El Nuevo Diario
Portada | Archivo | Escríbenos | Suscríbete
  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Lunes 01 de Mayo de 2006 - Edición 9234
Nacionales
-
Sucesos
-
Departamentales
-
Internacionales
-
Ciencia
-
Opinión
-
Política
-
Contacto END
-
Deportes
-
Variedades
-
Informática
-
Especiales
-
Economía
Otras secciones
Cultura
Clasificados
Horóscopo
Turismo
Emprendedores
Empresas
Club de lectores
Suplementos
El alacrán
Nuestro mundo
Ellas
Misterios & Enigmas
Salud y sexualidad
Nuevo amanecer
Buena onda
El Deportivo
Otros servicios
Suscripciones
Nuestros servicios
Directorio
Noticias más leidas
Noticias por correo
RSS XML
Servicios web
Blogs

34 años bajo sus “faldas”

“El centinela” del San Cristóbal

Lo que para muchos es causa de nerviosismo y hasta de llamados alertas, para un campesino es una señal que todo estará bien. “Si se desahoga, no hay erupción”, dice quien ya cumple 34 años vigilando el volcán. Y no miente, el coloso descansa ahora tras una semana de explosiones y expulsiones de cenizas


“El centinela” del San Cristóbal - Foto
ROGER OLIVAS /END .- El campesino Vicente Pérez Alvarado se comunica con la Defensa Civil desde su puesto de mando frente al volcán San Cristóbal.

CHINANDEGA
Desde una pequeña casa de tablas enclavada en un bosque de distintas especies maderables y fauna, a mil 500 metros de altura sobre el nivel del mar, en la hacienda San Rafael, el campesino Vicente Pérez Alvarado, con ayuda de un nieto vigila día y noche al volcán San Cristóbal.

El coloso recientemente alertó al país con explosiones y abundante emanación de cenizas, algo que Pérez Alvarado considera muy normal, porque lo ha visto y sentido durante los 34 años que lleva “bajo sus faldas”.

“Es bueno”, dice, “así se desahoga, y sería imposible una erupción”, agrega, con la convicción con que un vulcanólogo descartaría o confirmaría la amenaza del coloso.

Un vigilante

Pérez Alvarado habla del volcán como si se tratara de una persona, y no es para menos, la mitad de su vida se ha dedicado a acompañar su existencia. “A veces se pone colérico, pero es así, es un volcán bravo”, dice refiriéndose al gigante de Chinandega.

Su nieto, un televisor blanco y negro y un equipo de comunicación con la banda de la Defensa Civil, es todo lo que dice necesitar para mantener controlado cada movimiento del volcán de 1,745 metros de altura sobre el nivel del mar. “Este amigo (el San Cristóbal) pertenece a la Cordillera de los Maribios, es el más alto de Nicaragua”, agrega con tono de guía turístico.

¿Cómo es su trabajo? --le preguntamos-- “Bueno, yo lo escucho, lo observo y anoto cada movimiento para informarlo con hora exacta a la Defensa Civil, a la Alcaldía de Chinandega y a las comarcas cercanas”, responde.

“El centinela del San Cristóbal” --como le gusta ser llamado-- sube una vez al mes hasta el cráter para medir la temperatura. Dice que cuando vienen turistas sube hasta cuatro veces al mes. ¿Y cómo está ahora su temperatura? --interrogamos-- “Bueno, ha aumentado a diez grados centígrados y eso es preocupante”, responde. ¿Entonces, estamos bajo amenaza?, insistimos: “Bueno es un volcán activo, es una amenaza desde que se formó”, nos tranquiliza.


Se enamoró del coloso
La historia de Pérez Alvarado y el volcán San Cristóbal inició en los años 70, cuando llegó a la hacienda San Rafael propiedad de Eduardo Paniagua. Allá llegó a trabajar la tierra, hasta que conoció a un estudiante universitario que llegó de Estados Unidos a estudiar el coloso.

“El joven trabajaba en su tesis, eso me decía. Con él conocí lo que es un sismógrafo, un termopar para tomar temperatura y un acopiador de gases. Esos aparatos los manejo a la perfección, son mis herramientas de trabajo ahora”, relata.

