes para su almacenamiento”.
Los recipientes con capacidad para cinco galones, con un costo de cincuenta córdobas también son demandados. Asimismo, los de veinte galones, que cuestan trescientos córdobas, y son bastante cotizados los recipientes de agua pura, para almacenar la que se utiliza para tomar.
También se ha aumentado la demanda de los tanques con capacidad hasta para 2,500 litros, a partir de la escasez del agua, según Natalia Jojart, encargada de ventas de la distribuidora de tanques Construplaza. Ella coincide con el vendedor José Conde al señalar que la solicitud de estos productos aumenta en verano.
Jojart dijo que los tanques más demandados por los clientes son los de 750 y mil 100 litros. Elizabeth Lipshitz, propietaria del negocio, estima que al mes se venden entre 300 y 400 tanques. Expresó que la demanda ha incrementado en los dos últimos años.
En Bühler, distribuidora de tanques Rotoplas, el vendedor Guillermo Gutiérrez observa que quienes más demandan los tanques son los finqueros. También dice que los más cotizados son los que tienen capacidad para 450, 750 y 1,100 litros.
En Aguatec, S.A., distribuidora de bombas de agua y tanques Rotocas y Retina, la encargada de ventas, Sandra Guzmán, asegura que el 30% de los clientes que visitan la tienda, llegan buscando los tanques para almacenamiento de agua. Según Guzmán, los más demandados son los de 1,100 y 1,700 litros. Un 80% de sus clientes son personas de las regiones urbanas, donde el agua escasea constantemente, y 20% son de la zona rural.
Marvin Fonseca, Gerente General y representantes de la fábrica de tanques Rotoplas en Nicaragua y distribuidores del producto en todo el país, asegura que sus ventas han aumentado en un 30% desde 2005.
Pero no todas las personas pueden acceder a este tipo de recipientes. Martha, con un ingreso de 100 córdobas al día, cuando “agarra bastante trabajo”, no puede comprar uno, por lo que debe de conformarse con baldes o tinas.
Derroche de agua
en el verano
Mario Montenegro, Gerente de Operaciones de Enacal, dijo que la escasez del agua es consecuencia del incremento en el consumo que siempre se da en el verano. Según el funcionario, las altas temperaturas hacen que la población derroche más el líquido.
Datos de Enacal muestran que 180,000 habitantes de Managua se ven afectados por esa escasez, de los cuales 30,000 no tienen un abastecimiento continuo del servicio y 15,000 tienen agua menos de seis horas al día.
Montenegro dijo que actualmente los barrios más afectados de Managua son San Judas, Loma Linda, “Camilo Ortega”, Sierra Maestra, “Carlos Fonseca”, Reparto Schick, 18 de Mayo, La Fuente, Milagro de Dios, Villa Libertad, Primero de Mayo, “Monseñor Lezcano” y El Recreo.
“En algunos barrios donde el servicio llega por la noche, lo primero que hace la gente cuando regresa el agua es comenzar a regar la calle, a sabiendas de que es un recurso limitado y por eso hay escasez del líquido”, comentó Montenegro.
Agregó que Enacal tiene responsabilidad en el suministro de agua potable, pero explicó que la población “no puede solamente reclamar su derecho a recibir el servicio de agua potable; también tiene el deber de racionarla”.
Actualmente Enacal tiene previsto la construcción de más infraestructura para mejorar el servicio en la capital, que tendrá un costo de 10 millones de dólares financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Mientras tanto, el reloj marca las nueve y cuarto de la noche en la casa de Martha. Ella, junto a sus tres hijas mayores, espera que regrese el agua.
El grifo comienza a hacer un ruido como si estuviera tosiendo, luego registra unos espasmos, y los primeros chorros comienzan a caer. Martha se dispone a lavar la ropa, mientras sus hijas lavan los trastes.
Al día siguiente, muy temprano, Martha abre la puerta de su casa y encuentra el recibo del agua tirado en el patio. Lo toma con la mano adolorida por la artritis, que la atormenta desde hace ya un tiempo por causa del lavado y planchado, y fija su vista en las letras grandes que dicen: “El agua es primero”.
Comentarios de nuestros lectores Jc
es lamentable que tengamos que estar viviendo de esta manera en nicaragua. y por mas que querramos excusas es lo unico que encontramos. soluciones parecen estar fuera de nuestro alcanze y cuando habrimos la boca para decir algo , la misma cancion es la que escuchamos. tan jodidos como estamos, todavia no pierdo la esperanza de que al gun dia tendramos gente que realmente hara su trabajo y en vez de buscar excusas buscaran por soluciones.
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