Tecnología sostenible
Capacitación contra las plagas
La costumbre adquirida tanto por productores como por técnicos de utilizar agroquímicos, consecuencia de la revolución verde, lleva al simple uso de recetas. El manejo orgánico, en cambio, no funciona sobre este concepto; requiere que el producto domine la lógica de desarrollo del producto, sus necesidades y sus aportes al resto del sistema de finca.
Cuando se ha pretendido el empleo de recetas, los resultados han sido insatisfactorios. Ejemplo: existen plantas que son familias como el chile, el chiltomo, el tomate y la papa. Si son familias, ¿no es lógico que construyamos un repelente basado en uno de estos productos para estos cultivos? Seguramente, a la plaga le apetece toda la familia. En este sentido, la mejor defensa de los sistemas orgánicos es su diversificación. Ésta toma el ejemplo de la naturaleza para reemplazar el modelo monocultivista, que es el mayor productor de plagas.
Un insecticida o un repelente no sirven para todo tipo de plagas. Estas últimas se identifican por la forma en que afectan los cultivos masticadores: todos los que muerden hojas, usualmente son gusanos; los chupadores: perforan ramas y tallo para tomar sabia; para cada uno existen formas de neutralizarlos. Pero en todo caso, la mejor forma de enfrentarlos es teniendo plantas sanas.
También existen trampas, por ejemplo, para aquellos cultivos como hortalizas que atraen mucha mosca blanca. Normalmente se emplean trampas de plástico amarillo por el color que atrae, pero también existen cultivos trampas como el frijol mungo. Durante el almácigo, lo mejor es esquivarla colocando las plántulas en alto, pues se sabe que no superan un metro de altura en su vuelo.
Muchos productores en la práctica vienen desarrollando combinaciones de plantas, en las cuales unas protegen a otras, pues actúan como repelentes o como trampas a la vez que les permiten una mayor diversidad de productos y con esto mejores condiciones de alimentación.
Por todo lo anterior, la agricultura orgánica no puede ni debe estar asociada a la receta. Debe asociarse a un proceso serio de capacitación de los productores que les permita el conocimiento adecuado de los distintos procesos que se viven en sus fincas y como su acción puede estimular aquellos que le convienen o entorpecer aquellos que sean perjudiciales a nuestros intereses.
Un proceso reciente de sistematización de experiencias de capacitación del Cieets revela la importancia de estos procesos, pero también sirven para demostrar que los mismos son posibles y no sólo esto, sino que es necesario encontrar metodologías adecuadas y aprovechar la fuerza multiplicadora de promotores y líderes.
Sebastián Chamorro, un productor de Nandarola, decía: “¡Gente más ingrata! Tanto que me mato trabajando en conservación de suelos, acudiendo mis plantas y sólo me dicen: qué suerte la tuya, esa tierra que tenés es buena. Todo pega y bien sanito los cultivos”; no es fácil, pero el resultado paga. En ocasiones los agricultores orgánicos son los únicos que logran sacar su cosecha.
Carlos Javier López y
Marcia Estrada G.
Consultores en
Desarrollo Rural
marciaestrada@yahoo.com
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