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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Sábado 30 de Diciembre de 2006 - Edición 9476
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Destrucción del bosque vista por regentes forestales

Invitan al Inafor, Procuraduría, Comisión Ambiental de la Asamblea Nacional, así como a organismos de protección al medio ambiente, a visitar Las Minas para constatar in situ el grado de afectación en vastas áreas de pastos, asentamientos agrícolas y madereros

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Destrucción del bosque vista por regentes forestales - Foto
Los regentes forestales en Las Minas, Javier Bustamante y Axel Lam Chavarría. MOISES CENTENO/END

LAS MINAS
Nicaragua pierde todos los días entre 300 a 400 hectáreas de bosques. Esa práctica irracional es como que el hombre esté cavando su propia tumba y la de las próximas generaciones.

La responsabilidad de este problema nacional se le atribuye al sector maderero, al que se les señala de forma insistente como el principal depredador del bosque.

Contra ellos se han establecido medidas como vedas y hasta estados de emergencia económica, como la establecida el tres de mayo de 2006 con el decreto presidencial 32-2006, que prohíbe el corte, transporte y comercialización de madera en río San Juan, Nueva Segovia y regiones autónomas.

Pero, ¿en realidad son los madereros o industriales forestales quienes extinguen el bosque, principalmente en la Región Autónoma del Atlántico Norte?

Frontera agrícola
Axel Lam Chavarría, ingeniero agroforestal, nativo del municipio de Rosita y presidente de la Unión de Regentes Forestales en Las Minas y Prinzapolka, asegura que la verdadera causa de la destrucción del bosque en la RAAN es el acelerado e incontrolable avance de la frontera agrícola.

Lam fundamenta su afirmación con la última migración de unas diez mil familias mestizas del Norte del país a Siuna, Rosita, Bonanza y Prinzapolka, en los últimos diez años.

Asegura que tras el asentamiento de nuevos habitantes, sobre todo rurales, en la región existe un choque de culturas en cuanto al uso del bosque entre comunitarios indígenas, mestizos caribeños y colonos.

Por un lado, las familias indígenas, además de un reducido número de nativos mestizos, conceptualizan el bosque natural como el alma de sus vidas. Tradicionalmente han vivido por décadas en armonía con la naturaleza, y prueba de ello es que la mayoría de las comunidades indígenas todavía conservan el bosque.

En tanto, los recién llegados tienen una visión distinta del bosque: lo ven como montañas innecesarias, meramente estorbos que no tienen ningún valor ante una entidad financiera. El valor para ellos son áreas de siembras y pastos para el ganado, y con base en ese concepto deforestan el bosque que tienen a su alcance, según el ingeniero Axel Lam

Desastre ecológico evidente

El lugareño señala que no existen estrategias responsables para detener o al menos controlar esa realidad.

Enfatiza que el despale se ve de todo ángulo en la RAAN, “es evidente el desastre ecológico, y los efectos ya los está viviendo el ser humano con los cambios bruscos de clima, secas de ríos, erosión de tierra, desaparición de especies silvestres y acuáticas, desempleo y pobreza extrema, y si no se detiene la frontera agrícola, las consecuencias serán peores y dramáticas”, auguró

90 y 10 por ciento

Durante un encuentro de regentes forestales en Las Minas sus miembros concluyeron que de unas cuarenta mil hectáreas de áreas identificadas como despaladas en la zona, el 90% lo ocasionó la frontera agrícola y el 10%, madereros o industrias forestales.

Señalaron que ese desigual porcentaje se mantiene casi en todo el territorio nacional, pero lamentan que los ojos del gobierno y organismos ambientales sólo son dirigidos al sector maderero, descuidando, quizás por la poca divulgación, el avance de la frontera agrícola, donde con afiladas hachas y machetes depredan miles de hectáreas para asentarse, sembrar y tener pastizales.

La variedad de madera tumbada en áreas fijadas para la agroganadería es usada para construir casas rústicas, cercos, así como para leña, pero la mayor parte se pierde.