Y no miente. Este campesino lejos de hablar de machetes, cultivos, canícula y demás, habla de tremor sísmico, de gases y de fases eruptivas, con apenas quinto grado de primaria aprobado. “He sido autodidacta, pero le agradezco a los vulcanólogos Allan Crusoe y Aarón Tasie (q.e.p.d) que me enseñaron mucho”, explica.

“No se me escapa nada acerca del comportamiento de mi volcán, he leído bastantes libros y tengo la práctica que es muy importante”, expresó.

“Afino mi relevo”

Tras contemplar la mañana del martes último a su viejo “amigo”, el volcán San Cristóbal, Vicente Pérez Alvarado admitió que ama su trabajo, y si Dios le presta vida se jubilará a los setenta años al lado del coloso.

Para ello ha venido trabajando en su relevo, Fredy Brodas, su nieto de 17 años, quien lo acompaña en su puesto de mando y asiste junto a él a “la cita mensual” para medir el calor del coloso. “Bueno, yo me puedo ir, pero el volcán estará allá y alguien tiene que vigilarlo”, recomienda.

“Yo respeto a ese coloso”

Vicente Pérez Alvarado tiene todavía muy presente un día de 1976, cuando el San Cristóbal despertó furioso arrojando rocas y gases que terminaron devorando un inmenso bosque y afectaron a cientos de pobladores de varias comarcas. Murieron cientos de garrobos, armadillos, zorros y otros animales de la zona.

“Me gusta que mi volcán esté trabajando de esa manera, liberando gases al igual que su conductividad. Si estuviese dormido sería peor, porque no se desahogaría y aumentaría el peligro de una erupción”, aseguró.

Admitió que aunque está familiarizado con el coloso respeta su amenaza. “Es impredecible el comportamiento de los volcanes, algunos duermen durante cientos de años y en cualquier momento explotan. Hay que vigilarlo y estar listo”, dijo.




Comentarios de nuestros lectores

Jose Quezada
Desde Ontario, Canada envio mis mejores saludos para ese gran vulcanologo auto-didacta. La Universidad de Ingenieria se deberia de preocupar por otorgarle un Honoris Causa. No se si todavia se estudia Vulcanologia en la clase de Geologia para Ingenieros o si todavia se exige esa clase en el Pensum de la carrera de Ingenieria Civil. Era un coladero tremendo comenzando por los requisitos que eran las Quimicas Generales I y II. Recuerdo que nuestro profesor un Peruano Mario (Pirita)que vino para el terremoto del 72 nos llevaba a todos los volcanes activos para estudiarles y hasta compartimos con el Profesor Alain Creusot. Es un gran honor el que ha tenido este senor. Lo felicito y ojala el gobierno le ayude. Me gustaria visitarlo en proximo viaje a Nicaragua por lo que me gustaria saber como se llega hasta la hacienda San Rafael. Saludes.

Bejarni Rivas de la Rocha
Es admirable el dote de este ciudadano, como quiere ayudar a su poblado al punto de exponer su vida para proteger a otros, de igual manera me gustaria agregarme junto con el Sr. Ordeñez en ayudar a este ejemplar ciudado.

Señores de este diario por favor conseguir telefono para poder ayudar a este Sr. aunque El esta no esta pidiendo ayuda.


julio ordonez
Me fasinó la argumentación de este señor que prácticamente se ha envejcido en las faldas del Volcán San Cristobal de Chinandega Nicaragua, me encantaría colaborar económicamente con este señor, me encantaría me dieran su número celular para contactarme con él, se los agradeseré mucho, soy un nicaraguense residente en los Estados Unidos América.


imprimir imprimir  email enviar
Nacionales

»Bolaños promete seguro social a trabajadores domésticos

»Trabajadores nicas marchan por Primero de Mayo

»Temor opaca protesta

»“El centinela” del San Cristóbal

»Cambio de hora arbitrario

»El drama diario del agua

»Cine e Internet con “aromas” en Japón

»Ortega afirma que se sumará al ALBA

»Identifican a la otra víctima del accidente de Tica Bus

»Paro total el martes

»Inmigrantes son vitales para economía de EU


Portada | Nacionales | Sucesos | Departamentales | Internacionales | Opinión | Política | Deportes | Variedades | Economía
El Nuevo Diario (c) 1998-2005 e-mail: info@elnuevodiario.com.ni
Guegue.Com - Desarrollo y Hospedaje Web