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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Miércoles 17 de Mayo de 2006 - Edición 9250
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Por un desarrollo sostenible


Estados Unidos, Europa, Japón, India y China acaparan el 75% de la “biocapacidad” de la Tierra. Cada persona ocupa un espacio ecológico, lo que los expertos llaman huella ecológica, de 2.3 hectáreas. Cada estadounidense, sin embargo, ocupa 9.5 hectáreas. Los europeos y japoneses se sitúan en torno a cinco hectáreas, y China e India todavía están en valores inferiores a la media mundial. No obstante, “el aumento de la demanda de energía, alimentos y recursos por parte de los más de 2500 millones de chinos e indios está provocando graves efectos en el medio ambiente de manera global”, denuncia el presidente del Worldwatch Institute, Christopher Flavien, en el informe sobre el Estado del Mundo 2006. El impacto generado por el consumo de los recursos de la naturaleza y por los residuos generados por el hombre, desde hace 20 años, se está haciendo insostenible.

El informe denuncia que el crecimiento de China e India demuestra cómo el modelo de desarrollo occidental será incapaz de sostener a los más de 8000 millones de habitantes que habitarán el planeta en este siglo XXI, sobre todo, si todos los países alcanzasen los niveles de consumo de energía o recursos naturales que en Europa y Estados Unidos. Si todas las familias chinas tuvieran un simple frigorífico, la capa de ozono no lo resistiría. Tampoco el Amazonas podría asumir que toda la población de la Tierra utilizase papel higiénico. En poco más de una década, el pulmón del planeta desaparecía.

Las emisiones de dióxido de carbono es otro de los graves problemas a los que tendremos que enfrentarnos. Estados Unidos emite seis veces más dióxido de carbono que China, y veinte veces más que India. Si estas dos economías emergentes produjeran los niveles de contaminación que la primera potencia económica mundial, “se necesitarían dos planetas Tierra tan sólo para poder sostener sus economías”, denuncia el Worldwatch Institute. Lo que pone de manifiesto la necesidad de que acuerdos internacionales, como Kioto, se tomen en serio, y que las “cuotas” de contaminación no son la solución. Ecologistas y expertos medioambientales llevan años explicando la necesidad de rebajar la contaminación atmosférica. La compra-venta de “cuotas” de contaminación no es más que una venda para taparnos los ojos. Empresas y gobiernos no pueden jugar con la subsistencia del planeta. Deben trabajar, unas para crear la tecnología necesaria para reducir la contaminación, y otras, para introducir medidas que respeten el medio ambiente y controlar su cumplimiento.

Los recursos hídricos son otro de los puntos importantes. Para el año 2030, estima el informe, se necesitarán 2040 kilómetros cúbicos de agua cada año, el caudal anual de 24 ríos como el Nilo. China tendrá que afrontar el problema de contar con el 8% del agua potable del planeta, y una población que supone el 22% del total. India, según los expertos, doblará su demanda de agua para consumo individual en el año 2025, y la triplicará para uso industrial. Hoy más de mil millones de personas carecen de agua potable, y más de dos mil millones no tiene acceso a redes de saneamiento.

El desequilibrado consumo de alimentos, del petróleo, de elementos contaminantes, como el mercurio, están agotando el planeta. Pero hay un rayo de esperanza. El Worldwatch explica que expertos chinos e indios presionan a sus gobiernos y han conseguido que se pongan en marcha medidas que respeten el medio ambiente. En China, por ejemplo, las autoridades potencian el transporte público y el uso de la clásica bicicleta. En India, las ONG que trabajan en el país han ideado técnicas sencillas para recoger el agua de la lluvia y rescatar ese 43% de agua que se pierde cuando llueve. Además, los gobiernos de ambos países se han comprometido a promover el uso de energía eólica, por la que podrían llegar a producir el 25% de la energía que ambos necesitan.

Estados Unidos, Europa, Japón, China e India tienen que unir sus esfuerzos para conseguir una nueva visión de un desarrollo sostenible en este siglo XXI. Ciudadanos, consumidores, empresas y gobiernos tienen que exigirse y avanzar en el desafío de buscar alternativas que respeten la biodiversidad. La reducción de la pobreza pasa por pensar en la naturaleza que nos rodea, sino tan sólo un pequeño número de países podrán salir de ella. Se cumplirá la máxima de “tiene que haber pobres para que puedan existir ricos”.

Periodista
ccs@solidarios.org.es




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