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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Jueves 11 de Mayo de 2006 - Edición 9244
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La educación: una asignatura pendiente


Actualmente la población escolar (3-17 años) asciende a 2.1 millones de habitantes, que representan el 40 por ciento de la población nicaragüense. Se estima que para el año 2015 la población escolar será superior a 2.7 millones de personas, lo que equivale a un aumento anual aproximadamente de 62 mil estudiantes.

El estado actual del sector educación demuestra que solamente el 40.8 por ciento de los niños y niñas que ingresan al sistema escolar completan la primaria en seis años, de aquellos que llegan a sexto grado sólo el 30 por ciento demuestran haber obtenido conocimientos aceptables en español y sólo un 12 por ciento en matemáticas. Solamente el 45 por ciento de los adolescentes que ingresan a secundaria se bachilleran en cinco años.

En 2004, la cobertura escolar de la matrícula inicial cubrió el 30.7 por ciento de los niños y niñas en edad de preescolar, un 83.5 por ciento de primaria y un 40 por ciento de secundaria. En 2004, de cada 100 niños/as nicaragüenses sólo 23 acceden a la educación inicial (preescolar). De cada 10 adolescentes sólo uno va a la secundaria en las zonas rurales, y en sector urbano van 6 de cada 10; y únicamente el 6 por ciento de los adolescentes tienen una educación técnica.

Entre los orígenes de la inasistencia escolar en primaria se encuentra que el 20 por ciento de la inasistencia es explicada por razones de oferta (como no hay profesores, cupos, lejanía de la escuela y falta de seguridad) y el 57 por ciento se debe a razones relacionadas con la demanda (falta de dinero, trabajo, labores domésticas).

El nivel de pobreza en el país no permite a las familias invertir en recursos para la educación de sus hijos, y se asocia directamente a los pocos años de educación promedio. Por ejemplo, los niños que provienen de familias que viven en extrema pobreza son los que tienen menos acceso a la educación formal. De representar el 16.9 por ciento en primaria, pasan a representar solamente el 3.9 por ciento en secundaria. De las personas del quintil más rico solamente el 12.6 por ciento no logran culminar la educación primaria, de los jóvenes del quintil más pobre el 59.9 por ciento no logran terminar la escuela primaria.

El bajo nivel educativo de amplios sectores de la población constituye un importante mecanismo de transmisión intergeneracional de la pobreza. De mantenerse el ritmo actual de la población, que en 2001 tenía entre 0 y 4 años, aproximadamente un 80 por ciento terminaría la enseñanza primaria y un 45 por ciento la secundaria.

La tasa de participación y graduación de la educación secundaria (nivel donde se desarrollan las destrezas para el mundo laboral) son mucho más bajas que en primaria. La tasa neta de matrícula inicial fue del 40 por ciento en 2004, porcentaje que representa uno de los valores más bajos de América Latina. Del 40 por ciento de los jóvenes en edad que asisten a la secundaria, solamente el 45.24 por ciento de ellos la terminarán.

El 60 por ciento de los jóvenes con edad de asistir a la educación secundaria están fuera del sistema educativo, mientras que los matriculados están mayoritariamente atrasados en uno o más años en su trayectoria escolar. Según datos de la Cepal, del total de la población de Nicaragua entre 15 y 24 años que tiene 10 años o más de escolaridad, solamente el 19.84 por ciento de ellos alcanzan dicho nivel de escolaridad.

El acceso a la secundaria es más acentuado en el medio urbano que en el rural. En el medio rural solamente uno de cada diez jóvenes tiene oportunidad de acceder a la educación secundaria, mientras que en el sector urbano la relación asciende a seis de cada diez. Esta brecha de equidad tiene como efecto colateral un aumento de la migración del campo a la ciudad por parte de quienes buscan continuar con su educación secundaria.

En Nicaragua, la tasa de extra-edad o sobre-edad en primaria alcanza el 31.4 por ciento. Es decir, de cada 100 alumnos de primaria, 31 se encuentran en extra-edad. La deserción total va en constante aumento a medida que aumenta el grado llegando hasta un 20.5 por ciento en el sexto grado, lo que evidentemente significa que la deserción se incrementa a causa de la integración al trabajo.

