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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Miércoles 08 de Noviembre de 2006 - Edición 9425
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El país que hereda Ortega, según los analistas

Ilusiones vendidas vs. terca realidad

*** Un panorama económico y social deprimente, con una población que reclama salir de la pobreza
*** Unos programas ya amarrados por el actual gobierno con los organismos financieros internacionales, y un reto para ser eficiente con responsabilidad
*** Única ventaja: los sindicatos volverán con los morteros a sus cuarteles

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Ilusiones vendidas vs. terca realidad - Foto
Néstor Avendaño, economista.

La realidad nicaragüense plantea al presidente electo, Daniel Ortega, un panorama difícil en el que la mayoría de la población espera respuestas a sus problemas más sentidos, entre ellos empleos, reducción de la pobreza y mejores oportunidades de vida, tres de los ejes de campaña de la alianza Unidad Nicaragua Triunfa que al parecer no se resuelven con una varita mágica.

Lejos de lo que fue su Gobierno en los años 80, y del rugir de los cañones obedeciendo a la guerra impuesta por Estados Unidos, Ortega se encuentra de frente a una Nicaragua que tiene grandes expectativas en esta segunda oportunidad, que le dio el voto de cerca del 40 por ciento de la población.

Sin embargo, el país que gobernará sigue siendo el mismo que gasta más de lo que produce, y que está acostumbrado a extender la mano para pedir ayuda al mundo, sobre todo a Estados Unidos, que no lo ve con buenos ojos por su cercanía a Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo Morales, adversarios de plano de la Administración Bush.

El analista político Carlos Tünnerman indicó que Ortega debe estar claro de que la mayoría de los nicaragüenses no votó por él, y por tanto debe buscar cómo agregar a su elección constitucional, apoyo en los sectores que no creyeron en su plan de Gobierno a través de la búsqueda de un consenso nacional en el que participen todos los sectores del país.

Los sindicatos se domesticarán

El sociólogo Cirilo Otero considera que desde el punto vista social el país estará más tranquilo en el siguiente período, debido a que las organizaciones sindicales y representantes de los trabajadores son manejados por el partido de Gobierno, aunque reconoció que los sectores del país que le apoyaron, estarán ansiosos de ver respuestas rápidas y efectivas de Ortega.

El economista Néstor Avendaño cree que Ortega tiene la posibilidad reencausar los objetivos presupuestarios para destinar más recursos a los sectores sociales, así como “hacer más justa” la deuda interna del país derivada en gran parte de las quiebras bancarias en los gobiernos pasados.

Otero:
Ortega está frente a enorme reto
Otero considera que el nuevo Gobierno tiene enormes retos frente al país que pide soluciones, pero que debe aprovechar las debilidades para convertirlas en oportunidades.

“Recursos financieros no hay, y producir trabajo de la noche a la mañana tampoco es realista, pero se pueden crear distintos mecanismos en función de hacer alianzas con el sector privado y con otros sectores que puedan ser interesantes, principalmente con gente de capital extranjero, que son muy posibles, abiertos, y la nueva Administración debería aprovechar que sus inicios para entablar pláticas con ese sector”, dijo Otero.

Indicó que Ortega tiene en su contra el tiempo y la falta de recursos, porque por ejemplo el gobierno de Enrique Bolaños le está dejando firmada ya una carta de intenciones con el FMI, lo que significa que debe tener un número de políticas sociales y económicas, macroeconómicas y monetarias en orden y eso es una primera limitación.

“Eso deja al nuevo gobierno un tanto amarrado y un tanto contra la pared, es decir, con poco margen de movilidad”, señaló.

Otro de los grandes problemas que va a enfrentar el Frente en el Gobierno, es lograr armonizar con todas las fuerzas políticas para no convertirse en un Gobierno como el saliente, que era frágil y asediado, atacado por todos lados y diversos flancos, y con una incapacidad enorme de hacer negociación y consensos, y eso es algo que se debe ver desde ya.

