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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Sábado 04 de Noviembre de 2006
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Nuevo Amanecer
nov 4, 2006

Cédula de Identidad


1162614350_rocha.jpg
Sin esperanza. Autor: Róger Pérez de la Rocha (1972). 32” x 45”. Mixta sobre madera

Nombre: Julio Alejandro
Apellidos: Valle Castillo
Nacido el 10-08-1952
Lugar: Masaya
Sexo: Masculino
Domicilio: una casa, un teléfono, una calle, alguna ciudad

Los míos son los vagabundos, los de las urbes frías, de humo y neblina
Y los de estas grandes aldeas tropicales ronroneantes de moscas
En torno a algún envoltorio de periódicos.


No que yo haga vida con ellos y como ellos,
que a lo mejor debí haber hecho:
Romper con la higiene, cero baño,
Cero cepillo de dientes,
Cero desodorante,
Barba cargada de moco y llanto y restos de comida,
larga cabellera grasosa
Mendigar,
emborracharme hasta el vómito y el olvido
Y el embotamiento del rostro,
Drogarme o buscar la vena para el pinchazo,

Hacer girar la cabeza fuera del cuello como un planeta volador

Dormir en un cuchitril de algún mercado
Y despertar al filo de la madrugada con una pana de aguas vaginales y orines o abrir providencialmente los ojos a la luz horrible del alba
con el culo de una botella quebrada
En el instante en que me iba a cortar el pescuezo

No he tenido el valor de disputarme con los perros más flacos que yo
Algo de comer entre las toneladas de basura…
Pero esa gente, esos vagabundos, esos andrajosos son los míos,
Soy uno de ellos
Son los míos porque no tienen nada (y es lo único que tienen)
Porque acometieron las acciones heroicas de abandonar mujeres e hijos,
Porque no guardan ni fechas ni nombres en la memoria.

Porque no quieren a nadie, porque el amor los desconoció

Y ellos conocieron el amor en contra de sí mismos

Yo no pude volar.

Pero soy como ellos que vuelan con el gabán como unas alas desgraciadas
por los cielos.

Yo tengo las manos libres

Pero esposadas y la cara oculta en el pecho frente a las cámaras de TV.

Yo soy culpable
Y todos los delincuentillos son mis hermanos, los que gritan

Soy inocente, somos inocentes
No sé nada, no he visto nada, desconozco esas bolsitas de droga…

Yo no pude ser como ellos
Y eso no es ninguna virtud, sino una vergüenza, carencia de frío,
Carencia de dolor, carencia de alma.

Pero los míos son los vagabundos,
soy uno de ellos en el fondo,
son mi partido, mi religión, mis maestros, mis colores
Al final de la fila, aquel que allá no se ve en el humo o en la neblina soy yo..


Managua, diciembre de 2004



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