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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Domingo 10 de Diciembre de 2006 - Edición 9457
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Augusto César Marenco: el siervo

Confesiones de un pastor en diciembre

* La traición, la deslealtad, la envidia no tienen religión. Se les puede encontrar en cualquier iglesia, señala
* “No busqué los evangelios, como dicen los sicólogos, como una válvula de escape o por terapia”
* “Nuestro oficio es trascendente, más que los otros, porque jugamos con la eternidad de la gente, y nadie juega con eso más que nosotros”

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Confesiones de un pastor en diciembre - Foto
Miguel Molina / END.- El líder pentecostal Augusto César Marenco, en una campaña evangelística.

Educado en una escuela de monjas, Augusto César Marenco bien pudo haber ido a dar a un seminario y seguramente hoy sería el párroco de alguna iglesia o quién sabe si obispo, pero prefirió otro camino: formar parte de lo que hace unos 30 años era una minoría y crecer como líder evangélico de orientación pentecostal en una sociedad mayoritariamente católica.

Marenco es hoy uno de los pastores que dirigen a una multitud de creyentes en el Ministerio Centro Apostolar Cristiano. Los fieles que ahí se congregan se refieren a él como “el siervo” y él ocupa un término similar pero llegador para el que lo recibe: “siervito”, “siervita”.

Utiliza siempre el saco y la corbata. Es raro verlo en mangas de camisa. Debido a la alta población evangélica que dirige, en épocas de agitación política, los “líderes de este mundo” le buscan aunque también él hace lo suyo: de vez en cuando los llama. Por eso, en las últimas elecciones desfilaron en el local casi todos los candidatos.

Su pastorado hoy completa los 28 años. Él afirma que se debió “a un llamado sagrado”, allá en el puerto de San Juan del Sur, de donde es originario. Era sólo un chavalo. A fines de la década del 70 “algo sobrenatural aconteció”, revela. Cerca de su vivienda había una casita de 10 metros cuadrados. Se escuchaban los cantos evangélicos, “alegres, con liturgia peculiar.”
La palestra de las maldades humanas
“Estudiaba el bachillerato, cruzaba en la noche y algo me atrapó. Sentí que me tocó. Entré a la casita y ahí estaba un joven predicador con un mensaje muy sencillo. “Marenquito”, como también le conocen sus colegas, buscó al pastor y le dijo después del culto: “Quiero un encuentro personal con el Señor. Pero --aclara-- no hablo de estos encuentros de ahora, sino con Jesús. Tomé mi decisión muy temprana”.

Con lo de “encuentros”, el pastor Marenco se refiere al tipo de secta conocida como “Grupo de los 12”, que ha venido devorando a muchas iglesias en el país, provocando divisiones y cambiando el espíritu de los evangelios por una suerte de gerencia de almas que a la postre vuelve opulentos a sus promotores.

Usted se aparta del molde de siempre: donde un hombre corrupto, enviciado por las drogas, el alcohol y la obsesión por las mujeres al fin cambia y se vuelve pastor. ¿No le fue necesario estar en la palestra de las maldades humanas para rendirse a los pies de Cristo?
Uno de los errores teológicos que hemos heredado de las escuelas equivocadas es que enseñan a uno que se debe ser malo para buscar a Dios. Que el Señor sólo está esperando a los malos, aunque todos a la verdad somos malos. Mi conversión no era el resultado, como llaman algunos sicólogos, una válvula de escape: que en el evangelio, en la religión, la gente encuentra una terapia. No me sucedió eso. Yo considero que fue lo que llamaríamos en términos teológicos un trato de los propósitos de Dios en la vida del hombre.

Gaspar García Laviana

¿Significa que no le satisfizo mantenerse en un ámbito católico, estudiando en un colegio de monjitas?
Tal vez no de manera total. La Iglesia Católica, en la década de los 60 y 70 tenía una liturgia más pastoral, muy propia de celebrar la fe. Había inclusive un personaje como Gaspar García Laviana.

