50 años de alegrar las navidades La Chepa Lola, puro canto y tradición
irma franco
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| Josefa Dolores Sandino Espinoza, mejor conocida como la Chepa Lola. |
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Cada vez que llega la Navidad, la consulta a Josefa Dolores Sandino Espinoza, conocida popularmente en Niquinohomo como la “Chepa Lola,” es obligada. Ella sabe cuándo iniciar los rezos de la novena al Niño Dios, qué cantos son los más apropiados y qué hacer, según la tradición.
La imponente iglesia de más de 300 años, y el parque central, situado frente a la casa de la Chepa Lola, fueron el escenario perfecto para la entrevista con esta mujer que ha hecho historia en la localidad, por su entrega y dedicación al canto religioso y por su lucha constante para mantener viva las tradiciones, principalmente las navideñas.
Por esa razón, diciembre es para ella un mes atareado. Cada año la buscan para ensayar a Las Pastorelas, al ángel que anuncia la llegada del Creador, para rezar la novena al Niño Dios, hacer el Rosario a la Virgen de Guadalupe, y también rezar uno que otro rosario a la Purísima Concepción en las casas de familias tradicionalistas que acostumbran celebrarlo después del ocho de diciembre. 50 años de entregaCon mucho orgullo nos cuenta que tiene 67 años de vida, y de esos, más de 50 años de cantarle a la Virgen María y al Señor. Ella es una de las tres sobrevivientes del Coro María Auxiliadora de Niquinohomo, fundado hace 90 años por un grupo de mujeres religiosas, la mayoría fallecidas y otras muy ancianas, que por sus condiciones físicas ya no cantan.
Según conocimos, la Chepa Lola se integró al Coro cuando era una chavala, y destaca hasta hoy por su privilegiada voz y por su entrega desmedida a las actividades religiosas y tradicionales. Es toda una institución en el tema. Igual canta un villancico navideño que toda la misa en latín, un arte que se concentra en pocas personas de avanzada edad en nuestro país, y que se va perdiendo ante el desuso de los cantos en los oficios religiosos.
Recuerda la Chepa Lola que las festividades al Niño Dios iniciaban en este municipio el 16 de diciembre con las misas que se realizan a las cuatro de la mañana en la iglesia Santa Ana, y culminan el 24 de diciembre con la misa de El Gallo. Mientras eso ocurre, amplios grupos de jóvenes y adultos recorren las calles durante la madrugada, sonando cachos de toro, latas, pitos y otros objetos que hacen ruido, y algunos llevan hasta guitarra para cantar villancicos de casa en casa, donde por tradición les ofrecen café, tamales, rosquillas y otros alimentos. A esta tradición se le conoce en Niquinohomo como “Los Pitos”, y todavía se mantiene.
El mismo 16 de diciembre, a las seis de la tarde, inicia la novena al Niño Dios en casa del mayordomo, y termina el 24 de diciembre. El rezo lo realiza también la Chepa Lola en compañía de tres sobrevivientes del Coro María Auxiliadora.Las antiguas tradicionesEsculcando en sus recuerdos, nos dice que hace 50 años, la familia Barquero era la mayordoma de la Casita o “Chocita” del Niño Dios, y que para construirla acostumbraban ir hasta la Laguna de Apoyo a traer el musgo con que la forraban. El traslado de la Casita a la iglesia era con mucha pompa, y lo hacían por la Calle Real, con la compañía de todo el pueblo. Acto seguido, la población se trasladaba a casa de un señor de apellido Gallegos, quien preparaba los pajaritos de barro y los colocaba en ramas secas, los que también trasladaban a la iglesia con música para luego decorar el “Nacimiento” y los pilares del templo.
Con nostalgia nos dice que la misa de Nochebuena la realizaban a las diez de la noche, y después salía el “Pase del Niño Dios” a la calle y entraba a la iglesia a eso de las dos de la madrugada. “Era alegre...”, comenta.
