Los mismos vicios y defectos
Mario Tapia A ciento cincuenta años de la contratación de mercenarios y filibusteros norteamericanos --por los liberales Francisco Castellón y Máximo Jerez para enfrentar a las fuerzas del conservador Frutos Chamorro Pérez-- cuando se reimplantó el esclavismo y se empolló la Guerra Nacional de 1856, cinco nuevos gallos entran al redondel para alcanzar el poder de nuestro empobrecido país, Nicaragua.
Todo cambia, me dijo un día don Ulises González Hernández, más conocido en Nicaragua como gallero que como diputado. Y tenía razón don Ulises. Muchas personas y cosas han cambiado en el país. Ahora el comandante Daniel Ortega es católico, se confiesa, va a misa y, sobre todo, ya no es la víbora para Miguel Cardenal Obando y Bravo. Por lo visto, ahora es un gallo... bien ennavajado, y lleva en alianza como gallo de “tapada” al mismo diablo.
¿Será que quiebre la cábala gallera, que señala que a la cuarta ni los bueyes?
La muerte en estos días de las dos Rocío españolas, Dúrcal y Jurado, nos rociaron de buena música del recuerdo los oídos y el corazón a los nicaragüenses, a lo que se sumaron las voces de Rafael Martos Sánchez y nuestro gran Tony Meléndez, quien, con sus prodigiosos pies, se hace oír más y mejor que las voces de los fanáticos de una secta ruidosa que está al otro lado de mi casa. Fue el mejor regalo que tuvimos en estos días.
Y es que el primero de junio --día en que se inscribieron los contendientes-- los periódicos, la televisión y las informaciones radiofónicas estaban, como siempre, atestados de noticias y propaganda política de los cinco viejos y nuevos contendientes. Tiempo, dinero y energías gastadas inútilmente. Por eso siempre he pensado que si utilizáramos esos recursos para sacar de la pobreza al país, ya fuéramos una potencia mundialmente.
Todas las barras de un lado y otro esperaban ese día una reguera de gallos muertos y desplumados, pero no los hubo; eso quiere decir que todos nuestros candidatos son honorables competidores. Solamente a “Pedro carretón” no lo salvó ni Ben Hur, lo dejaron pintado en el pavimento de norte a sur.
El próximo torneo será el más importante del año. Los participantes tienen que saber llegar primero y obtener más casillas en el redondel de la Asamblea Nacional, para que su camada de pollos pueda influir y determinar las leyes constitucionales de protección, beneficio y dignificación de los nicaragüenses.
Lo bueno es que participarán gallos de todas las razas, plumas y navajas. Algunos de los participantes gallunos, como siempre, no darán el peso; otros llegarán desplumados, despatados y mal cuidados; ésa es una desventaja letal en un país en donde la afición gallera sabe mucho de cuido, gallos, gallaceros, trampas y tramposos. Los soltadores tienen que pedir desinfectar las navajas para evitar suspicacias.
Toda la afición tiene que prepararse para participar y sacar el tiempo para confirmar su boleto y tener su asiento que le permita mirar su gallo y apostar bien y a tiempo a la pelea. Éste es un derby a cinco gallos. El mejor gallo y más rápido gana el torneo. Como siempre, ustedes saben que hay peleas vistas. Sin embargo, acuérdense que un buen filo y una patada a tiempo... pueden determinar la pelea.
Les recomiendo a mis amigos galleros y apostadores que no se dejen llevar por el color y plumaje, apuesten a los mejores gallos, sean del color y raza que sean; vean si tienen casta, buen cuido, buena espiga, buena navaja, pluma fina y si van en manos de un buen soltador que no haga trampas. Pero, sobre todo, asegurarse de que sean GALLOS LIMPIOS.
Sinceramente, pareciera que 150 años de malas experiencias no han sido suficientes, pues seguimos alimentando y criando gallos con los mismos defectos y vicios. Pero no nos desanimemos, intentemos sacar mejores GALLOS, para que las peleas no sean “pactadas” y ganen los mejores gallos y galleros, y así poder tener el patio de Nicaragua mejor resguardado; tal vez así más de alguno sale buen “padrote”.
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