El mejor destino en agosto La pasión taurina
Las mejores montas de toros del país se realizan en el municipio de Juigalpa, donde la pasión de los montadores y la bravura de los toros se combinan para brindar a los espectadores una experiencia inolvidable Yelba Tablada | tablada@elnuevodiario.com.ni
Juigalpa, Chontales
Sin duda, hablar de una monta de toros en Nicaragua nos traslada de inmediato a Juigalpa, municipio ganadero donde cada año, en agosto, un grupo de apasionados y valientes hombres se “lanzan al ruedo” durante las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Asunción.
Esta tradición taurina heredada por los conquistadores españoles ha hecho que por más de 100 años la barrera de toros sea el centro de atracción de todo el pueblo.
Uno de los montadores reconocidos en el municipio es Gregorio Salomón Oporta Urbina, conocido como “Chalón”, quien con tan sólo 135 libras y una altura de 160 centímetros ha sido aclamado por un pueblo que lo vio en sus mejores tiempos dominar a los mejores toros.
“Chalón” nació el 3 de septiembre de 1962. En 1980 inició su popularidad en cada barrera de Chontales, la cual ha mantenido por 28 años al lograr dominar y quitarle fama de bravos a toros como “El Calentura” y “El Mariposa”.
“La verdad es que mis mejores tiempos fueron a principio de los años 90, cuando no había una fiesta patronal sin que yo no me destacara con el mejor toro. La gente me aplaudía y eso era más que suficiente para mí. Ahora me reconocen todos en la calle”, narró “Chalón”. Trofeos y euforia“Chalón” ha sido reconocido con dos trofeos nacionales y uno internacional como mejor montador. El premio internacional lo llevó a viajar a países como Costa Rica, Honduras y Guatemala, donde también se destacó.
“Montar un toro causa una euforia inolvidable; sabés que te enfrentás con la muerte y la retás, porque no sabés si el toro te dominará y al caer perderás la vida. La bestia muchas veces se va contra tu humanidad. Es una pasión que te gusta, te excita, un deporte peligroso que no cualquiera aprueba”, destacó el montador. Añadió que nunca le gustó montar toros premiados, pero si toros buenos, que se apreciara su fortaleza, pues las personas que asisten a las corridas admiran ver montar un toro bueno, y a un montador con su ropa adecuada, sombrero, camisa manga larga y bien prensado. En pocas palabras, “presentable”.Ningún pactoSobre este hombre se ha dicho en estas tierras que tiene un pacto con el mismo diablo, debido al dominio que tiene sobre los bravos toros. “No, no, eso es falso. Todo está en la técnica. Un toro tiene su punto débil y uno aprende a conocerlo, sólo basta tener una buena espuela (‘chiquita y puntuda’), y la sentada en el toro, el molde del asiento en la tallada y una buena salida y uno rinde más de 30 segundos en un toro, que es cuando brinca, luego sólo recorre la barrera y ya está dominado”, afirmo “Chalón”.
Para ser un buen montador es necesario tener un buen maestro. Para Chalón, lo fue Francisco Calero, quien le enseñó la técnica de la montada y por muchos años ambos se destacaron en cada tarde taurina de agosto.
Según Chalón, a estas barreras la muerte las ronda. Y es que en la comarca Puerto Díaz, de Juigalpa, este montador se cayó con todo y el toro en la barrera, y en la levantada el animal movió la cabeza y con los cachos golpeó su cabeza, por lo que lo dejó inconsciente durante varios días. “Estuve entre la vida y la muerte, pero sin secuelas. Por venganza volví a montar el toro y me lucí”, señala.Montadores con seguroAdemás de fundar la Plaza de Toros de Monte Tabor, la Subasta Nacional de Ganado y la Plaza Monumental de Toros de Managua junto a otros diez montadores destacados de las fiestas patronales de Jinotepe, Chontales y Costa Rica, “Chalón” formó el sindicato de montadores “Max Villareal”.
La Asociación Taurina de Chontales, que recién inauguró una plaza de toros, realizará este año montas profesionales y por primera vez los montadores gozarán de un seguro de vida de cinco mil dólares, que les cubrirá cualquier gasto a la hora de un accidente en una corrida de toros.
Para Chalón, éste es un excelente logro, porque este deporte nunca había sido reconocido como tal. “Los montadores lo hacen por pasión, nunca por un salario, sólo por la aclamación de la gente, y tener un seguro que responda a la hora de un accidente es un buen paso para seguir con esta pasión”, dice.Duelo entre la bestia y el hombre Los montadores, como los toros, tienen sus seguidores. En la gradería de la barrera las personas celebran cuando se anuncia el sitio de procedencia de un toro, pues eso determina en algunas ocasiones su bravura.
Los toros de don Abelino Martínez, de Cuapa; los de la Quinta Lidia; los de don Fernando González y Concepción González, de San Pedro de Lóvago; los de don Julio Miranda, Ramón Laguna y Juan Vinagra, de Juigalpa, son los más aclamados en cada montada.
Hay toros que por su bravura crean fama. Así “El Medio luto”, “El Policía”, “El Periodista”, “El Vendaval” y el “Saca Pedo” son nombres que alborotan a la gente. Pero nombres de montadores como el de Nelo Guido, Carlos Toruño, Eliécer Rocha y Eduardo Conrado también elevan los ánimos en las actividades taurinas de esta zona. Es un duelo entre la bestia y el hombre.
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