Hasta determinar quién pagará costos EU suspende en Haití traslado de heridos
* NYT informó que los vuelos con lesionados en la columna, quemaduras y otras heridas graves, finalizaron el miércoles, luego que gobernador de Florida, Charlie Crist, solicitó apoyo al gobierno federal para pagar los gastos médicos
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| Desde el miércoles ningún herido de Haití es trasladado a EU. |
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WASHINGTON / AFP
Las fuerzas militares estadounidenses anunciaron ayer sábado que suspendieron las evacuaciones médica a Estados Unidos de los heridos graves haitianos víctimas del terremoto hasta que se determine quién pagará por su cuidado.
La decisión provocó la inquietud de quienes se esfuerza por ayudar al millón de haitianos heridos y quedaron sin hogar por el sismo del 12 de enero.
“Suspendimos temporalmente los vuelos de evacuación de ciudadanos haitianos” dijo a la AFP el capitán Kevin Aandahl, portavoz del mando militar de transporte (Transcom).
“Aparentemente, algunos estados no estaban dispuestos a aceptar la entrada de pacientes haitianos para un tratamiento continuado” por heridas graves, explicó Aandahl
“Sin un destino al que volar, no podemos trasladar a nadie. Si no tenemos permiso para traerlos, o no los aceptarán, no podemos realizar la misión”, dijo, “es muy simple”.
El diario New York Times informó que los vuelos militares con personas con lesiones en la columna, quemaduras y otras heridas graves, finalizaron el miércoles luego de que el gobernador de la Florida, Charlie Crist, solicitó apoyo al gobierno federal para pagar por el cuidado de los heridos.
Hasta ahora los hospitales en Florida han tratado a más de 500 víctimas del terremoto, incluyendo a un niño rescatado de entre los escombros con el cráneo y varias costillas rotas, añadió el informe. Los vuelos a otros estados que recibieron pacientes haitianos también fueron suspendidos. Decisión catastróficaLa suspensión podría ser catastrófica para los pacientes, sostuvo el doctor Berth Green, co-fundador del Proyecto Medishare para Haití, una organización sin fines de lucro asociada con el Miller School of Medicine de la Universidad de Miami, que ha estado evacuando unos doce heridos por día. “La gente se muere en Haití porque no pueden salir”, afirmó Green en el NYT.
Crist no especificó cuánto le costaba a Florida el servicio de salud que estaba brindando, pero el número y complejidad de los casos elevaba la cifra a varios millones de dólares, agregó.
Este gasto no previsto ocurre en una coyuntura económicamente complicada para Florida, en donde además Crist se encuentra bloqueado en su carrera hacia el Senado por el escaño que ocupaba el republicano Mel Martínez, indicó The Times.
Estados Unidos y Naciones Unidas encabezan los esfuerzos de ayuda luego del sismo de magnitud 7.0 que destruyó gran parte de Puerto Príncipe, causando 170.000 muertos y unos 200.000 heridos.
Pero los esfuerzos de ayuda han sido fuertemente criticados por la falta de coordinación y algunos líderes de izquierda latinoamericanos denunciaron el despliegue de 20.000 tropas en Haití.Críticas de CorreaEl presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien partió de Haití el sábado luego de una visita de dos días, dijo que la ayuda internacional era una forma de “imperialismo”.
“Primero hacen donaciones, pero la mayor parte regresa a ellos mismos”, dijo en una conferencia de prensa conjunta con el presidente de Haití, René Preval, criticando tanto la ayuda militar como la ayuda internacional de las organizaciones no gubernamentales. Correa afirmó que los latinoamericanos no son ricos pero pueden ser “tremendamente solidarios”.
Colombia que envió a Haití un buque con 423 toneladas de ayuda y un equipo de la Cruz Roja, dijeron fuentes oficiales en Bogotá.
La ayuda también se dificulta por varios disturbios y accidentes ocurridos en los últimos días, como el incendio del viernes en un mercado del centro histórico de Puerto Príncipe que mantuvo ocupados a los bomberos durante cuatro horas.
Entre tanto, las enfermedades comienzan a pulular en los campamentos de sobrevivientes donde viven miles de persona en condiciones muy precarias. Autoridades de Naciones Unidas dijeron que los casos de diarrea, de sarampión y tétanos vienen en aumento en los asentamientos.
Muchas morirán en silencio, sin asistencia médica
Las mujeres de Haití en total desamparo
* Junto con los niños, son las principales víctimas del terremoto y adicionalmente tienen que enfrentar la violencia física y sexual que avanza impune en la isla
Francisco Peregil
ENVIADO ESPECIAL, Puerto Príncipe / EL PAÍS
Ahora que por fin se pueden ver en muchas zonas de Puerto Príncipe colas bien organizadas de gente recibiendo agua y comida; ahora que el gobierno ha anunciado que los que se han quedado sin casa ascienden a un millón, los heridos son cerca de 200.000 y los muertos más de 150.000..., ahora mismo siguen muriendo en Haití mujeres a causa del terremoto.
Pero ya no engrosarán ninguna estadística. Morirán en silencio, muchas de ellas en su casa, sin asistencia médica ni fotógrafos alrededor.
En Haití nunca es raro que las mujeres tengan que dar a luz en su propia casa sin ninguna ayuda, en el más absoluto de los desamparos.