El Banco Mundial calcula que la tasa de analfabetismo es de 34 por ciento a nivel nacional y el 46 por ciento en las áreas rurales. También, el Fondo Monetario Internacional calcula la tasa de analfabetismo, para 1998, en 34 por ciento. De acuerdo con la Unesco, para el año 2000 la tasa de analfabetismo en Nicaragua era del 34.0 por ciento.

El porcentaje de analfabetismo funcional se puede medir a través del porcentaje de la población de 15 a 24 años con cinco o menos años de escolaridad, ya que se requiere de un mínimo de años de educación para consolidar las habilidades de lectura, escritura y cálculo básico. Cifras de 1998 indican que en Nicaragua el 38.8 por ciento de la población entre 15 y 24 años tiene cinco o menos años de educación. Sin embargo, la cifra se incrementa a 62.3 por ciento cuando analizamos los jefes de familia.

En 2001, el gasto promedio anual en educación primaria para las familias que enviaban a sus hijos a las escuelas públicas no autónomas era de 23 dólares, para las familias que enviaban a sus hijos a escuelas primarias autónomas era de 35 dólares. Es decir, que la Autonomía Escolar ha significado un mayor incremento del gasto para las familias. En 2004, el costo promedio aportado por el Estado por alumno fue de 35 dólares en preescolar, 81 dólares en primaria, 62 dólares en secundaria y 99 en la Educación Técnica.

El Informe Mundial de Desarrollo Humano 2003 señala que: “Solicitar a los hogares más pobres que paguen por la escolarización (pública o privada) no conduce a alcanzar la educación primaria universal”, y por tanto es poco probable que contribuya a cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En Nicaragua, el índice de paridad de género, es decir, la razón entre las tasas brutas de asistencia de mujeres y hombres, de acuerdo con los resultados de Endesa 2001, presenta valores cercanos a uno, tanto a nivel nacional como por departamento y por área de residencia urbano y rural, lo que refleja condiciones favorables para las mujeres en cuanto al acceso a la educación primaria y secundaria.

Si se establece una relación entre las tasas netas de escolaridad de mujeres y las tasas netas de escolaridad de hombres en los diversos niveles educativos, puede observarse una diferencia en todos los niveles, siempre a favor de las mujeres, pequeña en los primeros niveles educativos (1.01 mujeres por cada hombre en primaria), pero que se amplía mucho en la secundaria (1.18 mujeres por cada hombre).

En general, las mujeres presentan mejores indicadores educativos que los hombres, tanto en el número de matrícula como en el rendimiento. Sin embargo, tanto en los centros escolares como en la socialización posterior en el mundo del trabajo persisten factores de discriminación.

El Estado debe de invertir para la educación que sirve para contener y disminuir la pobreza (educación primaria y secundaria), como para la educación que sirve para el desarrollo del país (educación superior). La ausencia de un crecimiento sostenido se ha convertido en un importante obstáculo para la reducción de la pobreza. Sin embargo, el crecimiento económico no es suficiente por sí solo. Es importante, igualmente, insistir en que no es suficiente darle mayor eficiencia y eficacia al gasto social en educación. También es fundamental elevar la inversión pública en educación, tanto en términos absolutos como en porcentaje del PIB.




Comentarios de nuestros lectores

Flavio Rivera Montealegre
Creo que antes que educación, la asignatura pendiente durante más de quinientos años es la honestidad, la ética y la moralidad de nuestros conciudadanos y muy especialmente de los sectores que controlan la politiqueria y la economia. Ya hemos visto que los "mejorcito", es decir, los que tienen PhD de las mejores universidades del primer mundo son los únicos responsables de llevar a nuestras naciones (Nicaragua y América Latina) a la miseria humana y material. Ya vimos que don Carlitos Salinas de Gortaria se robó CUATRO MIL MILLONES DE DOLARES. Es por ello que millones de infelices deben de emigrar a los Estados Unidos, el mismo pais imperialista que detestan las "izquierdas" y también las "derechas" (por no decir las mafias) pero que debe de absorber a esas grandes masas que estas mafias obligan a desplazarse hacia el norte y a la Unión Europea.
La educación es una parte de la solución de todos nuestros terribles problemas, que cabe recordar, la Iglesia a contribuido a corromper a esos sectores sociales que controlan estos territorios cuando los alcahuetean y hasta se convierten en sus cómplices, como el caso del famoso cardenal Obando y Bravo.



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