Un Gobierno comunicador

Explicó que el Gobierno sandinista tendrá la obligación de explicarle a la gente que la afluencia y aparición de los trabajos que prometió es algo que debe verse de manera gradual, “porque no puede ser de la noche a la mañana y de un solo tajo”.

“El Frente Sandinista en el Gobierno debe ser comunicador, que hable, no que sea sólo ‘chagüite’, sino que sea un comunicador capaz de decir las cosas de manera que la gente conozca los pasos que se están dando para crear un Estado de empleo más alto que el que tenemos ahora”, señaló Otero.

Añadió que el Frente Sandinista también tiene la gran oportunidad de crear consenso internacional para buscar recursos de corto y mediano plazos, principalmente en el marco de los objetivos de la Cuenta del Milenio, para generar actividades que podrían ser fuentes de trabajo.

Desde el punto de vista social, el experto dijo que el país tendrá una mayor estabilidad, debido a que las organizaciones sindicales de los trabajadores, los transportistas y médicos, son en su mayoría personas afiliadas al Frente Sandinista.

“No digo que vayan a desaparecer, pero sí habrá una tendencia a que disminuyan, porque los maestros van a seguir insistiendo, los médicos pro salario también, y esas soluciones no están a la vuelta de la esquina. Veremos protestas y escenarios menos violentos porque ya sabemos que (los que hacen eso) son personas ligadas al Frente Sandinista o que simpatiza con ese partido”, indicó.

El sociólogo dijo que el nuevo Gobierno en los primeros 100 días de mandato debe poner en práctica diversas variantes para hacerle sentir a la población que empieza a caminar, y que le definan la ruta que se seguirá de ese momento en adelante. A la par de eso, desencadenar toda una campaña de entendimiento, barrio a barrio, familia a familia, de manera que se conozca lo que se está haciendo, porque es una llave importante.

Avendaño:
“Hay que reorientar recursos”
El economista Néstor Avendaño estimó que el presidente electo debe estar claro de que el Estado ya no genera empleos, y por tanto debe enfocar su trabajo hacia otras áreas en alianzas con el sector privado e inversionistas, para poder cumplir con sus promesas de generación de nuevos trabajos y combatir la pobreza.

“Para mí es fundamental saber dar señales de que habrá estabilidad al inversionista nacional y extranjero, es decir, cuáles son las reglas del juego que desea reconfirmar o mejorar, porque el inversionista se atrae no sólo por lo que se le ofrece, sino por la estabilidad en el resto de las políticas económicas”, dijo Avendaño.

Otro punto importante, de acuerdo con el economista, sería ver los planes de Ortega sobre reformas tributarias, si es que va a proponer. “Si propone, ojalá no sean tantas como las que hizo el Gobierno saliente, y sería bueno saber cuál será su política monetaria en el sentido de que va a mantener la emisión orgánica de dinero, y conocer en general el marco de las políticas macroeconómicas que tiene pensado”.

Avendaño consideró que si Ortega genera una gran certidumbre entre todos los inversionistas, no habrá algún congelamiento de este flujo, esto, tomando en cuenta que los inversionistas harán un compás de espera para ver el comportamiento del nuevo gobierno, el cual no debe prolongarse mucho tiempo porque eso afectaría el crecimiento económico del país.

La reducción de la pobreza

En cuanto a la reducción de la pobreza, Avendaño explicó que según dijo el mismo Ortega van a cambiarse los objetivos presupuestarios, debido a que el gasto social ha sido relegado a un segundo plano por la Administración saliente.

“Creo que esos objetivos los va a modificar, porque incluso lo que le están dejando en la propuesta de Presupuesto de 2007 es más de lo mismo, y no creo que los nuevos diputados aprueben más de lo mismo el próximo año”, estimó.

