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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Martes 23 de Enero de 2007 - Edición 9499
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Nutrición, desnutrición y hambre en Centroamérica


La eliminación de la pobreza y el hambre es el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). A pesar de ello, transcurridos seis años desde la Cumbre del Milenio, los progresos para reducir a la mitad el porcentaje de la población centroamericana que pasa hambre no avanzan al ritmo previsto.

Atrapados en la pobreza, sus vidas están dedicadas por completo a la búsqueda de la siguiente comida y sus historias no llegan nunca a las pantallas de nuestros televisores. Aún nos queda un largo camino por recorrer para llegar al año 2015; no podemos permitirnos dejar atrás a millones de centroamericanos en la desnutrición y el hambre, es necesario establecer una estrategia a favor de los pobres.

Hacer frente a la pobreza no resolverá el hambre de forma automática. Hasta la fecha las estrategias relacionadas con el combate a la pobreza no han conseguido hacer progresos importantes en la reducción del número de personas que padecen hambre. El hambre debe combatirse de forma explícita, directa e inmediata. Si no se hace así, se verán directamente afectadas las iniciativas encaminadas a alcanzar el conjunto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Un informe del Banco Mundial titulado “Desafíos de Salud en Centro América: Diagnóstico de la Situación e Implicaciones Estratégicas” determina que el problema de la desnutrición se reviste de mucha gravedad en Centroamérica, especialmente en Honduras, Nicaragua, Guatemala y El Salvador, en donde el progreso en la reducción de las tasas de desnutrición se ha mantenido estancado por más de una década.

Según el informe, la malnutrición que afecta a Centroamérica no se explica principalmente por falta de alimento, sino depende más de un conjunto de factores como mala salud materna, inadecuadas prácticas de alimentación y de cuidado infantil y falta de acceso a agua potable y saneamiento.

¿Qué se puede hacer para bajar las alarmantes tasas de desnutrición en Centroamérica? Hay cinco elementos claves para lograr esto: prevención, focalización, educación, acción y medición.

Prevención, especialmente a través del monitoreo regular del crecimiento infantil (peso y talla), asociado con sistemas de alerta temprana que vinculan casos de riesgo alto con especialistas en salud capacitados.

La focalización de esfuerzos debe dirigirse a mujeres embarazadas y a niños durante los primeros 24 meses de su vida. Un niño empieza a desnutrirse desde la etapa de gestación, y el problema se vuelve irreversible después de los dos años. Más del 50 por ciento de las muertes infantiles en Centroamérica están relacionadas con la malnutrición.

La educación a las madres y padres sobre prácticas de higiene, así como la importancia de la lactancia exclusiva y de adoptar prácticas adecuadas de nutrición es fundamental. Las mujeres mal alimentadas tienen más probabilidades de morir durante el embarazo o el parto y sus hijos tienen altas posibilidades de morir en los primeros años.

Acción nacional que se implemente a nivel comunitario involucrando a madres directamente en la promoción del crecimiento saludable de los niños.

Medición regular del impacto de las iniciativas para prevenir la desnutrición crónica es un aspecto fundamental de la estrategia general. En Centroamérica, en donde el fenómeno es preocupante, es necesario contar con sistemas que permitan hacer un monitoreo permanente del progreso logrado.

Ayudar a las personas que padecen hambre permite salvar vidas humanas e impulsar el crecimiento económico de la región. Centroamérica es una de las regiones del mundo con mayor prevalencia de desnutrición, esta condición contribuye directamente al aumento de la pobreza y, en el largo plazo, afecta en forma negativa el crecimiento económico de los países hasta en un 3.0 por ciento de su PIB anual.

Un(a) niño(a) que pasa hambre no puede aprender. Además, muchas veces los(as) niños(as) no acuden a la escuela porque tienen que trabajar o buscar alimentos para su familia. Un(a) niño(a) afectado(a) por la desnutrición durante sus dos primeros años sufrirá un daño irreparable durante toda su vida que afectará su capacidad de aprendizaje, habilidades como adulto, y su incorporación al proceso de desarrollo del país.

La buena nutrición es la piedra angular de la supervivencia, la salud y el desarrollo de las generaciones actuales y de las venideras. Las mujeres bien alimentadas corren menos riesgos durante el embarazo y el trabajo de parto. Los niños y niñas bien alimentados se desempeñan mejor en la escuela, llegan más sanos a la edad adulta y pueden ofrecer a sus propios hijos un mejor comienzo en la vida. Por eso es fundamental el programa de hambre cero que impulsa el gobierno en Nicaragua.




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