El beneficio de la duda o el voto de confianza
Lenin Fisher A algunas personas, como a mi amigo Guillermo Goussen, escritor y editor radicado en México, les gusta tener presente que un pesimista es un optimista bien informado.
El pesimismo postelectoral se refleja cuando se dice que los sectores empresariales, el gran capital y los banqueros darán el beneficio de la duda al nuevo gobierno electo. No le dan un mensaje optimista al pueblo nicaragüense que puede resumirse en dar el voto de confianza. Entre los beneficios de la duda y el voto de confianza hay mucha diferencia. No se trata sólo de páginas o cheques en blanco. La esencia es el mensaje negativo subliminal.
Pues, entonces, el pueblo que no es tan pesimista y guarda siempre la esperanza, que es lo último que se pierde, debe darles un voto de confianza a los banqueros para que paguen por primera vez Impuesto sobre la Renta sobre sus ganancias fabulosas.
Debemos dar un voto de confianza al gran capital para que también pague los impuestos que debe pagar en tiempo y forma, para que los que hacen transacciones bursátiles (como la venta de acciones) y venden grandes extensiones de tierra paguen impuestos.
Tendríamos que darles un voto de confianza a los grandes empresarios nacionales o extranjeros para que no sigan pretendiendo que con nuestros impuestos les financiemos sus construcciones, grandes hoteles y todo lo que sea enmascarado como inversión turística.
Hay que darles un voto de confianza a los empresarios del Cosep para que sean ejemplo pagando sus impuestos y combatiendo la evasión de los mismos, y así ellos tengan también compasión por la nación.
Tenemos que darles un voto de confianza a las petroleras para que de sus estratosféricas ganancias anuales paguen un pequeño impuesto y ayuden a mejorar el transporte público.
Deberíamos darles un voto de confianza a las maquilas extranjeras para que se compadezcan de esta pobre Nicaragua y empiecen a pagar impuestos, que ha sido una regla y una práctica, o sea una de las reglas claras, desde siempre, del capitalismo.
Podemos darles un voto de confianza a todos los propietarios de grandes mansiones en las ciudades y en las playas para que sean los primeros en pagar las altas facturas de energía eléctrica y los impuestos municipales.
Tendríamos que darles un voto de confianza a los diputados de la derecha (PLC y ALN), para que no se opongan más a la promulgación de la ley para la reducción de los megasalarios.
Habría que darles un voto de confianza a todos los empresarios de las diferentes áreas de la economía para que no sigan robando tanta energía eléctrica, mucha más energía que la que no pagan los habitantes de las favelas miserables de todas las ciudades del país, según la misma transnacional española Unión Fenosa (dar a conocer esa información ha sido una de las pocas cosas buenas que ha hecho la referida compañía).
Hay que darles el voto de confianza al presidente y al vicepresidente para que no acepten las tan criticadas diputaciones regaladas en la Asamblea Nacional y el Parlamento Centroamericano, para que así disminuya el desperdicio de los fondos públicos.
Demos un voto de confianza a los medios de comunicación masiva para que dejen de priorizar la nota roja, para que no sigan intentando polarizar al pueblo y para que apoyen la revisión de las exenciones de impuestos.
Debemos darles el voto de confianza al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo para que ya no sigan matando de hambre al 80% de la población nicaragüense que vive con menos de dos dólares al día.
Tenemos que darles el voto de confianza a las compañías de envíos de remesas para que cobren un poco menos por cada remesa enviada desde el extranjero porque con sólo recibir el dinero de nuestros compatriotas desterrados por el neoliberalismo, esas compañías hacen un gran negocio con enormes ganancias.
Hay que darles un voto de confianza a los partidos liberales para que el 10 de enero de 2007 acepten por primera vez en la historia republicana de Nicaragua una derrota electoral que los obliga a entregar el poder político pacíficamente. El Partido Liberal durante el siglo XX jamás aceptó haber perdido una elección.
Y por último, démosle un voto de confianza al gobierno de Estados Unidos para que termine aceptando que su candidato presidencial perdió, al igual que todos sus aliados, y que junto con todos los países del mundo (la comunidad internacional) ayuden sinceramente a Nicaragua, no le recorten la ayuda o los préstamos y no apoyen la inestabilidad y el sabotaje.
A todos ellos, démosles el voto de confianza porque las dudas ya nos las han aclarado durante los últimos 16 años.
Comentarios de nuestros lectores PEDRO PEREZ
Don Byron Pérez por personas como usted es que las cosas no cambian. Con mucha sensates ya se dijo que la madurez cambia a las personas para bien. A "simple vista" usted es un digno seguidor o admirador de "riñones" digo Quiñonez.
Emilio Stadthagen
Voto de confianza se le da a una persona que por sus actos genera confianza, el cual no es el caso del Señor Ortega, ya que si no sabe o recuerda el seños Fisher, Nicaragua es el segundo al país más pobre de America gracias a nadie mas que el mismo Daniel Ortega que en su gestion anterior destruyo la base productiva del pais, censuro las libertades de prensa y pensamiento y endeudo al pais a niveles irresponsables, etc.
