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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Lunes 05 de Febrero de 2007 - Edición 9512
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No se equivoque Presidente

Héctor Mairena
Yo no quería que Daniel Ortega ganara las elecciones del pasado noviembre. Tampoco lo quiso más del sesenta por ciento de los votantes nicaragüenses. Trabajé para que no ganara, mas el voto popular --ahora relativizado-- le dio el beneficio. Y helo allí electo Presidente de la República de Nicaragua y en plena posesión de su cargo desde el pasado diez de enero, investido en una sui generis ceremonia que debe pasar a la historia como un ejemplo de cómo no deben ser los actos de toma de posesión presidenciales.

Pero bueno, formalismos o no formalismos aparte. Veamos el fondo.

A la fecha del presente artículo, Ortega lleva en su cargo veintidós días calendario. Y debo recordar que si bien en los primeros días mucho se habló de dar el beneficio de la duda al nuevo gobierno, lo del beneficio ha ido despareciendo aceleradamente y sólo queda una creciente duda y un temor en ciernes.

Los actos más emblemáticos del nuevo gobierno se han caracterizado por ignorar las precarias --pero existentes-- instituciones: de un día a otro amanecemos con que la Casa Presidencial ya no es donde ha sido en los últimos años y que ocupación mediante, un vetusto edificio construido a marcha forzada en los años ochenta es la nueva sede presidencial; la aprobación de un acuerdo que se nos jura es la salvación del país se somete al voto directo y de mano alzada en un acto partidario de celebración; el Presidente decide y casi convence a la absoluta mayoría de los “ingenuos” diputados de los beneficios de que él --el presidente-- tenga más poder; en nombre de la democracia directa (¿?) se crean unos consejos que deberían ser calificados como ilícitos, ilegales e inexistentes, pero que para preocupación nuestra son existentes y con todo el peso de voluntad de la pareja presidencial. Hay más: de un día a otro por disposición de la Coordinadora del Consejo de Comunicación y no sé cuántas cosas más, el escudo de la República ya no es el escudo y los sustituye una alegre figura que --ya sabemos-- pretende ser menos rígida, generar energía positiva, etc., etc., etc. En todos estos casos y otros que ahora se me escapan, pero que ya son bastante para veintidós días de gestión, se atropella la institucionalidad y también el sentido común y la inteligencia ciudadana. Pueden gustarnos o no algunos de los cambios, pero hay leyes, procedimientos, instituciones.

Vale la pena entonces recordar al presidente Ortega lo siguiente: el voto de la mayoría --ahora relativizada, repetimos-- no es cheque en blanco. No lo fue para Violeta, ni para Alemán ni para Bolaños. No lo es tampoco para usted, comandante. No lo es en las democracias.

Al presidente Ortega se le eligió para gobernar por un período constitucionalmente establecido de cinco años. No se le eligió para hacer un cambio de régimen o una revolución en paz. Aunque con seguridad en los círculos del poder no faltan voces que quisieran reeditar en la borrachera de la victoria mucho de lo hecho en los ochenta.

El gobernante debe respetar las leyes que juró observar y hacer cumplir. Respetar a los ciudadanos. Respetar la libertad; no puede ignorarlas porque se corre el riesgo de convertirse en dictador o que el pueblo tarde o temprano actúe también ignorándolas.

Ésta no es una revolución, no estamos en las postrimerías de julio de 79. Estamos en el siglo XXI y mal que bien los nicaragüenses hemos aprendido lecciones de democracia.

Por último, Presidente: no lleve a Nicaragua a un polo del nuevo conflicto internacional Chávez-EU. Mucho y muy bien sabemos los nicaragüenses el costo de las confrontaciones innecesarias. En sus filas y en quienes se le han adherido hay ejemplos vivos de ese costo. Y también se refleja ese costo en las cuentas nacionales de los últimos treinta años.

Por el bien de Nicaragua, no se equivoque, Presidente.

mairenaz@yahoo.com




Comentarios de nuestros lectores

Magdalena
Excelente articulo, esa es la verdad que Daniel Ortega gano perdiendo porque la mayoria del pueblo no lo queria de gobernante, quien va a quere tener como Presidente a un violador, ladron de Bancos, etc.etc.etc.

