El Nuevo Diario
Portada | Archivo | Escríbenos | Suscríbete
  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Lunes 01 de Mayo de 2006 - Edición 9234
Nacionales
-
Sucesos
-
Departamentales
-
Internacionales
-
Ciencia
-
Opinión
-
Política
-
Contacto END
-
Deportes
-
Variedades
-
Informática
-
Especiales
-
Economía
Otras secciones
Cultura
Clasificados
Horóscopo
Turismo
Emprendedores
Empresas
Club de lectores
Suplementos
El alacrán
Nuestro mundo
Ellas
Misterios & Enigmas
Salud y sexualidad
Nuevo amanecer
Buena onda
El Deportivo
Otros servicios
Suscripciones
Nuestros servicios
Directorio
Noticias más leidas
Noticias por correo
RSS XML
Servicios web
Blogs

Suspendamos las ayudas


Las ayudas económicas no sirven. Acabemos con las ayudas. Al menos con la forma en la que se están aplicando actualmente. Las monstruosas cifras de ayuda dadas a África y América Latina hasta ahora y el escaso resultado que han tenido hacen necesario que miremos la ayuda económica de una manera nueva.

Las dádivas sociales son siempre el camino errado como política sistemática. No son la manera de generar crecimiento sostenido. Cada vez son más los pensadores que apoyan la suspensión de las ayudas actuales, como Jagdish Bhagwati, profesor de Economía y de
Derecho en la Universidad de Columbia y asesor especial del secretario
general de las Naciones Unidas, Kofi Annan.

Se trata de un sistema de desarrollo obsoleto y que ha demostrado su falta de eficacia. Un grupo de románticos sigue luchando por el famoso 0.7%, pero este objetivo, además de lejano y casi imposible, ni siquiera es el más conveniente.

Se parte del error de cuanto más dinero mejor, cuanta más comida mejor. De este modo se crea un sistema asistencialista que, lejos de arreglar el problema, sólo sirve de tirita que oculta la herida sin curarla. Genera un modelo de dependencia que a medio y largo plazo agrava el problema.

El actual sistema de ayudas tiene numerosos puntos débiles. No existe un control de las inversiones y, muchas veces, sólo una parte del dinero se invierte en desarrollo. La otra parte del dinero desaparece en intrincados laberintos burocráticos. La ayuda que entra de golpe tiene el mismo efecto contraproducente que el dinero que genera la venta del petróleo: son millones que nunca llegan a los pobres, se quedan en manos del Gobierno y de las elites.

La “ayuda” alimentaria ha provocado crisis agrícolas en los países receptores, que han visto cómo sus cultivos dejaban de ser productivos en comparación con los alimentos “gratuitos” que recibían como ayuda.

Además, el sistema de dependencia que generan acaba convirtiéndose en un arma de doble filo. Hay que olvidarse del concepto romántico de ayuda, porque en realidad esconde una actitud de dominio. Es como ese amigo de la mafia siempre dispuesto a ayudarte, pero siempre preparado para recordarte que te ha hecho un favor.

El ejemplo reciente de Palestina nos debería poner en alerta. Este país vive de las ayudas internacionales desde hace décadas. En cuanto Hamas ganó las elecciones, las voces de los organismos internacionales lo primero que hicieron fue amenazar con suspenderlas. ¿Estamos hablando de ayudas o de armas solapadas de control? Resulta más cómodo enviar toneladas de comida que favorecer un desarrollo real e independiente.

América Latina tiene un problema peculiar con las ayudas. Es una región que tiende a atravesar ciclos económicos de crecimiento elevado acompañados de otros momentos de caída libre. Esto hace que pida demasiado dinero prestado que le facilita el crecimiento; pero cuando el flujo de capitales se para o cambia de dirección, el crecimiento desaparece; lo que vuelve a abrir el ciclo y acaba generando inestabilidad política y económica.

Los pobres se beneficiarían más allá de lo inmediato, si ese dinero se invirtiera en infraestructura, educación y salud pública; lo que mejoraría la capacidad de obtener trabajos y un mayor ingreso.

La dirección es otra, como apunta Jagdish Bhagwati. La ayuda debe dedicarse a ideas y estrategias específicas: la formación de especialistas en el extranjero y pagarles viajes para que sean ellos los que formen a otros dentro de su país de origen, apoyar la investigación de enfermedades que merman la población... Existen fórmulas que han dado buenos resultados, como los microcréditos a mujeres. Hay que crear organismos educativos gratuitos y apoyar económicamente a las familias que manden a sus hijos a estudiar.

La ayuda es necesaria, pero debe partir de un presupuesto de justicia y no de una actitud paternalista, como hoy sucede. Es como un niño que anda en bicicleta sin que nadie la haya enseñado a manejarla, cuando se cae y se despelleja la rodilla, lo único que se le hace es ponerle una tirita e invitarlo a que siga su camino. Nadie se detiene a explicarle su manejo. Total, el bote de tiritas está aún muy lleno. Nadie piensa que las heridas que se reabren cada vez son más difíciles de cerrar.

Periodista
ccs@solidarios.org.es




Comentarios de nuestros lectores

Roger M Gomez
Si el mundo fuese manejado por economistas, seria una desgracia, estos son los que nos han dado la Globalizacion(Global Economy) conocida en Latino America como NeoLiberalismo; el profesor Bhagwati tiene un curriculum muy impresionante, pero el no puede negar que sin la ayuda economica que ha recibido su querida India, nunca hubiese salido del subdesarrollo en que vivieron por tantos siglos, si es cierto India tiene hoy mucha tecnologia, profesionales como el Sr. Jagdish Bhagwati etc., pero el nivel de vida de la gran mayoria de indues es aun pauperrimo; para salir del subdesarrollo, para que mas del 75% de la poblacion de un pais tenga un alto standard de vida, se necesita mas que teorias de economistas, se necesita justicia social, se necesita formacion espiritual del individuo(de lo contrario pierde su dignidad), y se necesitan lideres que practiquen las buenas ideas de todos los sistemas politicos hasta hoy conocidos, porque no se puede negar que todos los sistemas tienen algo de bueno; hoy los "extremistas" de derecha rechazan los programas sociales porque los confunden con socialismo(nada que ver!); los "extremistas" de izquierda rechazan principios capitalistas porque los consideran anatema y asi por el estilo, y ademas les agregamos los teoristas y todo se ha hechado a perder.
Comenzemos del punto de partida, y olivemos nuestras diferencias, eliminemos a los viejos politicos y comenzemos todo nuevo.



imprimir imprimir  email enviar
Opinión

»La noche que lloró Vila-Real

»Integración por vía económica

»La diplomacia del embajador Trivelli

»El dilema de la curiosidad y su uso

»Suspendamos las ayudas

»Médicos, empresas y Gobierno


Portada | Nacionales | Sucesos | Departamentales | Internacionales | Opinión | Política | Deportes | Variedades | Economía
El Nuevo Diario (c) 1998-2005 e-mail: info@elnuevodiario.com.ni
Guegue.Com - Desarrollo y Hospedaje Web