Antonio Lacayo: Timonel del Centro Empresarial Pellas
ARNULFO URRUTIA
Especial para EL NUEVO DIARIO
Nicaragua no es un país de edificios altos, menos aún de rascacielos en competencia por besar las nubes. Su historia sísmica y de poca densidad poblacional, ha desestimulado ese tipo de construcciones. De ahí que en la tierra de lagos y volcanes, los edificios de más de cuatro pisos se cuentan con los dedos de las manos. Tal vez sea por eso que cuando subí por vez primera al octavo piso del edifico Pellas, símbolo del grupo empresarial más importante del terruño, tuve la sensación de estar fuera del país. O tal vez en una Nicaragua donde los asentamientos marginales que bordean sus principales ciudades, nunca han existido. Era otra Nicaragua. Es tal vez la que todos deseamos que fuese. Limpia, con trabajo, sin sobresaltos políticos, seguridad...
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