Voluntarios del Cuerpo de Paz Yanquis amigos de la humanidad
Aquel chelito de Kentucky que no sabía que existíamos, ahora comparte su vida con las familias de El Castillo, en Río San Juan Arnulfo Urrutia
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| Jóvenes Voluntarios del Cuerpo de Paz. |
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Especial para EL NUEVO DIARIO
Es la una de la madrugada. Chris Marlin, un joven de 22 años, recién graduado de la Facultad de Finanzas se encuentra realizando una investigación en el Internet cuando ante sus ojos aparece la siguiente información: “Fundado en 1961, bajo la presidencia de John F Kennedy, el Cuerpo de Paz de los Estados Unidos de América tiene el propósito de promover la paz en el mundo, fomentar la comprensión y la amistad entre las naciones… provee asistencia técnica… los voluntarios viven y trabajan en contacto directo con los habitantes del país anfitrión”. ¡Y... Zas! De un solo golpe, se le viene a la cabeza todo el deseo acumulado de mucho tiempo atrás, de emprender una experiencia social que le permita apoyar a personas necesitadas en otros países. De inmediato llena el formulario que aparece en el sitio web del Cuerpo de Paz, e inicia una larga espera que se prolonga durante siete meses, tiempo en el cual realiza exámenes, entrevistas, más exámenes y más entrevistas... Finalmente llega el tan esperado paquete postal, en que se le confirma que fue seleccionado como aspirante al Cuerpo de Paz.
Chris Marlin emprenderá un viaje que marcará toda su vida y que lo llevará a vivir durante más de dos años en El Castillo, un municipio de Río San Juan en Nicaragua; país cuyo nombre y existencia desconoce hasta ese momento. Al buscar en un libro, encuentra la siguiente referencia: “Nicaragua: trasiego de armas, ruta de narcotraficantes, país de alto riesgo…” Su padre al conocer las intenciones de su hijo, le suplica con vehemencia no realizar tal viaje. “No. Nicaragua, no”. Le repite una y otra vez. Pero Chris está decidido. Tres años después de aquella histórica madrugada, la vida nos coloca frente a frente compartiendo ideas sobre emprendedurismo, en una reunión de trabajo organizada por la representación de El Cuerpo de Paz en Nicaragua. Específicamente con el proyecto “La Empresa Creativa”. Alfabetizadores en técnicas empresarialesAquel chelito de Kentucky que no sabía que existíamos, ahora habla un español muy fluido, come gallopinto, bebe pinolillo y comparte su vida con las familias de El Castillo, en igualdad de condiciones. Está muy feliz por haber capacitado a muchos jóvenes y profesores de la localidad en técnicas empresariales, y ahora nos relata sus experiencias:
“Antes de ser asignado a la comunidad de El Castillo, mi estatus era de aspirante a voluntario. No olvidemos que eso fue lo que se me informó antes de partir. Para llegar a ser considerado un voluntario tuve que pasar un fuerte programa de entrenamiento en territorio nicaragüense; aprender un poco de español, conocer la metodología del programa “La Empresa Creativa”; adaptarme al clima, alimentos y cultura. Así como asimilar una serie de conocimientos necesarios para una permanencia exitosa. Quiero que sepan que de todos los aspirantes, solamente la tercera parte llega a graduarse de voluntario. Hay que tener un espíritu aventurero, estar muy motivados y ser muy activos para lograrlo”.
Mientras Chris nos explicaba todo el proceso, me vino a la memoria aquel ejército de chavalas y chavalos que participaron en nuestra histórica Cruzada Nacional de Alfabetización. Así como nuestros alfabetizadores aprendieron a nisquezar el maíz y echar tortillas, estas gringuitas y gringuitos amigos de la humanidad, hacen lo mismo en sus comunidades. Los nuestros enseñaron a leer, y los voluntarios del Cuerpo de Paz enseñan técnicas empresariales. Los nuestros enseñaron normas de higiene, éstos enseñan otras capacidades necesarias para una vida más digna y productiva. Tienen mucho en común. ¿No lo creen?