Aqui lo que cabe como democratas que somos los no sandinistas (los sandisnistas lo tienen que demostrar), es darles el beneficio de la duda ya que no nos queda otra cosa (gracias al regalito que le dio el PLC al FSLN bajando el cociente electoral) de que esta vez se comporten como patriotas y le sirvan al pueblo y al pais y no a una potencia extranjera como lo hicieron " muy bien" durante la macabra decada de los 80's
Byron Perez
Y ¿les damos un voto de confianza a los sandinistas para que junto con Arnoldo Alemán no sigan corrompiendo y partidizando las instituciones?
¿Les damos un voto de confianza para que nombren funcionarios independientes y no defensiores de sus mezquinos intereses?
¿Les damos un voto de confianza para que de verdad quieran la democracia si ni siquiera la han querido para lo interno del FSLN que es, hoy por hoy, una dictadura familiar?
¿Les damos un voto de confianza para que no impongan, como acostumbran, sus particulares y estrechos criterios sobre la sociedad nicaraguense, máxima que fueron elegidos por una minoría?
¿Les damos un voto de confianza para que talvez aprenden a manejar sensatamente la economía de un país ya que no lo aprendieron en los 80's?
¿Les damos un voto de confianza y confiamos que de verdad van a respetar la libertad de prensa y van a revertir o enmendar justamente la ley Arce que ellos mismos impulsaron?
¿Les damos un voto de confianza para que rspeten a los que no piensen como ellos y que los consideren adversarios y no enemigos como siempre han hecho (remenber Guadamuz)?
¿Les damoss un voto de confianza para que no sigan azuzando a sus bases (buseros, m◙dicos, etudiantes, etc) para por medios violentos conseguir lo que quieren que es lo que han sabido hacer todo el tiempo?
¿Les damos un voto de confianza de que no queren que vuelvan los racionamientos, confiscacioes, guerra, peleas con otros gobiernos, etc, considerando que son AHORA MISMO amigos y admiradores de gobiernos que practican esas políticas?
En base a eso, que son realidades, no cuentos, yo lo que les puedo dar el beneficio de la duda, pero no un voto de confianza, por lo mismo que dice el articulista, estoy bien informado, se lo que han hecho, hasta hace poco, no puedo creer que de un día para otro vayan a hacer algo diferente.
Carlos Manuel
Estoy de acuerdo que en vez de beneficio de la duda hay que dar voto de confianza al nuevo gobierno electo, el cual estamos seguros los nicaraguenses, será un gobierno diferente al de los años 80, porque el fsln de ahora ya no está compuesto por jóvenes inmaduros e inexpertos sino por adultos responsables que aman al pueblo y sobre todas las cosas, desean el bienestar de los explotados y oprimidos, estamos seguros que la reconciliación que promueve Daniel es auténtica y que no buscará confrontaciones, que es precisamente lo que desea la derecha y los sectores más radicales del imperio norteamericano. Estoy convencido que el pueblo que votó por el plc, por aln, por el mrs, por el fsln y por ac, en su gran mayoría desean la reconciliación, porque precisamente esta gran mayoría es la que sufre desempleo, es la que paga facturas elevadas de agua y luz, es las que no encuentra medicinas en los hospitales, es la que tiene que pagar por la educación de sus hijos, es la que con sus impuestos paga los salarios de los gobernantes, entonces a toda esta gran mayoría el FSLN desde el gobierno tratará de reconciliar para que sea posible la reconstrucción de nuestra patria y el fortalecimiento de la economía, que es lo que permitirá programas sociales que los beneficien. Si los sectores radicales de este país, compuestos por algunos dirigentes políticos y la clase empresarial se unen a la reconciliación y, si el gobierno norteamericano apoya al nuevo gobierno, de seguro Nicaragua crecerá y despuntará en el continente como un nuevo país deseoso de vivir en paz y acumulando riquezas que benefian al pueblo y no a una minoria "ratera" que abusa de nuestros recursos. No obstante lo anterior, debemos de confiar que el gran capital de este país, una vez hayan pasado 100 días de gobierno sandinista, muestren mayor confianza hacia el nuevo gobierno e inviertan en la generación de riquezas y, por su lado los dirigentes políticos en la oposición, apoyen los programas y leyes que beneficien al pueblo, esperando que las voces guerreristas de Enrique Quiñonez,
Dora María Téllez y otros, bajen su tono y den también un voto de confianza al nuevo gobierno, muy fundamentalmente en el apoyo de leyes que beneficien al pueblo, a ese pueblo que también voto por ellos y que les otorgó poder para que procuren el beneficio de las grandes mayorías y no para confrontar. Si ellos desde el plano personal tienen problemas con el FSLN, no debe ser la AN el lugar desde el cual deban dirimirlos, porque su elección como diputados no les confiere poder de confrontación sino de servicio, por ellos y por otros que también dudan, el pueblo espera que den voto de confianza al nuevo gobierno, máxime si las cosas que realice y promueva sean a favor del pueblo, que valga la redundancia, es quien con su voto soberano, los hizo sus representantes pero no les dio el mandato de la confrontación. Un voto de confianza a todos, al nuevo gobierno, a los banqueros, a los políticos de diferentes ideologías, al gobierno norteamericano y en fin a todos aquellos que en determinado momento de nuestra historia, nos hemos confrontado, demos una oportunidad a la reconcialiación y la paz.
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