dic 9, 2006
La “pintura ectópica” de DANILO TORRES
Fernando Silva
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| Pintura: Danilo Tórrez |
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Le digo ectópica a esta pintura para significar que está por fuera de toda las maneras que se tengan para ver las cosas; o, tal vez de ver las cosas fuera de la manera de como se acostumbra verlas.
En todo caso, estamos señalando todo esto como un asunto a propósito de lo que expresamente tomaríamos como un “arte” conceptual, el cual se instala dentro del mismo enunciado, condicionado únicamente a la forma como lo vamos a manejar.
Para empezar debemos de estar claros de que el arte está en la figura que le podamos dar al término mismo que proyectamos o que lo decimos intencionadamente como una máxima, llevando de previo dos intenciones gráficas: la imagen, como el objeto que resulta del sentido logrado con el impulso que ponemos en los sentidos, y la figura, como la hechura que conformamos con los elementos que hemos conseguido reunir, mediante el intento y el propósito de darle valor a las cosas.
Esta pintura de Danilo Torres empieza a ser todo aquello que no ha sido antes considerado como pintura, en el sentido habitual del público, que siempre toma en cuenta las cosas corrientes que le llegan dentro de un común denomidador.
Ese hábito, registrado en el criterio flaco de considerar las cosas así como puedan determinarse en seguida, como sería señalar estas pinturas como “unas pinturas de trapos viejos” originalmente feos, sólo por el hecho de hallarlos acomodados como objetos particulares, que no están en ningún otro sitio que no les haya sido antes como originalmente determinado: una esquina de pared, un rincón detrás de la puerta… y, sólo allí, en ese lugar, es adonde su figura puede ser siempre determinada.
Nosotros le llamamos de exprofeso a esto: “Pintura de lampazo”, pero lo decimos sabiendo que somos consecuentes señalando así desde el principio lo que en ningún momento negamos: que esa figura sea realmente la del objeto que conocemos como “lampazo”; pero señalando lo que esos juicios ordinarios determinan torpemente, no pudiendo ver ninguna otra forma, ni otro aspecto para que ese objeto pueda contar con sus propias diferencias determinadas.
Deberá también decirse al mismo tiempo lo que ese “lampazo” representa o trata de representar con su misma figura de “lampazo”, y todo lo que se pudiera modificar a propósito con su misma figura representada ahí; resultando en verdad que ese “lampazo” cuenta con lo que llamaríamos el secreto visual de su propia imagen representada, nada más que por los pliegues de ese trapo viejo que se entrecruzan y le dan forma a un objeto que no se conocía antes como tal, sino a posteriori, y que ahora advierten que no pueden señalarlo más que dentro de las consecuencias que de hecho ha elaborado la mente con su sentido común.
Lo del “arte” propiamente dicho, que tal vez sería más correcto decir lo que va en busca de todo lo que pueda ser el “arte”, que tampoco es que obligadamente se tiene que dar como “arte” de inmediato, o en alguna forma que no cuente en su haber con alguna semejanza o parecido con lo que tratamos de decir al pronunciar con todas sus letras el vocablo de “arte”; aunque por algún lado se tendría que empezar; porque el arte: claro que es crear, desde luego, pero en este caso de la “pintura lampazo”… ¿Qué es lo que hay que crear? ¿ Crear… qué..? – !..pues nada..!-; porque ahí está casualmente la naturaleza marginada que tiene el “lampazo” y que nadie puede decir más de lo que es un trapo sucio con lo que se limpia el piso: un “oficio de limpiador” que pudiera aparecer en un primer plano como eficiente, determinando así una acción que sería indiscutiblemente convincente y que viene a manifestarse de esa manera en el mismo lampazo, que en ese momento es cuando su figura puede, en concreto, lograrse como que nunca se ha apartado del lampazo.
Tampoco puede uno decir que es bello un lampazo, ni diciéndolo en pintura, por la razón innegable del sentido del gusto, que por lógica puede no gustar con toda razón; pero habrá que ver eso en seguida, ya que queda una virtud, al fin y al cabo, que aparece en la realidad: que si a alguien no le gusta no quiere decir que no vale, y que como argumento lo indefinido viene siendo en resumen lo ambiguo que tiene eso de que guste o no guste.
De donde el “arte lampazo”, consciente de ser una propuesta es desde el momento mismo en que se labora la propuesta, algo así como una determinada acción en el plano ideal e imaginativo que se impone, desde luego, en el acto como una expresa situación de crear, que además se ha dejado desde el principio por fuera de todo aquello que pueda tratarse más tarde en lo general.
Se estaría, pues, haciendo una obra cuyo calificativo cada vez resultará más objetivo, porque invita a uno a no arriesgarse con nada que no sea con el objeto que está ahí mismo, hecho en la forma que se quiere y en el lugar donde no se permite más que como un arte en sí mismo, o en su condición ineluctible en todo momento, y que ahora lo suscribimos como siendo todo, así como lo llamamos al principio:
.. un arte e c t ó p i c o.-
NOTA:
Quisiera agregarle a lo que escribí, que yo pienso que no debemos dejar pasar esta oportunidad del suceder que el arte nos está entregando ahora.
Ya aparecieron por ahí algunas figuras significativas dentro de esto, que aunque ya se haya tocado antes bajo el nombre de “arte conceptual”, puede uno enterarse fácilmente que éste es un asunto más agrio y difícil, si queremos entrar a eso que nos pone nuestra época en forma de un destello sobre la vista.
Para mí, motivado por los trabajos de Danilo Torres, el cuestionamiento que yo quiero hacerme es entre objeto e imágen: que ahí creo yo que está el punto.
¿Es el objeto el que nos da la imagen o es la imágen la que hace el objeto desde antes que el objeto pueda ser determinado..? o, quizás, ¿es la imagen la que pasa al objeto al determinarlo como objeto, apareciendo entonces como el resultado del mismo objeto..? o bien ¿será que el objeto que toma la imagen suya y así determina su propio espacio donde quiere ser deteminado..?
¿…y, qué será, entonces, lo primero que uno detemina para señalarlo..?-… ¿ lo que uno ve o lo que uno se imagina..?-VALE.
FERNANDO SILVA
MAMAGUA/nov/20/06
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