¿Lo que más le gustaba de las fiestas de Navidad de esa época?
Que era tradicional. Uno sabía que después de misa salía el pase, nos apurábamos a cenar, nos vestíamos, y luego nos cruzábamos a la iglesia, lo mirábamos más alegre, también salían las posadas.¿Y que son las posadas?Consiste en que sale María y José en una burrita (una pareja de jóvenes vestidos con atuendos de la época) y van a las casas que ya están establecidas a pedir posada. Nosotras cantamos las posadas, y el ritual manda que dos cantan desde fuera de la casa y dos responden desde dentro. Es un diálogo cantado.La de afuera dice cantado:- En nombre del cielo ¡oh! pido posada, pues no puede andar ya mi esposa amada.La de adentro responde: - Aquí no es mesón, sigan adelante, pues no puedo abrir, no sea un tunante.
Y así continúa el diálogo hasta lograr que la dueña de casa les abra la puerta a José y a María, y les den posada para pasar la noche. La historia se repite en al menos cinco casas de las familias más tradicionalistas y religiosas del pueblo.
Con mucho orgullo, la Chepa Lola nos comenta que está buscada para cantar las posadas este año. “Las posadas serán en casa de doña Olimpia Campos, Ninoska Alvarado, Laura Alvarado y Ángela María Calderón. La última la cantaremos en la puerta mayor de la iglesia, después de la predica del padre Juan Carlos”, detalla.
Usted y sus dos compañeras son las que mantienen viva la tradición, pero ¿qué ocurriría si faltaran?
No hay repuesto. Nosotros hemos querido dejar repuesto y que por lo menos los Villancicos al niño Dios no se pierdan, principalmente ese que dice:
--Por qué llora el niño, qué tienes mi amor, con qué te contento, dónde esta el dolor…
--No llora porque tiene sueño, llora porque está solito, cállate pues, pobrecito, ven a mis brazos y duerme.Todos las quieren Se han ido perdiendo esos cantos, porque además se acompañan con orquesta, la gente nos dice: “Cuando ustedes están cantando en la iglesia, qué alegre se oye”, hasta el padre Allan Delgado --párroco de la iglesia-- nos quiere a nosotras, y nos dice: “Que canten las chavalas”, así nos dice de cariño, que cantamos tan lindo aquellos cantos a la Purísima y aquellos Villancicos al Niño Dios.
Todos los villancicos los sabemos y sin papel, nosotras nos sentamos ahí en la iglesia y no nos vamos a afligir que nos digan: “Ve, se van a equivocar”.
¿Alguna vez ha pensado crear una escuela para transmitir esos conocimientos?
Ya he tenido a tres alumnas, y se van. La única niña a la que yo felicito es a la hija de Donaldo Campos, la que ahorita está cantando en Managua en “Otra Onda, Evolution,” en representación de Masaya. A esa niña le enseñé algunos cantos, y ojalá Dios quiera gane el concurso. A ella le enseñé la Agonía del Crepúsculo, y ella tiene una linda voz y buen oído con sólo 13 años.
Mis compañeras y yo hemos querido ensayar a otras, pero se aburren, vienen un día y otro no, es una herencia que uno les está dejando, porque yo no me lo voy a llevar al cementerio. El profesor Adalid Calderón me dice: “Mamita, exhiba lo que sabe usted”, porque como él dice, no hay como nosotras ni en Masaya, porque es verdad que hay buenas, pero echan a perder el canto, porque en vez de levantar la voz, la bajan.¿Usted también ensaya a las pastorelas?Sí, me buscan para ensayar a las pastorelas y al ángel que anuncia la llegada del hijo de Dios. Al ángel, que siempre es una niña entre 10 y 12 años, hago que se aprenda lo siguiente: --Pastores de estas cabañas, que habitáis en duras rocas, sabéis que Dios ha nacido para desterrar congoja, ya nació el Divino Sol esparciendo luz hermosa, reclinada en un pesebre está la luz y antorcha, seguidme, pues, y veréis en un establo la gloria.
