Político, habla mal de ti mismo
Carlos Salgado La clase política nicaragüense viene comportándose en gestora de su propia tumba, debido a que su inteligencia quedó ya reducida al simplismo, a enterrar el ámbito donde ellos mismos pueden estar ahora o después, la Asamblea Nacional.
Es común que cualquier ciudadano haya oído que otro político, dentro o fuera de ella, diga lo que a bien tenga que decir en mal del Parlamento nicaragüense, epítetos que van desde sinvergüenzas, pasando por “vagos” y otros adjetivos, en ocasiones por comportamientos particulares, pero mínimos de manera conjunta.
La Asamblea Nacional es un organismo político por excelencia, por ende, tenemos los periodistas dos tendencias: una, informar, y la otra, hacer propaganda política tendenciosa escondida en supuestas “noticias”. Eso acontece dos actuaciones. Una con mala intención o por ignorancia y desconocimiento periodístico, y otra en menor caso por claras y evidentes manipulaciones o versiones financiadas de los diputados.
En los últimos años, la Asamblea Nacional vino sufriendo una serie de cambios y de reformas, que bien pueden exaltarse o criticarse, como buenas o malas, pero la opinión pública tiene como percepción que “los malignos diputados” y los “ h de p... legisladores (a como dicen en las calles) son hechura y sepultura de los partidos pactistas o los que un sector llama “caudillos”.
Un análisis del Poder Legislativo nos da un resultado de avance en la democracia nicaragüense, pero la percepción es que hemos retrocedido, y peor aún, un sector de medios escritos y televisivos quiere asumir la función de los que ellos le llaman “caudillos”, o sea, dos medios quieren tener el rol de incidencia que tienen a los que ellos denominan “pactistas”. Dos medios quieren incidir políticamente de la misma manera que inciden esos “pactistas”, sin exponerse a la opinión pública, porque ellos asumen ser la conciencia de “la opinión pública”, bajo el criterio de “voz popular”.
En 1994 comenzó el proceso de modernizar la Asamblea. Inició con lo más simple, la pizarra electrónica, digitalizar las votaciones, cambios de los equipos de comunicación en el plenario; etapa que terminó en 1996.
En la etapa subsiguiente devino otro esfuerzo, el tema informático más al detalle para las direcciones internas del Parlamento y posterior para las comisiones, sin embargo, dos áreas fundamentales no tuvieron proyección en la conciencia de los directivos, el de biblioteca, muy bien utilizada por el público y esencialmente por el estudiantil, y otra esfera fue la de “participación ciudadana”, donde los alcances de lo participado es un tema de tercer interés por la mayor parte de los diputados de esta legislatura saliente.
En la etapa de dirección legislativa de 1994 hubo un intento de generar una política pública de la Asamblea Nacional para con los ciudadanos, pero a como sucedió en las legislaturas de 1990 a la fecha, predominó la idea de proyección personal, sin inversión alguna de los diputados y políticos. Logró imponerse la carrera política de reelección o de aspiración a otros cargos y magistraturas, que la institucionalidad legislativa. La Asamblea Nacional fue para los partidos políticos que lograron mayoría, una oficina de empleo de sus militantes o fiscales y políticos de dirección intermedia, y hasta de territorios de elecciones municipales o nacionales.
Si algo debe reiterarse, es que mientras la Asamblea Nacional no logre impulsar una política institucional seria, responsable y coherente, el Poder Legislativo va a tener un deterioro en su imagen, y si los partidos políticos no aceptan, que hablar mal de ese poder del Estado es sentar bases para hablar mal de ellos mismos, el Legislativo no puede ser percibido como “EL PRIMER PODER DEL ESTADO DE NICARAGUA”.
Es hora que de una vez por todas, los políticos de este país crezcan, que los medios de comunicación hagan información y no propaganda. Nadie habla de ser aduladores, nadie refiere hacer coro parlamentario, estamos hablando de hacer lo que debe hacerse: periodismo. Es una buena oportunidad el cambio que inicia en el 2007 y el ejemplo comienza por los políticos; si quieren ser respetados, deben hablar en serio y no caminar pensando a quién utilizar o a quién vilipendiar para que la gente les tome en cuenta.
*Periodista
sesentacar@yahoo.com
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