Lecciones aprendidas en la práctica nicaragüense ¿Qué debo hacer para iniciar mi negocio?
Arnulfo Urrutia
Arnulfo Urrutia
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EMPLEO CASI NO HAY,
PERO TRABAJO HAY EN P...
Con cierta regularidad me escriben o llaman personas motivadas a poner un negocio. Ciertas cuentan con algún tipo de recurso económico, otras con un local y no pocas con estudios universitarios. Las preguntas son muy parecidas: ¿cómo hago para iniciar un negocio? ¿Qué tipo de negocio puedo abrir?
A continuación algunas recomendaciones que pueden ser de utilidad a toda persona que desee pertenecer al club del emprendedurismo nicaragüense. Recomendaciones, no recetas.
1) Tener una visión
de futuro
a) Si bien es cierto muchas veces la presión por la subsistencia es muy fuerte y se toman decisiones en tal sentido, se debe tomar en cuenta el largo plazo. Se debe visualizar un horizonte para nuestras vidas. Hacer como los niños y preguntarse qué se quiere ser cuando grande. En el caso de la persona adulta la pregunta puede ser: ¿qué deseo de mi vida cuando tenga tal edad?
b) Tener objetivos y metas es fundamental para vivir una vida motivadora. Tener por qué luchar, tener por qué vivir. Ahí está la clave de una vida plena y exitosa. No importa lo que se decida ser a futuro, lo importante es que responda a los más íntimos deseos de cada persona y, por supuesto, que tal decisión lleve beneficio a la familia y la sociedad. Vivir sin una visión es navegar a la deriva en el océano de la vida.
c) Decidir qué tipo de negocio se quiere iniciar debe estar, en la medida de lo posible, vinculado a qué tipo de existencia se desea. Antes de pensar en un plan de negocios es muy importante esbozar un plan de vida. El plan de negocios no debe oponerse al plan de vida que se desea, por el contrario, debe ser el instrumento de apoyo para lograr lo que se quiere de la vida. Si por alguna razón hay contradicción entre ambos planes, se deberá eliminar tal contradicción lo más rápido posible.
2) Analizar si realmente desea crear su propia empresa
a) Ser emprendedor no implica necesariamente montar un negocio. Bien se puede ser emprendedor en un centro de investigación, en un aula o en una organización de beneficencia. Ser emprendedor es una filosofía de vida y no necesariamente tener una empresa. Ser emprendedor es estar permanentemente con deseos de hacer cosas nuevas. Ser emprendedor es tener una vida llena de retos y metas por cumplir. Pero, ¡qué bueno si decide a montar una empresa! Nos hacen tanta falta.
3) Definir el tipo de empresa o giro
del negocio
a) Ésta es una de las etapas más difíciles para el emprendedor por la cantidad de opciones que hay, especialmente en Nicaragua, donde hay tantas cosas por hacer. Algunos consejos que pueden servir de guía:
b) Conocer muy bien la realidad que nos rodea, éste es un principio básico para iniciar un buen negocio. Tal conocimiento nos dirá qué necesidades están pendientes de satisfacer y cuáles ya están saturadas. No es conveniente poner negocios que puedan calificarse como “más de lo mismo”. Hay que diferenciarse. Alimentarse, vestirse, educarse, tener un techo, comunicarse, transportarse son necesidades básicas de cualquier comunidad. Analizar cómo se llenan estas necesidades puede ser el origen de una idea de negocios. ¿Por qué existiendo tantas carne-asadas en Managua todavía no hay una a domicilio?
c) Ir a un supermercado y ver cuáles de los productos importados que allí se muestran es posible fabricar nacionalmente. Industrias La Matagalpa lo hizo y sus conservas ocupan los mejores lugares en ese tipo de establecimientos.
d) Analizar cuáles son sus principales aptitudes. Cocina, pintura, manualidades, deporte, diseño, etc. Si se es bueno en algo, hay que potenciar dichas habilidades y buscar la excelencia. Si se hace lo que se ama y se ama lo que se hace, el éxito es suyo. José Valenti era aficionado a elaborar pizzas caseras, hasta que un día hizo Valenti´s Pizza.
