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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Miércoles 08 de Noviembre de 2006 - Edición 9425
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Nicaragua: modernización política y desarrollo ético


Los acontecimientos políticos, sociales y económicos de las últimas décadas muestran que los nicaragüenses enfrentamos el síndrome de la desconfianza y la incertidumbre.

Mayoritariamente, el pueblo de Nicaragua vive por debajo de la línea de la pobreza, lo que significa sin ingresos para satisfacer sus necesidades fundamentales, pues existe un segmento representativo que ni siquiera puede cubrir sus necesidades alimenticias.

La desconfianza política y social es tan grande que ni siquiera el optimismo del Plan Nacional de Desarrollo y las expectativas esperanzadoras de la negociación comercial e inserción de Nicaragua a la economía mundial aminoran la falta de confianza y el sentimiento de incertidumbre que tiene el ciudadano común.

Nicaragua parece navegar por un complejo mar de aguas turbulentas, sin brújula ni rumbo determinado de todos los sectores políticos, gubernamentales, empresariales y sociales.

Persiste un círculo vicioso de reparar culpas ajenas y no de una práctica para avanzar hacia un Estado al servicio de todos los nicaragüenses.

Ante esto la pregunta del millón de la sociedad nicaragüense parece enfocarse inevitablemente a lo siguiente: ¿Cómo orientar el camino futuro para identificar un clima sólido y estable que permita un desarrollo político y socioeconómico incluyente, coordinado, basado en una reforma amplia, democrática y deliberativa?
El examen de este asunto no le corresponde sólo a los partidos políticos, sino a la sociedad en su conjunto, ya que a la fecha la capacidad política del ciudadano nicaragüense no está asumida en un 100% por sus representantes electos por el voto popular, esta capacidad está dispersa y es necesario recuperar la confianza y dignidad perdidas en aras del bien común, a través de una política renovada y éticamente confiable.

Es urgente edificar un sistema de reglas que se ajustan al escenario actual, lo que implica inevitablemente cambios sustanciales en la Constitución Política, con propuestas abiertas, sensatas y controladas por la legalidad. Ante este fin, ¿cuáles podrían ser estas reglas del juego?, algunas ideas al respecto son las siguientes:
El compromiso ético para el cumplimento de las reglas por parte de los actores sociales y las instituciones.

Que la democracia deliberativa signifique una construcción de opiniones amplia y participativa, para establecer un consenso de cambio que busque a través de las reformas de fondo un desarrollo socioeconómico incluyente.

Recobrar la capacidad política de la ciudadanía, para restablecer la confianza y la dignidad.

Evitar la práctica de una política conspirativa, que lo único que ocasiona es la división de la sociedad nicaragüense.

Evitar la manipulación de los medios de comunicación, al fabricar falsos liderazgos.

Construir la gobernabilidad desde una base sólida y no sesgada a intereses particulares, para así garantizar una favorable opinión pública nacional e internacional y crear un clima propicio para los negocios, las inversiones y reducir el riesgo país.

Buscar soluciones de fondo, verdaderas y no puramente formales y temporales.

Cambiar la desgastada imagen de la crisis de los poderes del Estado por un poder consolidado y coordinado, que en definitiva es el Estado de Nicaragua.

Buscar una modernización institucional pública con normas y valores éticos.

En conclusión, resulta impostergable abordar nuestra realidad para identificar soluciones ante la terrible corrupción que nos coloca como un país sin ley y ante otros problemas que nos agobian y profundizan el caos, tales como: el hambre, la miseria, las desigualdades sociales y económicas, la reactivación productiva, los problemas de género y generacional, el régimen de la propiedad privada y la acumulación injusta de la riqueza, la deuda externa y el problema de la globalización como dependencia en el nuevo orden mundial.

La solución más eficaz es encontrar el consenso, la unidad y la reconciliación de los nicaragüenses girando en torno a un cambio del actual modelo económico, por uno que brinde estabilidad dinámica tanto macroeconómica, como aquella que se logra con el apoyo de la mayoría de la población a las políticas económicas, sociales, comerciales, entre otras que impulse un gobierno responsable y creíble.

*Máster en Administración Pública, Comercio Exterior y Lic. en Economía)
glopezbepyts@yahoo.com




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