Javier Bustamante, también regente forestal, explica que conocen de casos en que vastas áreas para siembras suelen ser inservibles después de un año, por lo que gran parte del campesinado avanza más adentro en busca de más áreas a despalar y quemar, debido a que las tierras en esta región son de vocación forestal.

Un campesino necesita despalar y quemar entre tres y cinco manzanas para sembrar

Madreros invisibles

Los constantes señalamientos y medidas contra el maderero legal ocurren porque son la cara visible en el aprovechamiento del recurso forestal; no obstante, ¿qué pasa con la frontera agrícola y con los madereros ilegales? “Nadie los controla y se dan tremendo banquete con el bosque”, anotó Bustamante.

Aunque dice estar consciente de que en la actividad maderera se cometen bastantes ilegalidades para tumbar y trasladar madera, esgrime que todo es debido a la falta de regulación y control del Inafor.

Lam y Bustamante invitan a la Procuraduría Ambiental, Comisión del Medio Ambiente de la Asamblea Nacional, comisiones ambientales regionales y locales, así como organismos nacionales e internacionales preocupados por el medio ambiente a visitar Las Minas con el propósito de conocer in situ los daños ambientales provocados por el indiscriminado despale, la frontera agrícola y por el sector maderero.

“Los regentes forestales andamos en las orillas y profundidades del campo, por lo que hemos constatado que existen más bosques en lugares donde trabajan industrias forestales y madereros que en áreas en las cuales se han asentado las familias que han migrado a Siuna, Rosita, Bonanza y Prinzapolka”, expresó Axel Lam.

Señala que como regentes forestales están en el ojo del huracán, tras ser señalados como cómplices de madereros para que éstos saquen la madera de forma ilegal.

Sin embargo, explica que les trabajan a los regentados, a quienes les elaboran y ejecutan inventarios, planes generales de manejo forestal en cualquier tipo de bosque y en áreas ilimitadas, y sus respectivos planes operativos, así como los estudios ambientales y técnicos, de conformidad con la Ley 462, Ley de Conservación, Fomento y Desarrollo Sostenible del sector Forestal, y su respectivo reglamento.

Después del trabajo para el cual son contratados, le compete al Inafor determinar si la industria o el maderero se ajustan a las normas establecidas.

“Obviamente hemos conocido de casos de madereros que actúan de mala fe en cuanto al corte, extracción y traslado, pero ¿cómo el regente lo va a denunciar si es empleado del regentado?”, se preguntó.

El dirigente de los regentes forestales en Las Minas dice que lo ideal es que el gobierno los contrate para defender los intereses del Estado, en vez de los del sector maderero, pues como caribeños también desean que el aprovechamiento forestal sea de forma honesta y sostenible

Menos bosques

Y es que hace 56 años el territorio nacional contaba con ocho millones de hectáreas de bosques naturales. Ahora hay menos de los 5.3 millones de hectáreas que se estimó en 2005, y la mayor parte se concentra en las regiones autónomas, sobre todo en el Atlántico Norte.

Hasta noviembre de 2006, los bosques en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) ya no significan cerca del 42% del área boscosa nacional, sino menos del 40%, cifra que también es atribuida a su volumen maderable, que representaba el 45% de la biomasa forestal del país.

Y si en algún momento el bosque de mayor potencial, que lo constituye el latifoliado, significaba unos 58 millones de metros cúbicos de volumen a explotar, hoy ha disminuido y se habla de menos de cincuenta millones de metros cúbicos de volumen comercial, aunque todavía los bosques poseen la mayoría de las dos mil 500 especies de árboles propias de las selvas tropicales de Nicaragua.

La RAAN tiene una extensión territorial de 35,000kms², y se estima que el 80% es de vocación forestal. El resto, seis mil 800kms², son de vocación agrícola.

Los suelos de vocación forestal poseen condiciones favorables para el desarrollo de pinares, bosques de protección y explotación y áreas de reserva natural y de conservación.

Desafortunadamente se estima que la deforestación anual ronda entre las 90 mil y cerca de las 150 mil hectáreas.




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