El Nuevo Diario
Portada | Archivo | Escríbenos | Suscríbete
  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Jueves 25 de Mayo de 2006
Nacionales
-
Sucesos
-
Departamentales
-
Internacionales
-
Ciencia
-
Opinión
-
Política
-
Contacto END
-
Deportes
-
Variedades
-
Informática
-
Especiales
-
Economía
Otras secciones
Cultura
Clasificados
Horóscopo
Turismo
Emprendedores
Empresas
Club de lectores
Suplementos
El alacrán
Nuestro mundo
Ellas
Misterios & Enigmas
Salud y sexualidad
Nuevo amanecer
Buena onda
El Deportivo
Otros servicios
Suscripciones
Nuestros servicios
Directorio
Noticias más leidas
Noticias por correo
RSS XML
Servicios web
Blogs

Mundo Oculto
may 25, 2006

Un grito en la Construcción

Un muerto es algo que su conciencia no puede tolerar; respira y baja los 20 metros hasta la base


1148514951_Jove1.jpg

Filadelfo Ruiz, ingeniero civil, corrió hasta la excavación para supervisar el rescate del obrero atrapado en la fosa. Ruiz teme lo peor; los hombres son los mejores en su campo, pero con la reducción del presupuesto la seguridad laboral está en el nivel mínimo.

Quiere entregar los cimientos y que otro ingeniero se haga cargo, teme que la presión de esta semana sea la causa del accidente. Un muerto es algo que su conciencia no puede tolerar; respira y baja los 20 metros hasta la base. Cuatro hombres sostienen la línea de seguridad, una soga que desaparece en un hoyo en el piso de tierra.

- Pensé que estaba enterrado vivo - observa con alivio Ruiz.

- Estábamos excavando - explica Rolando, el maestro de obra – cuando el piso se abrió bajo sus pies.

- ¿Por qué no lo han subido?

- No podemos, parece que está atrapado - responde otro de los obreros.

- Hay que bajar a ayudarlo - anuncia Ruiz.

- Ya debe estar muerto - dice Rolando, para expresar el temor compartido con sus hombres de convertirse en otra víctima fatal.

- Yo bajaré - anuncia Ruiz, se coloca el arnés de seguridad, prueba las luces de emergencia y los hombres lo bajan a ritmo lento.

Ruiz nota, al entrar en el hueco que apenas alcanza un hombre de complexión normal, que la luz no entra en el túnel, enciende la lámpara y el mismo fenómeno ocurre; el hueco se traga la luz, un sudor frío le corre por la espalda.

Le grita a los hombres con la esperanza que lo suban de nuevo, apenas ha descendido par de metros, sabe que no lo escuchan, que de ahí no puede salir la luz, tampoco escuchan sus gritos los obreros arriba, el hueco se traga todo, en el fondo nota unos ojos inyectados en sangre, esperándolo, sonríen y muestran unos dientes carnívoros.

Ruiz lanza contra esos ojos hambrientos la lámpara, el casco y unas tenazas con las que pretendía liberar al obrero que suponía atrapado en el fondo del hueco. La cosa cierra los ojos y el encanto se rompe, los hombres lo sacan a la luz. En el fondo la cosa grita hambrienta y su grito retumba en toda la obra.

- Terminamos aquí - ordena Ruiz, mientras recupera el aliento – por hoy y para siempre.



imprimir imprimir  enviar enviar
Mundo Oculto

Las esencias

¿Objetos paranormales?

La historia de Charles Manson

Una vida cargada de misterios

Las Gárgolas

Un grito en la Construcción

La estrella de Belén

Mundo Astral

Un submarino embrujado


Portada | Nacionales | Sucesos | Departamentales | Internacionales | Opinión | Política | Deportes | Variedades | Economía
El Nuevo Diario (c) 1998-2005 e-mail: info@elnuevodiario.com.ni
Guegue.Com - Desarrollo y Hospedaje Web