Lo explica la enfermera noruega de Médicos sin Fronteras Verónica Gran, en el hospital Saint Catherine del barrio Cité Soleil, rodeada de parturientas en tiendas de campaña.
‘Unas mujeres no vienen nunca al hospital porque no tienen dinero ni siquiera para el transporte. Otras, porque no saben que el parto es gratis, que no se les va a cobrar nada. Y otras, porque saben que se han priorizado las intervenciones de cirugía sobre el resto de la atención médica.Mujeres y niños, principales víctimasComo ocurre en todas las catástrofes, las principales víctimas han vuelto a ser la gente más débil: las mujeres y los niños’.
‘Estoy convencida de que al hospital vienen muchas menos mujeres de las que deberían’, añade Gran. ‘Y muchas de las que están viniendo llegan demasiado tarde, sin que se les haya hecho ningún seguimiento médico durante el embarazo. Padecen infecciones de orina, algo que habría sido muy fácil de tratar si se hubiera detectado a tiempo’.
Pero como no se hace, “las probabilidades de que el niño nazca con infecciones son muy altas. Otras llevan sufriendo contracciones en su casa desde hace varios días y en medio de tanto dolor no saben adónde acudir. Cuando llegan aquí traen el bebé muerto dentro de ellas. Otras han venido con la presión muy alta y con anemia y sus hijos han nacido muy pequeños y muy débiles’, explicó Gran. ‘Pero si tienes un equipo para partos y no sabes cómo usarlo, de poco sirve. Las mujeres con anemia, si empiezan a sangrar, es muy difícil que superen el parto con vida’, señala la enfermera de Médicos sin Fronteras que ha repartido el material.
En la maternidad del Centro Ginecológico Isaie Jeanty & Leon Audain, el médico residente de tercer año, Bordes Edouard, certifica que las mujeres han sido apartadas para atender casos supuestamente prioritarios. Y lamenta la desinformación que sufren las parturientas.
‘Este hospital cerró cuando el terremoto, pero abrió hace tres días y muchas mujeres no lo saben, a pesar de que estamos anunciándolo por la radio. Otras creen que aún hay que pagar por dar a luz, cuando desde hace unos meses los partos son gratis en los centros públicos’, agrega.
Si difícil es para las embarazadas llegar a los hospitales, para las violadas el camino se hace inútil. Paul Henock, gerente del centro ginecológico citado, asegura que desde el día del temblor han llegado al hospital tres mujeres para que se las examinase después de haber sido violadas.
‘Pero las hemos tenido que remitir a otros centros porque no había tiempo para atenderlas’, indica Edouard.Violencia física y sexualUn estudio del Banco Interamericano de Desarrollo en Haití publicado en 2006, indicaba que un tercio de las mujeres del país habían sufrido violencia física o sexual. Y que la mitad de ellas eran menores de 18 años.
En el distrito de Carrefour se han organizado patrullas ciudadanas para proteger a los cientos de personas que viven ahora en las calles. Como el edificio del Ayuntamiento de Carrefour quedó destruido, el alcalde recibe sentado bajo un árbol a todas las familias que van a pedir dinero. La asistente social Malía Joseph atiende a las mujeres. -Aquí vienen muchas que no tienen dinero, están solas y no saben adónde ir. Para mí eso también es una clase de violación.
-¿Pero cuántas han llegado desde el terremoto para denunciar violaciones físicas?
-Ninguna. Para eso van a la comisaría.
Medio kilómetro más allá, el subcomisario de Carrefour, Angenor Pierre, sentado a la sombra con una pierna cruzada sobre la otra, confiesa:
-Han venido brigadas de ciudadanos para decirnos que hubo dos intentos de violaciones. Pero no hemos tenido tiempo de investigar nada hasta ahora. A partir del martes lo haremos. De todas formas, aquí no suelen venir las mujeres cuando las violan.-¿Adónde van entonces?-A un colegio de monjas que hay ahí arriba.
Finalmente, en el colegio de salesianos de Carrefour pueden verse cientos de tiendas de campaña que se han levantado para acoger a los que se han quedado sin casa. Junto a ellas, la monja colombiana Rocío Pérez, de 67 años, que llegó hace 44 a Haití.
‘En este país las mujeres hacen de mamá y de papá. Son ellas las que traen a los niños a las escuelas y las que se ocupan de las casas. Los hombres pobres son muy negligentes’.
Rocío Pérez comenta que el sábado llegó una mujer sola que parió ahí mismo, en una tienda.-¿Y mujeres violadas han llegado?-De eso no sé. Pero en este país ése es un problema muy antiguo. El gobierno siempre dice que va a hacer algo contra los bandidos, pero nunca hace nada.
Yo recuerdo que a menudo, en el barrio donde yo trabajaba, antes se comentaba que las niñas jovencitas salían a traer agua por la noche y a menudo las violaban. Pero ellas no decían nada. Nunca dicen nada.
Si éstas son las vueltas que un blanco ha de dar para sacar algo en claro sobre las violaciones después del terremoto, cuántas no dará una mujer negra, con marido o sin él, que duerma en la calle y que se haya armado de valor para denunciar una violación. Y si decidiera abortar, más le valdría desechar la idea.
‘Un aborto cuesta desde los cien dólares que cobra cualquier médico charlatán de los que te encuentras en la calle hasta los 250 de uno serio’, informa la asistente social Malía Joseph.
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