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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Domingo 17 de Septiembre de 2006 - Edición 9373
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Características de la personalidad neurótica

¿Neurótico?

Las enfermedades de la mente, como la neurosis, afectan su vida personal, familiar, laboral y social


¿Neurótico? - Foto

Hoy en día llamamos “neurótico” a cualquiera con la mayor libertad sin que se tenga un concepto claro de lo que significa.

Muchas veces es una manera algo presumida de expresar reprobación por alguien, pues quienes se habrían conformado antes de calificarlo de holgazán, vago, pusilánime, caprichoso o suspicaz, tenderán hoy a etiquetarlo como “neurótico”. No obstante, al usar tal palabra es forzoso que imaginemos algo, y al elegirla quizá nos dejemos llevar por determinados criterios sin percatarnos de éstos cabalmente.

Los neuróticos discrepan de los seres comunes en que tienden a “reaccionar de forma rígida”, es decir, no tienen esa flexibilidad necesaria para reaccionar de forma diversa ante diferentes situaciones. Una persona normal, por ejemplo, abriga sospechas cuando siente o advierte razones que las justifiquen; en cambio, una persona neurótica podrá estar dominada por incesantes sospechas sin tener en cuenta la situación dada, y tenga o no conciencia de su estado.

El ser normal es capaz de distinguir cuando se le hace un elogio de forma sincera o cuando es de forma falsa; el neurótico no logra diferenciarlos o puede rechazarlos totalmente bajo cualquier circunstancia.

Una persona normal podrá sentirse indecisa en determinados casos, ante asuntos importantes y arduos de solucionar; el neurótico constantemente suele mostrarse incapaz de decidirse

Algunos casos

El neurótico tiene la impresión de que él mismo es un obstáculo en su propio camino. Veamos algunos ejemplos: sería índice de neurosis si un artista continuase siendo improductivo a pesar de tener muchas habilidades y contar además con todas las posibilidades externas favorables a su realización, o bien si pese a tener a su alcance todas las condiciones para sentirse feliz, no aceptase gozar lo que posee; o en otro caso, si una mujer se creyese incapaz de atraer a los hombres no obstante su gran belleza.

Además de la forma rígida con que responde la persona neurótica, tiene otros dos factores esenciales que están siempre presentes: la angustia y las defensas que levanta contra ésta.

Las neurosis están íntimamente relacionadas con el ambiente en el cual la persona vive, es por eso que no sólo hemos llegado a hablar de una personalidad neurótica con peculiaridades esenciales comunes a todos ellos, sino también que estas similitudes básicas son esencialmente producto de las dificultades que reinan en nuestro tiempo y en nuestra cultura

Actitudes propias de neuróticos

Cualquier persona que tenga la paciencia de observar y meditar, notará que existen actitudes que son propias de los neuróticos de nuestro tiempo:
1. Actitudes frente al dar y recibir cariño.

2. Actitudes frente a la valoración de sí mismo.

3. Actitudes frente al problema de la autoafirmación.

4. La agresividad.

5. La sexualidad.

En cuanto a la primera, uno de los rasgos predominantes es su excesiva dependencia a la aprobación o al cariño del prójimo. Todos deseamos ser queridos y sentirnos apreciados, pero en los neuróticos la dependencia al afecto, a la aprobación, resulta demasiado desmesurada si se la coteja con la importancia real que los demás le conceden en su existencia.

Si bien todos queremos gustar a las personas que nos agradan, los neuróticos tienen una intensa necesidad de afecto o estima, independientemente de su interés por la persona respectiva, o de la trascendencia que adjudican a su opinión.

Además, existe una notable contradicción entre su deseo de recibir cariño y su propia capacidad de sentirlo y de dar cariño. Su desmesurada exigencia de respeto a sus necesidades puede unirse a una falta no menos cabal de consideración por los demás.

Respecto a la valoración de sí mismo: jamás faltan en él los característicos sentimientos de inferioridad y de inadecuación, que pueden manifestarse en una serie de formas: la idea de ser incompetente, estúpido, feo, etc., que subsisten aunque no posean ningún fundamento en la realidad.

Estos sentimientos de inferioridad pueden manifestarse de dos maneras: bajo la forma de lamentaciones o preocupaciones o por autoelogios, alardeos, para impresionar a uno mismo y a los demás; por ejemplo: el jactarse de tener mucho dinero o de ser un gran conquistador de mujeres, o si es una mujer, jactarse de que es una devoradora de hombres, etc.

El tercer grupo, la autoafirmación: el neurótico tiene fuertes inhibiciones para expresar sus deseos o para pedir algo, hacer cualquier cosa de su propio interés, expresar opiniones o críticas justificadas, dar órdenes y seleccionar a las personas con quien desea relacionarse.

También presenta inhibiciones en la “imposición de sí mismo”, pues suele ser incapaz de defenderse contra ataques ajenos o decir no cuando no está dispuesto a acatar los deseos que le quieren imponer otros, por ejemplo: ante una vendedora que pretende hacerle comprar lo que no necesita es incapaz de decir no. También posee inhibiciones para saber lo que en verdad quiere: tiene dificultades para tomar decisiones, para formarse opiniones y expresar sus deseos.

El neurótico presenta incapacidad para establecer planes, se deja llevar por la corriente, incluso si son decisiones importantes como la vida profesional o el matrimonio.

En lo que respecta a la agresividad: se dirige evidentemente contra alguien, expresando una conducta de ataque, ofensa, intrusión o cualquier otra manifestación hostil.


Signo de agresividad
La agresividad puede manifestarse de dos maneras:
1. La persona puede advertir su agresividad, pero con mayor frecuencia no se percata de ella y está subjetivamente convencida de que, por el contrario, es una persona muy sincera y que lo que hace es expresar su opinión.

2. El paciente toma una actitud superficial al sentirse con facilidad engañado, dominado, despreciado, humillado. No cree que se trate de su propia actitud, sino más bien cree que todo el mundo se ensaña con él tratando de embaucarlo.

En el acto sexual: tiene deseos compulsivos por tener actividad sexual, o bien presenta fuertes inhibiciones frente a ésta. Estas inhibiciones se pueden manifestar a la simple aproximación de una persona del sexo opuesto, en el galanteo, en las propias funciones sexuales o en el goce que éstas proporcionan normalmente.

Estimado lector, su cerebro es un órgano como el riñón, el estómago o el corazón, en cualquier momento puede enfermarse; las enfermedades de la mente no se deben a debilidad o a incapacidad, si usted se enferma de la mente recurra al médico para recibir el tratamiento adecuado, recuerde que estas enfermedades deterioran su vida personal, familiar laboral y social.


Dr. Javier Martínez Dearreaza
Clínica San Francisco.

De Camas Luna Montoya, 90 vrs arriba.

Telf.: 222 - 2494 Celular: 8771894.




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