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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Lunes 09 de Octubre de 2006 - Edición 9395
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La Reforma Protestante y sus aportes a una cultura laica


La edad moderna nació como resultado de toda una gran cadena de acontecimientos históricos, entre los que se cuentan la caída de Constantinopla en el año 1453, el descubrimiento del nuevo mundo en 1492, los nuevos descubrimientos astronómicos y tecnológicos, el auge de la economía urbana y mercantil, la Reforma Protestante iniciada en 1517 y la Contrarreforma católica de Trento.

En octubre de 1517, la Reforma Protestante surge bajo los impulsos de una actitud abierta, ante las fuentes del cristianismo y cuyo “libre examen” no sólo dio lugar a la libertad de conciencia, fuente de otras libertades, que con su nueva lógica eclesiástica nutre los albores de una época moderna, que rompe con el orden social oscurantista del viejo continente europeo, y se encamina al desarrollo de una nueva concepción del mundo y sus relaciones: en dos grades vertientes que aún persisten, una expresada en un nuevo sistema económico, otra en el campo de las libertades.

Desde la vertiente económica, la Reforma Protestante modificó criterios religiosos y éticos que los ricos de la época tomaban como propios, Max Weber (1864-1920) fundamenta y sostiene que la Reforma Protestante estableció las bases éticas y filosóficas para el desarrollo del espíritu capitalista, y vislumbra, sin equivocarse, que la Reforma Protestante será una de las causas que harán la expansión de la sociedad capitalista.

En el contexto histórico de las libertades, con la Ilustración, John Lucke proponía que el gobierno y la religión tenían fines diferentes, y deberían estar separados, dejando a los ciudadanos en libertad de buscar la libertad religiosa por su cuenta; Lucke propone cambiar la naturaleza con respecto a la religión, creía que los que habían muerto en nombre de la religión en el transcurso de los siglos, estaban relacionados con el hecho de que el gobierno tenia demasiada autoridad sobre la religión.

No podemos negar que una consecuencia de la Reforma Protestante es el nacimiento de “una cultura laica” que todavía nos alcanza, el libre acceso a la libertad de pensamiento, conciencia, religión; se convierte en el “talante” que el hombre del Renacimiento lega a las futuras generaciones; estos postulados, siglos después, serán considerados como parte del “derecho natural” y recogidos en la Declaración de los Derechos Humanos.

Cuatro siglos después de 1517, las Naciones Unidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada en 1948, reconoce derechos religiosos importantes: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, mediante la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”, artículo 18. “Todo individuo tiene derecho a la liberad de opinión y de expresión”, artículo 19.

Hicieron falta siglos, inclusos milenios, guerras de religiones, para que la mayoría de las naciones llegáramos a esta nueva situación, redactada tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial; la declaración de los derechos humanos brinda los criterios para que los pueblos del mundo puedan vivir en “paz, solidaridad y cooperación”.

Ante los excesos de la globalización, que hegemoniza, desarraiga y desespiritualiza las culturas, como consecuencia de esto el ser humano es más alienado y dependiente, por ello hoy existen suficientes justificaciones para romper con el esquema existente de pensamiento y vida, que ponga freno a este estado de alineación existente y le devuelva al ser humano la dignidad y su libertad originaria; aquí está un gran reto para las iglesias cristianas y religiones de hoy, recobrar la dimensión espiritual del ser humano y su coherencia práctica.

Kierkegaard dice que la Reforma Protestante fue un correctivo, pero es trágico cuando el correctivo se convierte en norma, los procesos históricos que la humanidad vive son como una rueda que avanza contra determinado hecho, a favor o en contra, por ello necesitamos asumir la autocrítica como instrumento de análisis, para poder asumir nuestras responsabilidades y reorientar nuestros compromisos, como parte de la comunidad protestante, ante la globalización deshumanizante y anti cristiana del momento.

Si algo ha aportado las iglesias protestantes desde el siglo XIX a la cultura latinoamericana, después de la Biblia en lengua popular, son las escuelas y maestros, no se comprende la difusión y consolidación del protestantismo en el siglo XIX y principios del siglo XX, sin su proyecto pedagógico, dentro del cual el ethos de las comunidad protestante tiene un importante papel a desarrollar, una de las tradiciones más importante de la historia del Protestantismo Evangélico latinoamericano es la educación, por medio de esta estrategia debemos continuar la recuperación de la dignidad humana, en medio de este enajenante proceso de globalización, quienes no encontramos esta trinchera, consideremos una vez más las palabras sabias del poeta José Martí: “El ser religioso está entrañado en el ser humano”.


Presidente de la Junta Directiva de la Universidad Evangélica Nicaragüense Martin Luther King Jr.




Comentarios de nuestros lectores

Reyna Isabel Ramirez Rosales
Estimado Licenciado Gonzales, es confortante encontrar estos articulos que hacen un llamado al crecimientro en la fe y la religiosidad, las que nos posibles sin la educacion y siendo como soy testigo de su trabajo en la Universidad Evangelica, lo felicito y desde la ciudad de Sockton, California, donde por decición de Padre me encuentro, le envio un fraterno saludo y felicitaciones.
Reyna Ramírez,
Profesora



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