En ese sentido, dijo que no se puede seguir destinando el 30 por ciento del presupuesto al pago de la deuda pública interna, porque Ortega ha dicho que va a revisar con seriedad el asunto de las quiebras bancarias, y dijo esperar que esté solícito a pagar el justo valor de la deuda interna y a reestructurarla, porque asfixia las transferencias dirigidas a la salud y educación, la vivienda de interés social y medicinas para la población.

“Ojalá que también se enfoque en cobrar muy bien los impuestos y en reducir las exoneraciones del sistema tributario, porque a los pobres es a los que se les obliga siempre a pagar, mas no al gran capital”, señaló.

Avendaño dijo que el presidente electo tiene la ventaja de que no hay acuerdo firmado con el FMI, porque el actual acuerdo, que fue extendido por un año en diciembre de 2005 concluye el mes que viene, y por tanto lo que debe hacer es convocar rápidamente a la misión del FMI y que se presente a Nicaragua para tener a más tardar en el primer semestre del próximo año el acuerdo monetario.

“Esa negociación o diálogo debe ser muy distinta a la que se ha aplicado en los últimos gobiernos, porque la pobreza ha aumentado en Nicaragua en gran parte por efecto de las políticas económicas y reformas estructurales que ha impulsado ese organismo”, señaló.

Asimismo aconsejó que los ministros que nombre Ortega --al menos los que tiene la oportunidad de nombrar antes del 20 de enero sin que los ratifique la Asamblea--, deben ser capaces y con visión de nación, que no sean de los que se reúnen clandestinamente con el FMI, sino de frente al país para conocer el panorama que nos espera en los cinco años de su gobierno.

Tünnerman:

No cometer los errores políticos del pasado
El analista político Carlos Tünnerman dijo que Ortega, como futuro presidente, debe buscar la gobernabilidad en el país, impulsando una agenda legislativa incluyente que le permita caminar de la mano con la mayor parte de la población que no le dio el voto, de lo contrario caerá en contradicciones rápidamente y eso provocará muchos problemas.

“Creo que don Daniel tiene que buscar cómo conciliar las propuestas de los diversos sectores del país para hacer un verdadero Gobierno de unidad nacional, porque de lo contrario caeremos en las confrontaciones que no convienen de ninguna manera”, dijo Tünnerman.

Agregó que la nueva composición de la Asamblea debe ser la oportunidad del Gobierno de buscar el apoyo de un Parlamento que le permita cumplir con sus promesas de campaña, al margen de pactos prebendarios que han sido rechazados por el país.

“Ortega, que ha sido electo por la vía del voto, democráticamente, tiene que ser consecuente con la imagen que ha vendido de reconciliación y de paz, y debe estar claro que en el contexto actual Nicaragua es otro país, diferente del que gobernó en los 80, y que lo que se debe buscar es cómo seguir hacia adelante, olvidándose de los rencores y revanchismos”, señaló.

Incluso mencionó que el primer reto que tienen Ortega y su bancada, es resolver si las reformas constitucionales que aprobó en conjunto con Arnoldo Alemán para restarle facultades a Enrique Bolaños, que se suspendieron hasta el 20 de enero de 2007 por la Ley Marco, se mantendrán vigentes o se eliminarán para hacer una verdadera reforma a la Constitución, que responda a las necesidades del país y que incluya la no reelección.

A nivel internacional, Tünnerman estimó que Ortega no debe buscarle problemas al país tomando banderas o partidos con países como Venezuela, a los que Estados Unidos ve como un peligro para el Continente.

“No creo que Ortega repita el error de los años 80, de asumir como propios problemas que tienen otros países, y el riesgo de hacerlo así, en el caso de Chávez, es que perdamos ayuda internacional no sólo de Estados Unidos, sino de otros países que no están de acuerdo con la política de Venezuela”, dijo.

Recordó que Nicaragua no tiene conflictos diplomáticos con ninguna nación, más que los diferendos por territorio con Honduras y Costa Rica, pero que ninguno de esos casos se asemejaría a un problema con Estados Unidos por apoyo a Venezuela.




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