Después de que el ángel anuncia la llegada del Niño, los pastores lo siguen, y cada una de las parejas hace el ofrecimiento: unos ofrecen buñuelos, otros una botella de vino, otros un par de zapatitos, etc. Son textos viejísimos de 1930.La misa en latínVamos a quedar para la historia, porque cuando hacemos la novena y se dice: aquí se hace la Petición, nosotros cantamos lo tradicional:
--“En blancos pañales de fina costura, la Virgen al niño vestía con ternura, la Virgen al niño vestía con ternura”.
--Por qué llora el niño, qué tiene mi amor--, es petición, nosotros sabemos y no es de ahorita, tenemos historia con todos los sacerdotes que han existido en Niquinohomo, y hasta nos invitaban a cantar las misas de función en otros municipios del departamento de Masaya.Cantos en latín¿Es verdad que cantaban la misa en latín?
A partir de la tradición de diciembre, nosotras --las del Coro María Auxiliadora-- nos preocupamos por aprender la misa en latín, si todavía alguien nos busca la cantamos. Aprendimos con los grandes maestros, tuvimos de profesor a don Pedro Vargas, al profesor Adalid Calderón, a Carlos José Ramírez Velásquez, de Masatepe, y a don Horacio Alvarado, de Jinotepe, todos ellos cantores buenos de la época.
Cantábamos en Latín, a mí me piden la Sing de Guadalupe, Bordesa, Corazón de Jesús y la Agonía del Crepúsculo. Esas yo las cantaba sola, ahora ya no, y no es que tenga miedo, sino que no vaya a ser que tenga alguna falla, porque ya la edad…, pero le doy su mérito al profesor que me las enseñó que fue el profesor Gustavo Calderón Franco. Nosotras cantamos en la calle los villancicos y sin pena. Tenemos más de 60 años y todavía la soplamos.¿Cuándo dejará de cantar la Chepa Lola?Dejaré de cantar hasta que esté en la tumba, aunque de arrastra subiré la Iglesia mientras esté viva para cantar.¿Y recibe paga por cantar y rezar?Nosotros no ganamos por rezar, lo hacemos por pura devoción y religiosidad, porque soy muy católica, porque así me crió mi madre. A veces alguna gente que nos busca de fuera del municipio nos da una contribución de cien pesos y nos aliñan especialmente de lo que reparten en la celebración...
Para cerrar la entrevista, esta conocida mujer recordó una anécdota con el comandante William Ramírez (q.e.p.d.) a quien ella recuerda como un verdadero tradicionalista, porque una vez le dijo: “Chepa Lola, yo quiero ser mayordomo del Niño Dios, porque yo quiero que las tradiciones no se terminen en Niquinohomo y que sean como antes; entonces le respondí: ¿se acuerda qué alegre era el traslado de la casita, muy linda? Era típica...”. Esos recuerdos la embargaron de mucha nostalgia.
De su diario
¿Quién es la Chepa Lola?
Es una mujer de 67 años, 50 dedicados al canto religioso. La conocen de norte a sur y de este a oeste en su municipio natal, Niquinohomo. Desde que murió su mamá, Teresa Espinoza, vive sola. Tiene una hija y varios nietos que viven en Estados Unidos, y muchos familiares que viven dispersos en el municipio. Es dueña de una refresquería, y en más de una ocasión se le ha escuchado decir al periodista José Esteban Quezada, director de Radio Catarina, que la Chepa Lola vende la mejor cebada de Niquinohomo y Nicaragua. Es perfeccionista, por eso en los ensayos es común verla enfadada cuando las niñas que ensayan el papel de pastorelas o de ángel no dan lo mejor de sí para interpretar la obra religiosa.
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