¿Lo conoció?

Sí, fue un líder religioso y político.

¿Qué impresión le dio?

Era un español, con buen contacto con la juventud, era un individuo sencillo. Era del tipo de líder religioso que no es cerrado, cuadrado. No era de los que creían que el hábito hace al monje; era muy humano, muy cercano a las personas, un reivindicador social. Estaba al lado de la gente más necesitada. Lo catalogué como una buena…
¿Buen cristiano? Una buena persona.

Muchos pastores desde el púlpito parece que están en dirección al cielo y no se involucran con nada de lo que pasa en este mundo. ¿Qué nos dice de esta
actitud?
Creo en la iglesia como un camino, no como lo presentaba la izquierda. Creo en la iglesia que está con la gente. La pastoral que debe denunciar a cualquier gobierno que violente los derechos de la gente, denunciar las dictaduras y todo aquello que no esté de acuerdo a la ley de Dios y la ley de los hombres. Hemos acompañado en algunas actividades a la Red de Defensa del Consumidor, que también no se privatice el agua.


De los que entierran el puñal con palmaditas en el hombro
El pastor Marenco cuenta con una familia compuesta por su esposa, Rosita, como la llama él, y tres hijos. Él señala que no es ley que los hijos de un predicador se vuelvan pastores. Pero sus vástagos nacieron dentro de un ajetreo de iglesias, coros y cruzadas evangélicas. Ahora ya no es el líder de una pequeña iglesia que en los años 80 apenas levantaba una casa con algunas almas, sino que es capaz de movilizar una considerable muchedumbre, sea para llenar el Estadio Nacional o alguna plaza.

Ésta es una de las iglesias más grandes de la capital, ¿cómo hizo para crecer de una iglesia de 60 personas a varios miles? ¿Por qué lo buscan?
Han de operar varias cosas. 1.- Ha habido algo sobrenatural, que no obedece a mi liderazgo, sino al trabajo de Dios. 2.-Detrás de estos logros ha estado el pueblo. Hay un grupo de personas en la Iglesia que han estado bien involucradas. El proyecto de Dios no es el proyecto de un hombre, sino del pueblo. Hay personas que han pedido el avivamiento para Nicaragua. Creo que esta iglesia ha sido un prototipo de ese avivamiento que hoy experimentan muchas iglesias.

Cuando viene la década de los 80, Nicaragua estaba en una etapa difícil. En esa década hubo una “explosión”, por el trabajo de varios líderes. 3.- Pienso que Dios bendice no métodos, sino hombres.


“Dios no bendice métodos”
¿No ha seguido el modelo de la secta de los 12?
Dios no bendice métodos, que sí pueden ser efectivos cuando sean bendecidos. Dios bendice y levanta hombres, y los lleva del anonimato a la bendición. Esta explosión de crecimiento no sólo es de números, sino cualitativo, espiritual, que para mí es lo más importante.

El hecho de contar con una congregación muy amplia, numerosa, ¿no lo ha tentado como a otros que sin tener pueblo aspiran al poder temporal?
He tenido ofrecimientos de parte de algunos partidos. Por ahí salió algo de que yo iba de alcalde en las próximas elecciones. Creo que este gusanito no ha llegado, y muchos han confundido con que estoy en la izquierda o en la derecha o en el centro. Considero que en lo particular no tengo esos deseos.

Pero uno no puede decir nunca en la vida. Yo tengo una misión que es más importante, pero ésa no es la palabra, sino… trascendente, porque jugamos con la eternidad de la gente y nadie juega con eso más que nosotros.

“Ángel, Martín y Miguel”

Harold Caballero, prominente evangélico de Guatemala, dejó el púlpito y aspira a la Presidencia de su país, definiéndose como centro derecha; el diputado Guillermo Osorno se enfiló con la derecha. El pastor Marenco, ¿cómo se define en el juego político y social?
Debemos estar en algo, porque estamos en la Tierra. Yo he tenido una identificación hacia las necesidades, de conectarme con la gente.

