Sucesos departamentales
Peatón electrocutado
Alberto Cano / DIRIAMBA, CARAZO
Otra irresponsabilidad de la compañía eléctrica llevó a la muerte al diriambino Mario Navarrete Baltodano, de 30 años, al hacer contacto con un cable de alta tensión que estaba caído cerca de la entrada a La Trinidad, en Diriamba. Un informe de la Policía señala que Navarrete caminaba a orillas de la carretera y en vista que el monte está crecido, no se percató de que el cable estaba en el suelo, lo pisó y enseguida recibió la mortal descarga que se lo llevó de este mundo en cuestión de segundos.
Sólo un milagro salva a envenenado
Alberto Cano / JINOTEPE, CARAZO
Sin esperanza de vida ingresó ayer al servicio de emergencia del Hospital Santiago de esta ciudad, el concheño Santos Nicolás Bustos, de 23 años, cuya existencia depende de un milagro, después de haber bebido media botella del pesticida gramoxone. El suicida frustrado es originario del barrio La Bolsa, de “La Concha”, Masaya, y según una de sus hermanas, luchó para tener en sus manos el potente veneno que luego ingirió sin dar explicaciones.
Estafada con el “dolarazo”
Alberto Cano / JINOTEPE, CARAZO
“Llorando” dejaron dos vividores a la jinotepina Bernabelina Guido Parrales, de 56 años, después de estafarla con el trillado truco del “dolarazo”. La afectada dijo que cerca de los semáforos de la terminal, uno de los sujetos la interceptó y le pidió que le ayudara a cambiar unos dólares, pues recién había venido de Costa Rica. Al poco tiempo, se acercó otro tipo y reforzó la habilidad del primer sujeto llevando a la timada hasta a la avenida comercial, donde le dieron supuestamente el rollo de dólares para que lo cambiara, pero a cambio le pidieron que dejara en garantía una cadena de oro valorada en mil córdobas y un teléfono celular. Por supuesto que los delincuentes se dieron a la fuga, mientras la señora estafada, al abrir la mano, descubrió que cargaba un rollo de papel de revistas y periódicos.
Amenazas de muerte por bicicleta
Alberto Cano / JINOTEPE, CARAZO
Bajo amenazas de muerte un desconocido despojó de la bicicleta en la cual se movilizaba, al jinotepino Indalecio Antonio Gaitán Fuentes, de 34 años, a quien el bandido le colocó un afilado cuchillo en la espalda para obligarlo a entregar la bicicleta, una deportiva valorada en mil 500 córdobas. El hecho, según la Policía, sucedió cerca del Centro Universitario y aún no hay capturados. En Jinotepe, en tanto, Carlos Manuel Hernández Gago, de 84 años, fue doblemente afectado por la delincuencia; primero, el octogenario llegó a pagar el agua a la delegación de Enacal y dejó estacionada su bicicleta, la que en breve se llevaron dos sujetos. Al darse cuenta del robo, Hernández se dirigió hacia uno de los tipos que tenía la bicicleta, y éste, con toda desfachatez, más bien lo dejó sin el reloj que llevaba puesto y luego se dio a la fuga.
Tremendo “batazo” con películas
Alberto Cano / JINOTEPE, CARAZO
Tremendo “batazo” le pegaron los mañosos a la jinotepina Ángela del Carmen Hernández, de 70 años, la que denunció el robo de cien películas en DVD originales y otras 150 pirateadas. El hecho, dijo la afectada, tuvo lugar en su casa, situada en el barrio Sandino, de Jinotepe, hasta donde llegaron los “amigos de lo ajeno” para llevarse las películas, un minicomponente y varios equipos de DVD, todo valorado en unos 50 mil córdobas.
“En lo fino” la robadera
Alberto Cano / JINOTEPE, CARAZO
Está “en lo fino” la robadera de bicicletas en Carazo y en Jinotepe. En las cercanías del cementerio, los mañosos dejaron a pie al joven Denis Emilio Molina Sandoval, de 18 años, a quien amenazaron de muerte y luego obligaron a entregar la bicicleta montañera en la cual se movilizaba. Según Molina, su velocípedo le había costado mil 500 córdobas. Otro que se quedó sin bicicleta en Jinotepe es Milton Alberto López Morales, de 19 años, a quien tres sujetos, a los que no pudo identificar, machete en mano obligaron a entregar la bicicleta en la cual se movilizaba, valorada en mil 200 córdobas.
Hurto de tarjetas telefónicas
Alberto Cano / DIRIAMBA, CARAZO
La diriambina Morena Guadalupe Sevilla, de 22 años, pecó de ingenua al dejarse engañar por una mujer que llegó a comprarle 2 mil 700 córdobas en tarjetas para celulares de la empresa “Claro”, a uno de los puestos cerca del Palí de Diriamba. La astuta mujer le pidió a la vendedora de “Claro” que fueran a traer el dinero a su miscelánea, la que existe, pero no es ni por cerca de la timadora, y estando en ese lugar convenció fácilmente a la joven Sevilla para que le fuera a traer otras 10 tarjetas de seis dólares, y la agente, creyendo que estaba haciendo su mejor venta, accedió. Al llegar nuevamente a la miscelánea se percató de que su “cliente” se había esfumado, llevándose las primeras 25 tarjetas telefónicas que la misma Morena Guadalupe colocó en manos de la vividora.
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Sucesos
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Sucesos departamentales
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