Una empresa con estilo de navajita suiza
Arnulfo Urrutia
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| Lubela junto a su equipo de reproducción y procesamiento de textos. FELIX AGUIRRE/END |
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Especial para EL NUEVO DIARIO
Supe de la existencia de Lubela cuando ella, dentro de sus actividades de promoción empresarial, visitó mi oficina. No me encontró y dejó algún material en el que se indicaba los servicios que ofrecía su empresa. Al indagar un poco más sobre la persona que lo llevó, me dijeron que era una muchacha muy joven y que era la dueña. Eso alertó mi olfato de “cazador” de emprendedores y coloqué la tarjeta de presentación de Lubela Parrales Schiffman, al alcance de mi vista. En cualquier momento, le haré una “emboscada”, pensé. Una mañana me aposté junto al teléfono, disparé una llamada y di en el blanco. Lubela aceptó mi “emboscada” y, de inmediato, me dio cita.
La encontré barriendo su oficina-taller. Chelita, simpática…...
¡Vamos caminando, cada día somos más!
Arnulfo Urrutia Especial para EL NUEVO DIARIO
Mientras veía al estudiantado de la Universidad Nacional de Ingeniería entrar caminando en grupitos hacia el auditorio en que compartiríamos, sin darme cuenta, me vino a la memoria aquel poema de Pablo Antonio Cuadra que dice: “De dos en dos, de diez en diez, de cien en cien, de mil en mil, ¡por los caminos van los campesinos a la guerra civil!......
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