¿Como aquel joven cura en Tola, “Ángel”, “Martín” y “Miguel”?
Ajá, un interés por lo social, por lo comunitario, por la gente. Vengo de una familia bien sencilla.

Se dice que la iglesia de la cual es pastor es de la clase media, de gente profesional, no de pobres.

No sé quién ha dicho eso, pero la mayoría de nuestra gente viene de los sectores necesitados. Vienen también personas con ciertos estatus.


En la vitrina de la perfección
¿En qué ocupa sus horas de ocio?
Soy un amante de la naturaleza, me gusta mucho la pesca. Fui pescador de peces y pescador de hombres. Cuando era pequeño iba a la pesca en San Juan del Sur, pero no deportivamente, sino a trabajar. A nosotros nos encanta conocer Nicaragua. Queremos ir al Cañón de Somoto.

¿Se ha puesto a pensar que hay miles de ojos pendientes sobre la hora en que va a cometer un error, y luego enrostrárselo? Me parece que es una vida como restringida, donde no tiene libertad ni de movilización y hasta de expresión porque la gente está esperando algo que diga que no suene bien y decir: ¡te fijás! ¿No es dura la existencia vivir como en una vitrina las 24 horas haciendo el papel del perfecto en esta vida?
Un pastor, un líder es algo complejo, porque nunca se queda bien con la gente. Lo más terrible es cuando nos pasa como el payaso, que trata de divertir, aun llorando por dentro. Yo he anhelado no hacer eso. Yo puedo decir que amo lo que hago. Me siento bien con lo que hago.

¿Y esa fiscalización permanente sobre su humanidad?
Esa tónica es la que da sabor, pero molesta en algún momento: cuando le ven a uno alguna falla están con la piedra preparada, porque uno también falla.

Saber convivir con los hipócritas

Sin embargo, otros están con uno escudándolo. Yo percibo mucho amor en la iglesia, siento protección espiritual, pero la mayoría de la gente está lista con la piedra para lapidarlo a uno, pendiente de qué error hay, qué expresión dijo, adónde anduvieron nuestros pasos. Esto nos compromete más para mantener una vida íntegra, no tener dos o tres o cinco caras, aunque todos tenemos un poco de hipocresía, un poco de falsedad, de mentira.

¿Qué pasa con los “celos ministeriales”? Seguro que hay pastores a quienes les incomoda ver su liderazgo.

Uno ha aprendido en esta vida a ser amplio, y estar con los que le entierran a uno el puñal.

Hay unos que lo entierran alegres y riéndose, dándole a uno palmaditas.

Pero usted debe convivir aun con los hipócritas, porque debe saber que la envidia y el egoísmo son enfermedades que matan como el cáncer; pero hay que convivir con ellos, respetarlos --eso se llama tolerancia--, para poder vivir en una vida donde usted va a emerger y ellos se van a quedar.

¿Qué es lo que más le duele en la vida, usted sabe que hay miserias humanas pero también riquezas humanas? ¿Le duelen las traiciones?
Alguna gente piensa que somos vagos, sin preparación, sin escuelas. Otros piensan que somos vividores. Las traiciones y las envidias son parte de la vida, eso no me mueve en lo más mínimo. Lo que más me duele a mí es ver a la gente sin conciencia, sin sentido, sin corazón, y ver cómo se mueren los niños. Me duelen las grandes desigualdades, las injusticias. Pero lo demás, el ataque, el rechazo, la traición, eso más bien a uno le hace sentir satisfacción en algún momento.

La traición, la deslealtad, la envidia, ¿no tienen religión? ¿Estas tres perversas señoras (señora Traición, señora Envidia…) también van al culto, a la misa, a la mezquita, la pagoda y la sinagoga?
Estas “señoras” no tienen religión, sino que forman parte de lo más bajo del ser humano, y cuando perdemos el sentimiento humano nos destruimos a nosotros
mismos.




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