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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Martes 09 de Mayo de 2006 - Edición 9242
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Respuesta a Pauni Obregón

Dónde está esa generación activa y entusiasta


Todo período de posguerra empieza siempre con un mismo diagnóstico: empieza desde las ruinas; en Nicaragua para 1982 no fue tampoco la excepción. Se salía recién de una guerra civil para entrar nuevamente a otra, que llevó a lo largo de ocho años a una nueva generación, casi completa, con o sin voluntad propia, directamente a los altares de su desolación.

Muy poco se ha hablado sobre esta generación activa y entusiasta, como la ha llamado mi estimado amigo Pauni Obregón en un artículo que publicó, recientemente, en esta sección de opinión.

En su artículo, Obregón pregunta sobre el paradero de los miembros de esa generación, hoy con alrededor de 40 años, que en algún momento de su vida partieron --entre otras generaciones-- al campo, para apoyar con la campaña de alfabetización y regresar de él convertidos en maduros pupilos decididos a mejorar --entre otras generaciones-- el futuro de esta nación.

Es cierto, muy poco se ha hablado sobre esta generación y de su triste paradero. Y digo triste porque en realidad esa generación activa y entusiasta pocos años después, como todos sabemos, se vio cautiva en la coyuntura política y militar sin otro poder de elección que el de la causa “patriótica”, viendo de ese modo sus vidas y sus anhelos encaminarse a una misión que por término no tendría mayor gloria que la de una vil emboscada.

A esa generación, considero, se le emboscó desde un inició en sus colegios, en las esquinas de su cuadra, en buses, en viajes interlocales, en lugares de recreación y hasta dentro de sus propias casas.

A algunos, los más osados, los que no fueron carne de cañón, se les emboscó para bien y fueron mandados a Cuba y a Europa del Este para estudiar complejas carreras universitarias con utilidades a mediano y largo plazo, algunas de ellas tan difíciles de mencionar que da lo mismo decir que estudiaron: Física Melodramática, Filosofía Industrial o Mecánica Socioagroanti-imperialista. Pero bueno, los más osados de los osados ni siquiera regresaron.

Poco a poco se va olvidando que esa generación emboscada que si bien hoy oscila entre los 40 años, parte de ella también murió a los 18 años y sólo regresó a casa convertida en cepa de chagüite en ataúdes sellados que recibían adoloridas madres, sin poder aspirar a calles con sus nombres, porque ya todas habían sido repartidas entre los muertos del 70.

El hecho de que la guerra afectó a toda la población ha eclipsado, en gran medida, el que se hable hoy de esa generación emboscada como una generación de sueños rotos. Considero que Franz Galich en su novela: ¡Managua Salsa City! Devórame otra vez dibujó correctamente el regreso de esa generación de cachorros, sometida y resentida con los padres de la patria que al prometerles el todo será mejor, finalmente les otorgó el derecho de regresar a casa.

¿Y qué hizo esta generación emboscada de vuelta en casa? Evidentemente se incorporó. Se incorporó a la frustración, al silencio de la ciudadanía, al neoliberalismo, al adultismo, a la desvalorización, al alcoholismo, a la violencia intrafamiliar, al desempleo y a la barbarie de un caos que sigue anhelante en la insatisfacción e incorporada en el discurso burdo y colectivo de no votar porque los políticos no me dan de comer.

Y en esa frustración de la posguerra entraron de vuelta al caos surrealista del tercer mundo, como si nunca se hubiesen ido, como si nunca hubiesen sentido ser llamados generación activa y entusiasta, y así se incorporaron a la rebusca: a las cooperativas de taxis, a la Parrales Vallejo, a los semáforos a vender parabrisas, o se quedaron en casa en chinelas de gancho esperando incómodos o cómodos el regreso de la esposa, o abrieron una pulpería, o se fueron a la iglesia evangélica de la esquina para no salir de ahí más nunca.

Recuerdo la anécdota de un amigo ex cachorro una vez que los habían mandado a patrullar norte-sur allá del Naranjo tierra adentro. Platicaba mi compañero que en el camino se encontraron con un comando de la Contra, a la que se enfrentaron, y en medio de la revuelta, que duró casi una hora, a uno de los primeros caídos del otro bando le miró un reloj Casio en la mano. Él, entonces, se reía: “!Eh!, vos crees que soy pendejo, yo sentía de viaje el zumbido de las balas, y loco pero no perezoso me fui de arrastra para quitarle el wacho al maje”.

Yo también me sonreí. Pero la anécdota marcó la pauta para entender entonces el contenido antipoético de esa guerra fría: esa generación activa y entusiasta que me precede regresó a casa y se trajo consigo un bonito reloj Casio.




Comentarios de nuestros lectores

Luis Mauricio
Yo también pertenecí a esa generación de jovenes Nicaragüenses entusiasta y revolucionarios que fuimos a los batallones dereserva, la alfabetización, la JS 19 de J, los cortes de café y en el famoso batallón de lucha irregular 30-62.
Ahora lejos de mi patria en las propias entrañas del imperio observo estupefacto los acontencimientos de mi tierra :Nicaragua. Espero que los jovenes se decidan por un buen candidato en las elecciones de noviembre y que Dios bendiga a Nicaragua!!!!!


Johanna
La verdad es relativa, por eso en este caso no coincido con su artículo. Yo pertenezco en parte a esa generación de los 80´s, a la que nos tocó la guerra, y por no tener nada que deberle al pueblo de Nicaragua, no tuvimos la necesidad de salir huyendo y nos quedamos a reconstruir nuestra patria. Pertenezco a la generación que se nos dio educación gratuita en las universidades, a la generación, que en medio de limitaciones económicas (las que ni soñábamos con computadoras, menos con celulares y con ipod), hoy por hoy ocupamos importantes puestos en nuestra amada patria. Los mejores ingenieros en comunicaciones son los de la generación de los 80´s, habemos médicos, arquitectos, ingenieros de todas las ramas, abogados, periodistas, Administradores y hasta Diputados!, porque de todo hay en la viña del Señor... Aún estamos activos, aún decimos presente!.

Daniel
La revolución traicionada fue solo la de la falsa oposicion a Somoza y los Estados Unidos. Sin la guerra impuesta por los gringos hubieramos tenido una oportunidad para desarollar.

Rose
Admiro su redacciòn! Excelente, concisa, precisa y estimula el continuar leyendo!

Manuel
Qué triste e inmerecido epílogo -el de su artículo- para la juventud que cargó sobre sus hombros la guerra militar y la económica. Alguno pudo llevarse un reloj Casio de regreso, pero miles de nosotros dejaron sus suenios y hasta sus vidas por construir una patria mejor. La revolución traicionada nos sigue doliendo en hasta en la piel.


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