Ivan Maltez
Señor: Presidente Ortega, le quiero recordar que el 38% de los votos son votos duros del FSLN. No obstante le quiero recordar que la Revolucion que usted esta comenzando, es la Revolucion de Polt pot, La Revolucion de joder a la clase media y subsidiar a los del Dimitrov. Señor. presidente usted esta iniciando mal con este Gobierno (Populista-Polposiano). Se esta rodeando de funcionarios incompetentes y familiares de sus allegados (Toda la familia de los Borrachos Hermanos del Cmdte. Arce, Familiares de Martha Palacio y etc..) Usted señor Presidente se esta rodeando con Profesionales incompetente como Rita Fletes, Damaso Vargas, que no sabemos cuando fueron a la universidad. Pero queremos recordarles que los Gobierno suben y bajan con nuestro voto y desde ahora mi voto sandinista y de toda mi familia que nos sentimos traicionado lo vamos a castigar en las proximas elecciones municipales y Presidenciales. Señor. Presidente, le recordamos que su Señora Esposa Rosario Murillo, le esta haciendo mucho daño a su nuevo Gobierno, digale que se quede feliz como primera dama y que no este opinando que eso le compete a usted Señor Presidente. Que lástima que si Carlos Fonfeca estuviera vivo otro Gallo nos Cantara.

RUBEN DARIO CHAVARRIA
El articulo esta muy bien escrito. Su fundamento es falso. El comandante Ortega no gano las elecciones, se las robo. Estas elecciones fueron fraudulentas, un fraude planificado desde hace muchos anos, las tuercas se fueron aprentando a cada paso, en cada etapa que quemaron. Pusieron sus fichas claves, hicieron el pacto clave, le averiguaron las debilidades a dos personajes claves (Don Arnoldo y Don MIguel), pusieron a las personas adecuadas en la CSE, en la CSJ y en la AN. Engrasaron bien el equipo, todo funciono a la perfeccion. Es por eso que Don Robertito, el magistrado del CSE, siempre salia en las fotos con una sonrisa de oreja a oreja, su sonrisa era la de un picaro, la de un pillo bien remunerado. Esta es la historia que en Nicaragua nunca va a ser documentada, porque hay mucha, pero mucha gente involucrada en este gran fraude. Fraude digno de llevarlo a las pantallas del cine, a Hollywood.

jordan
Totalmente de acuerdo con mairena, el presidente debe respetar el estado de derecho y las leyes, ese respeto es el que nos sacara adelante y hara progresar el pais, sino sera todo o contrario. con sus actitudes pienso que ortega no le interesa nicaragua. por favor mas respeto a las leyes, recuerdo lo que paso en los ochenta por gobernar a voluntad sin obervar las leyes.no siga atropellando la constitucion, dona chayo bien puede dedicarse a sacar los ninos de los semaforos y buscar apoyo para el hospital siquiatrico. ese es el papel de la primera dama, buscar ayuda para los mas necesitados, la tarea de gobernar es de su esposo, el fue quien fue elcto por el 38 % de la poblacion. no desaprovechen la oportunidad de hacerlo bien, estan a tiempo, despues sera uy tarde y los mayores perdedores seran siempre los pobres, desempleados, explotados y marginados por siempre. Pero sobre todo ese 38 % que votopensando en un cambio para adelante y no para retroceder.

Juan Ponce
Excelente artículo, buen escrito, claro, preciso y conciso, pero aunque se toca en el artículo, hay que enfatizar un poco más en algo bien importante: el FSLN es mayoría relativa, por los acomodos políticos, pero son mayoría al fin. Sin embargo tiene que quedar claro que los derechos de las minorías (que en este caso, sumadas, pasan a ser mayoría) son tomadas en cuenta y respetadas en una democracia verdadera, ESO es democracia.

Por eso no me gusta lo de la mano alzada en la plaza para aprobar el ALBA, porque allí solo estaban partidarios del orteguismo, esa es una falta de respeto a las leyes, a los otros poderes del estado que tienen que ver con eso y al pueblo, principalmente, a los que no votamos por ellos y que somos mayoría en términos absolutos.

Son los diputados los que tienen que grantizar que se apliquen de verdad los mecanismos de la democracia y si esto no se da, ya veremos, pero el pueblo no debe, no debemos dejarnos pisotear por líneas verticalistas y autoritarias ya rebasadas por la historia. Veremos.



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