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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Lunes 28 de Agosto de 2006 - Edición 9353
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Reciclaje: pros y contras

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La industria del reciclaje es, a nivel mundial, una de las más pujantes, tanto por el aspecto económico, como por su contribución al medioambiente.

Sin embargo, en Nicaragua estamos en pañales en ese aspecto y cada día se ven más y más centros de acopio de materiales reciclables --papel, vidrio, metal, plástico, etc-sin que haya autoridad que los regule, pues cualquiera puede instalar un negocio de este tipo a la par de su casa o en su vecindario, sin mayor dificultad que inscribirse en el registro de la Alcaldía.

No es que esté en contra de esta actividad, que ha dado trabajo a una cantidad importante de personas, de las cuales aún nadie hace un estudio pormenorizado, sin embargo, pienso que debería controlárseles y obligárseles a guardar normas de higiene ambiental y ocupacional, que tanta falta hacen en la actualidad

Tapas de manjoles, cables…

Veamos por ejemplo. Todos sabemos que las tapas de los manjoles, medidores y de los cables de electricidad y de telefonía son “pasto” de la delincuencia nocturna, que a su vez tiene por destino los centros de reciclaje. Que me desmienta alguien si exagero en algo.

A diario, cientos de capitalinos y ciudadanos de otros municipios, rurales o urbanos, son víctimas de este tipo de pillaje. Hasta yo me incluyo, pues ya en una ocasión me robaron el medidor de energía eléctrica.

La Policía, no obstante, nunca ha hecho siquiera una “visita de cortesía” a estos centros de acopio, que de clandestinos no tienen nada, ya que operan a la luz del día y con las puertas abiertas.

Se me ocurre que así como los agentes del orden público hacen operativos de prevención en las calles, bares, billares y otros sitios de diversión, también deberían hacerlo en los centros de reciclaje, porque comprar tapas de manjoles o rollos de cable telefónico o de electricidad automáticamente convierte a quien lo hace en un “tope”.

Ya no digamos todos los daños que conlleva este ilícito a la ciudadanía, por la cantidad de personas que dejan de comunicarse o por los que pierden todos los alimentos de la quincena porque se le robaron el cable de la luz

Uso privado del andén

Ahora veamos el asunto de la limpieza y el orden ¡Por Dios! En medio andén se colocan varios hombres con un cerro de papeles o bolsas plásticas, quizás hasta toneladas, y el peatón debe salir a la calle, donde se expone a ser atropellado.

Yo sé que los establecimientos comerciales están obligados a habilitar su propio estacionamiento, pues lo mismo podría hacerse con estos señores del reciclaje, por los problemas que conlleva el uso privado del andén, que cada día son más sentidos por la población.

El plástico acopiado en los centros instalados en Managua es un material que, aún lavado, es maloliente. Sabrá Dios si las personas que lo lavaron utilizaron las aguas del Xolotlán, para evitarse mayor gasto, pero no hay inspectores del Minsa dispuestos a verificar la salubridad del producto.

Ante este detalle, tengo temor que de pronto se desate una epidemia en un vecindario, porque nadie sabe qué bacteria o bicho acarrean estos materiales que son almacenados sin mayor inconveniente.

Y si bien es cierto, la industria del reciclaje convierte basura en artículos de utilidad, critico que en nuestro país el “desperdicio” de este negocio sea lanzado campantemente a las calles.

He visto “montañas” de suelas de zapatos, botellas, tiras de papel, trapos y más en las esquinas o en la calle misma, y lo peor es que todo el mundo sabe de dónde provienen, pero nadie hace nada, ni denuncia ni mueve un dedo para evitar el daño al medioambiente.

En resumen: el acopio de materiales reciclables es excelente, para evitar que estos elementos queden durante siglos en nuestro territorio, pero insisto, esa actividad debe ser observada, regulada, obligada a cumplir con los parámetros de higiene y seguridad para su personal, pues muchas personas, sobre todo indigentes o ciudadanos que carecen de un empleo fijo, se dedican a esto y también merecen ser protegidos por las leyes.




Comentarios de nuestros lectores

Mercedes Alvarez
Yo apoyo el reciclaje de productos dedesechos como plásticos, metales, vidrios etc, pero estoy de acuerdo en los mismos deben ser en lugares adecuados sin exponer a las vencidades a peligros. Así como también a las personas que se dedican a recolectar dichos materiales. Por ejemplo muy cerca del Colegio Rubén Dario en el barrio San Luis, hay varios centros de acopio de metales y en ese lugar han ocurrido hasta explosiones de artefactos, y han puesto en peligro a miles de niños de dicha escuela, y nunca he visto que remueva dichos centros.
Gracias al Nuevo Diario por publicar mi opinión.



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