Faustino Salmerón, el héroe proscrito de San Jacinto Un campesino que no “escupe” en rueda de próceres
* Aldo Díaz asegura que sin la decisiva acción de este soldado, la pedrada de Andrés Castro sólo hubiera sido un acto necesario, pero no suficiente para calificarlo de heroico
* La escaramuza de San Jacinto, mal llamada “batalla”, llegó a colarse en la historia gracias a Salmerón, al colgar con su mecate de campisto a Byron Cole
* La clase privilegiada, de donde “exclusivamente” salen los “próceres”, ha silenciado ese nombre por considerar vandálico un hecho de justicia popular: haber ahorcado, tras el combate, al hombre más importante de Walker Edwin Sánchez | esanchez@elnuevodiario.com.ni
II Parte
Si es difícil que una obrera de la Zona Franca trate de vos a los dueños de las maquiladoras, ¿cómo a un campesino del siglo XIX se le iba a permitir que escupiera en la rueda de los próceres? Eso era imposible hasta ahora, porque Aldo Díaz Lacayo se atrevió a desafiar a la alcurnia letrada y sus escribanos para incorporar al paisaje de la historia nacional al legítimo héroe de San Jacinto: Faustino Salmerón.
Sin Faustino todo el edificio histórico de la Batalla de San Jacinto se cae por carecer de fundamento. Y Díaz Lacayo sabe que hoy por hoy se enfrenta a una historia que parecía clausurada y donde nadie más podía meter sus narices para olfatear a los verdaderos héroes. Pero el académico encontró las pistas y ahora nos asegura que el inventario nacional de patriotas está incompleto, que fue escamoteado, que ahí faltan otros nombres.
Y por ahora, nos da el rastro completo al cual hay que darle también el rostro completo: Faustino, el campesino. Porque los compiladores decimonónicos y las autoridades conservadoras fueron capaces de darle mérito a algo tan abstracto como una fecha, ”14 de Septiembre”, o se vieron dispuestas mejor a reconocer una acumulación de años e inventar la Avenida “Centenario” antes que acordarse de un campesinito. ¿Un héroe de caite al lado de un prócer patilludo?
Al académico no lo apoyan ni las calles ni las avenidas, ni los parques ni los bustos, ni siquiera los billetes de un córdoba, mucho menos las órdenes que el Ejército y la Presidencia otorgan a las personalidades porque todos: asfalto, aceras, escuelas, engramados, parques, cintas, galardones, vecindarios, páginas y papel moneda ya tienen nombre: Escuela “Andrés Castro”, Avenida José Dolores Estrada, “La 14 de Septiembre”, Orden General José D...
Faustino Salmerón se llamó. ¿Leyó o escuchó alguna vez este nombre? Bien, el doctor Díaz Lacayo llamó a los historiadores a realizar una revisión crítica a la materia de su oficio, y destacó el papel de Faustino en los acontecimientos que nos dejaron, en la concreta, un feriado nacional, bandas de guerras o de paz, palillonas y ministros ruborizados por las minifaldas de las gimnastas.
Este hombre fue el verdadero héroe de San Jacinto, el que permite a una simple escaramuza convertirse en un hito en los anales de nuestra historia patria, sin embargo, es un ciudadano que no alcanzó siquiera de relleno en la conocida pintura donde aparece el sargento Castro con cuerpo de fisiculturista y rostro de beatle entonándole Let it be.
“Las acciones heroicas lo son por sus resultados, y el de la Batalla de San Jacinto fue la derrota emblemática de las fuerzas de Walker. Un hecho que se agiganta por el abrumador desbalance de fuerzas militares entre ambos contendientes en la así llamada Batalla de San Jacinto, porque técnicamente no lo fue”, indicó en su exposición el académico.
Y aunque algunos historiadores cuestionan que el reconocimiento de este heroísmo le corresponda en justicia a José Dolores Estrada, es un hecho histórico irrefutable que la “muerte” —-así calificada en términos coloquiales—- de Byron Cole, su ajusticiamiento espontáneo, como realmente sucedió, realizado por Faustino Salmerón, es el hecho emblemático que convierte en heroica a la Batalla de San Jacinto. Algo que inexplicablemente los historiadores pasan por alto, señaló Díaz. Revisar papel de Andrés CastroNo sin cierta justicia, dijo, unánimemente los historiadores califican de héroe nacional a Andrés Castro. Porque con el arma más elemental, la piedra, evitó que un bien situado filibustero avanzara hasta el interior del corral de la hacienda: una posición estratégica para su defensa.
Pero esta acción necesaria para el éxito militar no era suficiente para convertirla en heroica. Sin el ajusticiamiento de Byron Cole la Batalla de San Jacinto ni siquiera hubiese sido registrada por la historia, aseguró el historiador.
Sin embargo, no se le ha dado el mismo reconocimiento histórico a Faustino Salmerón, el campesino que condenó a Byron Cole a la pena máxima del ahorcamiento. Y lo hizo sin saber quién era, por el mero hecho de ser un agresor extranjero, aplicándola además con su propio instrumento de trabajo, su soga de “campisto” de la zona, que sin duda lo era.
