Un político debe responder por lo que dice
Raúl Valdivia La metida de pata del senador John Kerry les puede costar caro a los demócratas en las próximas elecciones del 7 de noviembre.
A diferencia de otros lugares, entre ellos Nicaragua, el público exige a los políticos responsabilidad por lo que dicen. Alguien que aspira a un cargo público no puede andar zafado de la lengua diciendo lo que se le antoje. Y los exabruptos se pagan caros. El senador Kerry terminó siendo el mejor aliado del presidente Bush, en momentos que todo parecía indicar que los republicanos estaban a punto de perder el control no sólo del Congreso, sino del mismo Senado.
John Kerry dijo que sólo los estúpidos terminan anclados en Iraq. Una supuesta broma dirigida a ridiculizar a Bush se llevó de paso a todos los ciudadanos americanos, que querámoslo o no, están al servicio de su país en esta controvertida guerra. Así de simple. Kerry se ha llevado de un tajo el increíble consenso que venían construyendo los demócratas en el tema de Iraq, por cierto, el tema principal de estas elecciones.
A diferencia de otros países, una vez más incluyo a Nicaragua, han sido dirigentes de su mismo partido, el demócrata, lo que ha exigido una disculpa a Kerry por este gravísimo error político.
Si la tendencia favorable a los demócratas se revierte este 7 de noviembre, será acreditable al senador Kerry. La rapidez con que se ha disculpado podría disminuir en alguna medida el daño político ocasionado a su mismo partido, pero no por completo. La creciente oposición a la guerra de Iraq no significa una disminución en el patriotismo que demuestra el norteamericano común a la hora de apoyar a sus tropas. Al fin y al cabo, son sus hijos los que están en el frente de batalla, por muy controversial que sea la guerra que están librando.
Aquí no caben las “ocurrencias a la mexicana” con aquello de “con respecto a eso, ni nos beneficia ni nos perjudica, sino todo lo contrario”. Aquí estamos hablando de un conflicto que ha costado no sólo la vida a miles de norteamericanos, sino que le ha granjeado a los Estados Unidos el rechazo de millones de seres humanos en el mundo entero por lo que es percibido como una guerra de rapiña.
¿Por qué no podemos en nuestro país, Nicaragua, exigir una responsabilidad similar a nuestros políticos? Aquí, cuando un político mete la pata, en vez de ofrecer disculpas, más bien espera que la población se disculpe porque lo “mal interpretaron”. Algunos de nuestros políticos doblan y después repican, y simplemente el incidente verbal pasa sin pena ni gloria. Los ejemplos son abundantes, y desafortunadamente los olvidamos al poco tiempo.
En el caso de Kerry, al igual que algunos de nuestros políticos, estamos hablando de alguien que ha corrido como candidato en elecciones presidenciales. Cuanto más alta sea la investidura del “lengua larga”, mayor es la responsabilidad que se espera de sus acciones y de sus declaraciones.
En el caso nicaragüense es al revés, algunos políticos y sus seguidores cierran filas para justificar lo injustificable.
Hasta de las declaraciones grabadas nuestros políticos se retractan, y con descaro afirman: “Yo nunca dije eso”, “soy víctima de persecución política”, “me están calumniando”. Le niegan al público el derecho a reclamar a sus políticos por lo que dicen y por lo que hacen.
Y para descalificar hacen uso de todo tipo de adjetivos, y simplemente esperan que el electorado los considere “infalibles” a la hora de demandar de ellos responsabilidad. Algunos incluso esperan que la gente responda después que hablan con aquello de “palabra de Dios, te alabamos Señor”.
El autor reside en San Francisco, California
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