e) Determinar cuáles son los principales recursos de su localidad y analizar las posibilidades de transformación o comercialización de los mismos. San Juan de Limay era un pueblo desconocido y paupérrimo hasta que se percató de las posibilidades de trabajar la piedra marmolina. De agricultores ocasionales se convirtieron en artesanos excepcionales.
f) Analizar hacia dónde va la pelota. Esto significa analizar las tendencias sociales y económicas. No hay que ver nada más el presente, o donde está la pelota ahora, es necesario ver más allá. No hace mucho tiempo era impensable velar a un familiar en una casa que no fuera la propia, poco a poco la tradición va desapareciendo. ¿No sería bueno pensar en más capillas funerarias en otras localidades, o bien a precios más populares? ¿La pulpería tradicional será la misma dentro de diez o quince años, o la tendencia es que sea sustituida por las cadenas de supermercados con perfil popular? ¿Cómo deben prepararse ante tal eventualidad las actuales dueñas de pulperías?
g) Pensar cómo se pueden hacer más fáciles ciertas tareas. Por ejemplo, las tareas domésticas abruman a gran cantidad de nuestras mujeres y, por otra parte, muchas féminas lavan y planchan en condiciones desventajosas. ¿Por qué no organizar cooperativas de lavado y planchado? Unidas en empresas cooperativas, quienes realizan tal labor gozarían de beneficios sociales, podrían organizar un sistema de trabajo más eficiente y conservar precios accesibles.
4) Decidir la ubicación:
a) Una vez que haya decidido el tipo de negocio que iniciará es muy importante determinar la ubicación del mismo. Suele ocurrir en la micro y pequeña empresa que por iniciar en la propia casa de habitación o el terreno que se posee, se olvide valorar qué tan adecuado es ese sitio para el tipo de negocio que se piensa. La práctica demuestra que en ocasiones por una distancia de 25 ó 50 metros un negocio puede triunfar o fallar. Hay negocios a los que la clientela llega sin importar donde estén, en otros casos el negocio debe buscar a la clientela.
5) Definir una estrategia para competir
a) Antes de establecer un negocio se debe contar con una estrategia para la lucha por el mercado meta. El producto o servicio que se brindará estará orientado a satisfacer las necesidades de un determinado tipo de personas, pero, ¿cómo captaremos su preferencia?
¿Será por un mejor precio, por rapidez en el servicio, por tener características muy particulares, por ser innovador, por ser único, etc.? Esto deberá estar definido antes de iniciar la empresa o negocio. No se puede ir a la guerra sin contar con un arma adecuada y si es posible mejor que la del contrincante.
6) Sin plan, el plan es fallar
a) Por muy sencillo que sea un negocio o empresa hay que establecer un plan; si está escrito es mejor. Este plan cuando es escrito y detallado se conoce como plan de negocios. Las personas que han cursado carreras relacionadas con Administración de Empresas y Contabilidad tienen una mejor idea de cómo elaborar este instrumento de navegación empresarial. Esto no quiere decir que quien no lo escriba falla. No; hay personas con una gran retentiva y claridad mental que a diario revisan su plan de negocios sin necesidad de lápiz y papel; lo importante es tenerlo. De todos modos en futuras páginas expondremos ejemplos de cómo hacer un plan escrito. De hecho, todo lo que hemos enumerado en esta misma página forma parte del plan de negocios, así que podemos tomarlo como un adelanto.
7) Perseverancia y confianza
a) Cuando se es un bebé y se está aprendiendo a caminar no es extraño caer muchas veces y llevar ciertos golpes y moretones en el cuerpo. Sin embargo, el bebé no desmaya y un día deja atrás los golpes y moretones. El deseo de llegar a ser como aquellos que pueden caminar erguidos es el gran motivador para que el bebé persevere y lo logre. Incluso, si el nene tiene andarivel, cunita muy cómoda, los dejará a un lado e insistirá en caminar. Así debe ser la persona emprendedora. Debe perseverar hasta lograrlo, debe salir de sus zonas confortables y tomar riesgo de sufrir algunos moretones. Todos los días vemos ejemplos de empresas nacientes que perseverantes como el nene de este ejemplo, un día de tantos caminan solas y erguidas por el mundo empresarial. Querer es poder, dice un viejo refrán. Y recuerde, la persona emprendedora nunca fracasa, simplemente aprende lecciones en cada intento en que las cosas no salen bien.
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