Por qué no se ha reconocido históricamente a Faustino Salmerón, es una pregunta que después de ciento cincuenta años espera ser respondida, reflexionó.
“Parece que la causa de esta incomprensible omisión es de naturaleza ideológica”, apostilló. “Andrés Castro mató en una acción militar a un filibustero anónimo. Faustino Salmerón mató a Byron Cole, el máximo representante de Walker en esa batalla, en una acción de justicia popular, fuera del escenario de guerra.
Y es que --quizá sin que nadie en particular se lo hubiera propuesto, pero también sin que nadie lo haya cuestionado, simplemente por el peso incuestionable de la larga paz bucólica de los años posteriores-- en los hechos se ha impuesto una suerte de tesis natural, pero perversa: considerar al primero como un acto legítimo, producto de una acción de guerra, sin consecuencias político-diplomáticas, y al segundo como un acto vandálico.
¿Continuará esperando Faustino Salmerón su merecido reconocimiento histórico? Los historiadores de Nicaragua y Centroamérica tienen la palabra, desafió Díaz Lacayo a sus colegas.Naturaleza antiimperialista de la Guerra NacionalOtro “tema pendiente” en la Guerra Nacional es que hablar de una agresión militar extranjera es un aserto que aún no logra consenso. La interpretación convencional es que se trató de una guerra contra un grupo de forajidos norteamericanos que actuaba por su propia cuenta, con un objetivo no compartido por el gobierno de los Estados Unidos, enmarcó el historiador.
“Aunque sí hay consenso de que tenían el apoyo de los estados sureños y en general de los esclavistas de todo el país, entre los cuales se encontraban funcionarios públicos de alto nivel”.
Y cuando se habla del apoyo oficial del gobierno norteamericano, a través de sus más altos representantes, suele aclararse que estos últimos también actuaban por cuenta propia, recordó.
Lo mismo se dice con relación al reconocimiento de William Walker como Presidente de Nicaragua por parte del Ministro de los Estados Unidos en Nicaragua. Sin embargo, subrayó, existen suficientes indicios, documentados, de Centroamérica y del resto de países americanos, que demuestran la conciencia que existía acerca de la naturaleza antiimperialista de esta guerra, o por lo menos de su naturaleza anti-norteamericana.Otros temasAl concluir, Díaz Lacayo dijo que “éstos no son los únicos `temas pendientes` que requieren ser examinados por los historiadores centroamericanos desde la perspectiva actual, como obligada relectura de la historia. Sin duda hay muchos otros. Son solamente los que han despertado mi propio interés”.
El académico además parece que quiso encontrar el génesis de las contradicciones de Costa Rica contra nuestro país, exhumando los restos: de la participación interesada del gobierno de Costa Rica en la Guerra Nacional, incluyendo los apoyos que recibió de la corona inglesa y de Vanderbilt, utilizados a favor de sus propios intereses nacionales y francamente en contra del estado de Nicaragua.
Así se escribe la Historia.
Comentarios de nuestros lectores Elizabeth
Magnifico articulo, Gracias Sr. Aldo Diaz L. Por compartir con l@s lectores de END, sus conocimientos e investigaciones, mientres mas pronto se restaure nuestra verdadera historia mejor. Gracias y a END tambien por hacernoslas llegar. Mochas Gracias
Alfredo Lacayo
Muy interesante el punto de vista alusivo a Faustino Salmeron, el heroe proscrito de San Jacinto. Por la verdadera historia es necesario la revision sugerida por el Dr. Aldo Diaz Lacayo y hacer justicia incorporando a este personaje de nuestros valores patrios.
Manuel Moreno
La verdad es que yo, asi como muchos nicaraguenses, no le creo nada al senor Diaz Lacayo. El quiere reescribir partes importantes de nuestra historia con fines obscuros.
Favorecer a algun partido en particular(frentismo)? Llevar agua a su molino (ideologia ultraizquierdista)? Manipular o desacreditar a su antojo hechos realmente historicos?
Yo no le creo a este señorito que se autollama "historiador", y que en el articulo periodistico lo llama con tantos nombres pomposos pero huecos en el fondo.
Sebastián Potosme
La clase privilegiada, de donde “exclusivamente” salen los “próceres”,
Ajá ... Si esto es cierto, ¿Cómo explica el historiador el hecho que José Dolores Estrada y Andrés Castro figuren como los principalkes héroes?
Ambos campesinos, y Castro un verdadero desconocido en ese entonces.
|
Nacionales
Tomás Borge espera que desaparezca el 'Pinochetismo' del mundo
Vendido Cayo Mandril
Diputados inventan ONG para saquear el Presupuesto
Leve estampida y prevalece expectativa
“Motor falló y los dejaron a la deriva”
Confesiones de un pastor en diciembre
Un campesino que no “escupe” en rueda de próceres
Cumbre Cochabamba fue una “babel”
Ley 510 ayudó a que no hubiera quemados
Liberados 56 trabajadores de minera canadiense en Ecuador
En poder de gringos era el “Animal número 64”
|