Un paseo a la sombra del Mombacho Tierra de abundantes arroyos
Los turistas llegan a Nandaime y, lejos de entretenerse con viajes y aventuras tradicionales, pasan sus días al calor de las fincas campesinas. Allá los extranjeros adoptan la vida lugareña con todas sus particularidades Tania Sirias | tsirias@elnuevodiario.com.ni
La ciudad de Nandaime se ubica a 67 kilómetros de la capital, tiene un clima fresco y sus habitantes, amables, brindan confianza al extranjero. Desde la Carretera Panamericana se asoma la imponente catedral en honor de su patrona, Santa Ana; esa es la señal de que llegamos a la “tierra de abundantes arroyos”. En el parque se congregan los pobladores para conversar sobre las últimas noticias de su municipio.
Al preguntar el año de construcción de la Basílica de Santa Ana, un nandaimeño respondió que inició en marzo de 1859 y concluyó en julio de 1872. “Fue construida con un estilo barroco, con paredes de piedra traída de las faldas del volcán Mombacho, las cuales eran tiradas por carreta de bueyes”, nos relató. Es por ello que fue declarada Patrimonio Nacional en 1990.
Rolando Gaitán, guía turístico de la zona, relató que el primer asentamiento de Nandaime estuvo ubicado en la isla Zapatera, el cual fue visitado por el conquistador español Gil González Dávila en 1523. Debido a las constantes inundaciones de la zona, este asentamiento se ubicó a diez kilómetros, cerca del río Manares.
El segundo asentamiento tuvo un desarrollo urbano de estilo español, contaban con una iglesia y estructuras coloniales, pero fue destruido por una erupción del volcán Mombacho. La población volvió a desplazarse y se asentó donde hoy es el municipio de Nandaime, conservando su nombre original. Turismo alternativoNos dirigimos hacía la Cooperativa de Servicios Múltiples, que tiene el proyecto Libélula del Sol, el cual consiste en brindar un servicio turístico a extranjeros para que conozcan la realidad de nuestro país. “A esto se le conoce como turismo alternativo o turismo de estancia, donde el objetivo es sensibilizar a los jóvenes de países extranjeros, los que son alojados en las humildes casas de los pobladores”, dijo Jessenia Ordóñez.
Comentó que no se trata de pedir dinero, sino más bien de prestar un servicio de hospedaje, alimentación, donde ellos conviven con los campesinos de la comunidad “La Barranca”, y aprenden a cultivar la tierra y tener dominio del idioma español.
En “La Barranca” visitamos la finca San Fernando, propiedad de doña Luz Marina Roa, quien nos atendió con la amabilidad que caracteriza al nicaragüense. Comentó que esta experiencia los ayudó a conocer gente de otras nacionalidades, además que les permite tener ingresos, ya que debido a la falta de lluvias se perdieron las cosechas.
En una modesta casa encontramos hospedado a Juan Gosselin, profesor del colegio Sagrado Corazón, de Québec, Canadá. Gosselin visita esta comunidad desde hace tres años, realiza el viaje dos veces al año con sus alumnas, quienes se hospedan en distintas casas de “La Barranca” y conocen los destinos turísticos que están en los alrededores de Nandaime.La cascada del río Medina“Entre los lugares que visitan los extranjeros está el salto del río Medina, algunos piden ir en carreta de bueyes, se toman fotos y disfrutan de la naturaleza”, dijo José González, guía turístico de Libélula del Sol.
El salto del río Medina está ubicado a siete kilómetros de la ciudad de Nandaime. Los turistas se bañan bajo sus frescas aguas, y en la parte alta están las pozas, que es otro de los atractivos del lugar. “A los extranjeros les encanta sentarse bajo las copas de los árboles, y por las tardes se pueden apreciar los monos congos”, relató González.
Otro de los destinos a visitar es la hacienda Valle Menier, en la cual se cultivaba cacao en tiempos de la Colonia. Cuentan los pobladores que esta finca era parte de una empresa multinacional francesa que se dedicaba a la producción de chocolate. Éstas y otras historias podrán descubrir en la tierra donde abundan los arroyos.
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