Español con acento segoviano
La reunión sigue su curso. En la mesa de trabajo se encuentran varios voluntarios y voluntarias. Uno de ellos es Dave, el cual analiza con nosotros qué tan bien definidos están los objetivos del proyecto. Dave no habla tan fluido como Chris. Tiene unos pocos meses de vivir en Palacagüina, pero eso sí, ya lo habla con la típica entonación de las zonas rurales. Parafraseando a Luis Enrique Mejía Godoy que en cierta ocasión dijera: “Cantaré en inglés con acento somoteño”, bien podría decirse que Dave habla un español con acento segoviano.
El caso es que tanto asumen la cultura de las comunidades en que viven estos voluntarios y voluntarias, que aprenden todo tipo de modismos y acentos lugareños. Es de lo más gracioso escucharlos decir “poné este chunche” cuando le piden a otro de sus colegas conectar la memoria USB en la computadora.El dinero no es un requisito para tener un negocioLos voluntarios imparten clases cinco días a la semana durante dos años. El público meta del proyecto “La Empresa Creativa” son los estudiantes de cuarto y quinto año de secundaria de los colegios públicos. También se incluyen a los profesores que servirán de apoyo y seguimiento al desarrollo futuro de los estudiantes capacitados.
A partir de sus experiencias, los voluntarios del Cuerpo de Paz consideran que a los estudiantes e incluso a los profesores, les hace falta un poco más de espíritu emprendedor y de creatividad. Es notorio que al momento de montar sus negocios copian lo que ya existe, y muy pocas veces tratan de innovar para diferenciarse de los demás de su misma especie. Criterio que comparto totalmente, pues también así lo hemos visto en otros concursos en los que hemos participado.
Un ejemplo de esa carencia de creatividad se manifiesta a menudo, cuando se le pregunta a una persona las causas por la cuales no pone su propio negocio. La respuesta es siempre la misma: “No tengo capital”. Excusa que se desborona cuando se les demuestra que la historia de tantos emprendedores nacionales, nos comprueba que el dinero no es un requisito indispensable para tener un negocio.
De hecho, el proyecto “La Empresa Creativa” dentro de sus enseñanzas muestra a los estudiantes como al asociarse con otras personas, las buenas ideas consiguen su propio financiamiento y se convierten en empresas de éxito. Las muestras empresariales son una evidencia de tal posibilidad.
Otra debilidad señalada y que también es común en otras instituciones, es la falta de continuidad y seguimiento a los proyectos impulsados por los jóvenes. Esto ocurre muchas veces por falta de interés de los profesores a los cuales se les brindó capacitación empresarial. No comprenden que muchos estudiantes por su juventud e inexperiencia, requieren de asesoría constante, reforzamiento de valores y estímulos para la superación continua.Una organización que comparte y pide consejosAdemás de la excelente labor realizada por las y los voluntarios del Cuerpo de Paz, me motiva destacar en esta página su gran apertura institucional y su deseo de fortalecer lazos con otras instituciones que trabajan el tema del emprendedurismo. Éste es un gran ejemplo a seguir en un país donde hay tantos esfuerzos dispersos, y muchas veces se compite por los escasos recursos con que cuenta Nicaragua. Al respecto, Georgia Narcisso, Gerente del proyecto “La Empresa Creativa”, nos amplía:
¿Cuál es el origen de esta reunión?
El proyecto “La Empresa Creativa” parte de una necesidad que nosotros hemos observado e identificado en las comunidades. Al respecto hemos hablado con las instituciones gubernamentales con las que nos coordinamos, pero también queremos hablar con otros actores que están haciendo lo mismo. Estamos convencidos de que en la unión está la fuerza, y juntos podríamos tener un mayor impacto. La idea es cómo aprovechar la experiencia que tienen otros actores.
¿Piensan, entonces, continuar con este tipo de encuentros?
Claro que sí. Esto va a ser parte de nuestro plan de seguimiento, vamos a ver quiénes desean seguir colaborando en actividades de este tipo. Pero además quiero que sepas que me gustaría el próximo año realizar una especie de retiro o congreso con los actores principales, es decir, los estudiantes. Así podremos escuchar de ellos cómo evalúan nuestro proyecto y qué tanto les gusta la metodología que empleamos.
¿Saben ustedes qué es de las vidas de todos los jóvenes que han participado en sus cursos?
Ésa es una debilidad que todavía tenemos. Es necesario diseñar un instrumento para darles seguimiento y medir el impacto de nuestro proyecto. Ese encuentro que deseamos realizar sería el inicio de este seguimiento que necesitamos hacer.
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