7 de febrero de 2007 10:09 REPORTAJE Artesanos sordo-mudos
Siete jóvenes de La Concepción, Masaya, han dejado atrás sus incapacidades físicas y comenzaron a trabajar en la elaboración de artesanías que ahora quieren comenzar a comercializar. Leonor Álvarez (elnuevodiario.com.ni)
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| Alejandro Sánchez / END. Una de las jóvenes que integran el grupo de artesanos de La Concepción, trabajando en la elaboración de una de las piezas. |
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Un grupo de jóvenes sordo-mudos de La Concepción, Masaya, dividen sus días entre el estudio y hacer de su pasatiempo favorito un trabajo muy esforzado: han aprendido a fabricar artesanías que hasta ahora sólo comercializan en esta localidad del sur del país, pero con planes de abrirse mercado.
Una lámina de camba (material parecido al plástico pero con otra textura y agujeros uniformes sobre la superficie), un ovillo de rafia (material parecido a la fibra de la que están hechos los sacos masen) y mucha paciencia es lo que necesitan para convertir esas dos piezas, que por separado no tienen nada de gracia, en una improvisada y elegante cartera estilo casual, con bordados de ovillo y colores.
Pero no sólo eso. Cualquier artículo cotidiano, necesario o un simple adorno, pueden ser reproducidos por ellos con esos materiales. Una sombra para la lámpara de la mesita de noche, porta papel higiénico, cepilleras, pacheras, bolsos, mochilas, retrateras. Nada les impide explayar su imaginación en su mundo silencioso pero creativo.
La elaboración del más sencillo de estos productos puede llevar dos días. Los más grandes y coloridos se llevan hasta cinco días. Las manos de estos muchachos sordo-mudos han multiplicado su utilidad de agarrar, palpar, sentir texturas y trasmitir simples mensajes corporales. Para ellos sus manos son un medio primario de comunicación y de trabajo.
Todos los días sus dedos morenos se entrelazan con el camba y el ovillo de rafia, para crear una pieza artesanal que al final se convierte en el mensaje que antes de terminado no podían trasmitir con palabras ni señas.
Todo comenzó hace tres años, cuando la presidenta de la Asociación de Sordo-Mudos (Apria), Nery Aguilar, envió a su hija Claudia a estudiar manualidades a Managua. Su madre pensó que por su deficiencia auditiva tenía que aprender a desarrollar otra habilidad con la que se defendiera en la vida. Y así fue. Claudia no sólo aprendió muy bien, si no que empezó a trasmitir sus conocimientos a sus amigos sordos-mudos.
Desde entonces, los siete jóvenes entre 16 y 25 años de edad, se reúnen muy temprano en la casita de Aguilar, en el barrio San Juan, donde estudian la primaria en el “lenguaje mudo de los gestos”.
Su maestro, Edner Mercado, que también es sordo-mudo, concluye las clases después de medio día para empezar sus trabajos manuales por las tardes en el patio de Aguilar. Las madres de cuatro de los jóvenes apoyan a sus hijos y también participan en el trabajo.
 | | END. Los productos fabricados por los jóvenes, que serán expuestos en la feria local. |
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Gracias a Marina Canda, una de las integrantes del movimiento comunal en La Concha, lograron integrarse a la Asociación de Artesanos Unidos (AAU), entidad que respalda a artesanos de la región. Esta entidad apoyó a los jóvenes artesanos para que comercialicen sus productos en una feria organizada por la alcaldía de La Concepción.
Dos de los integrantes que organizan las actividades de la feria, Ariel Blas y Karol Contreras, dicen que esta vez los artesanos y productores han sido capacitados a través de talleres que se les impartió en su lenguaje, para explicarles los conceptos de venta y negocio.
“Reciben talleres en los que se les dan herramientas para que no sean simples vendedores, si no que desarrollen habilidades como pequeños y medianos empresarios”, dijo Blas. Según él, el objetivo es que no sólo lleguen a vender sus productos de forma desordenada y a bajos precios, si no que le den el valor merecido y el trato adecuado a los clientes.
Datos de la feria
La Feria Municipal de gastronomía, artesanía y productos agrícolas se celebrará el 10 y 11 de este mes (febrero) dentro de las festividades de “Nuestra Señora de Montserrat” en el Parque Central.
Los precios de los productores oscilan entre los 80 a 200 córdobas. La Casa de Nery Aguilar, donde se producen y se venden los productos de camba y ovillo de rafia, queda ubicada en el barrio San Juan de La Concha, 2 cuadras al sur, ½ al oeste.
Comentarios de nuestros lectores Nicaraguita
que excelente noticia! Bravo...por ellos.
Emelina .
Me ha encantado las cosas tan bonitas que estas personas discapacitadas pueden fabricar,ojala y pudieran tener un lugar conocido en donde poder
vender estas artesanias y pulicarlo por medio del periodico o
las paginas de turismo para llegar
y poder comprar esas artesanias.
muchos saludos y con mucho respeto les deseo mucha suerte.
ustedes son un buen ejemplo para
muchos.saludos desde Holanda.
Emelina
Castulo
Que noticia mas refrescante! Un ejemplo para todos .... en especial para un monton de vagos que caminan pidiendo y robando. Felicidades
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