22 de febrero de 2007 15:23 Placer pornográfico interrumpido
Sable en mano y por error, interrumpió el disfrute de su vecino cuando veía un de vídeo pornográfico. Washington / EFE James Van Iveren enfrenta hoy varios cargos criminales después de que irrumpió, sable en mano, y al grito de "¿Dónde la tiene?", en el apartamento de un vecino desde donde escuchó lo que él creía que eran gritos de una mujer violada.
El vecino Bret Stieghorst le explicó a la policía que él estaba viendo un vídeo pornográfico, en español titulado "Casa de culo", y sin griteríos que sugirieran abuso alguno. Pero el fiscal del Condado Waukesha (Wisconsin), Kevin Osborne, puso en duda la historia del héroe frustrado. El incidente ocurrió la semana pasada en la localidad de Oconomowoc, en este estado.
"¿Acaso los sonidos de actos sexuales consentidos indican que pueda estar ocurriendo un crimen?", preguntó Osborne durante la audiencia de procesamiento. "Van Iveren golpeó la puerta y la abrió a patadas antes de que el residente tuviese tiempo de abrirla. Eso no me parece una reacción razonable", dijo el fiscal.
Van Iveren, de 39 años, ha sido acusado ante un tribunal de Oconomowoc por intrusión criminal, daños criminales, conducta desordenada y todo ello mientras esgrimía un arma peligrosa, en este caso un sable de caballería.
El hombre quedó en libertad a la espera del juicio que está previsto el 5 de marzo. Si se le declara culpable podría recibir una sentencia máxima de 33 meses en la cárcel. Stieghorst, de 33 años, dijo al diario Journal Sentinel, de Milwaukee, que él estaba tranquilo disfrutando el vídeo, cuando Van Iveren abrió, a puntapiés, la puerta del apartamento y, a punta de sable, le preguntó "¿Dónde está ella? ¿Dónde la tiene?".
En su denuncia el vecino dijo que Van Iveren se puso cada vez más furioso y que él tuvo que llevarlo en un recorrido por el apartamento para que comprobase que no había allí mujer alguna.
Para verificar su descripción del incidente, el vecino pasó parte del vídeo ante los policías, y les dijo que cree que Van Iveren escuchó los gemidos desde su apartamento, un piso más abajo.
"Está todo en español, yo no entiendo una palabra de lo que dicen", comentó Stieghorst. "Lo compré solo por las chicas calientes". "Y si la excusa (de Van Iveren) es que trató de salvar a una mujer que estaba siendo violada, la verdad es que llegó tarde", agregó.
"Yo vi el vídeo entre la una y las dos de la mañana, y él se metió en mi apartamento a las once y media de la mañana". Por su parte Van Iveren, que vive con su madre, dijo que él escuchó a "una mujer que gritaba pidiendo ayuda" y que, como no tenía un teléfono para llamar a la policía, decidió intervenir personalmente.
El hombre tomó el sable que es de su familia, corrió escaleras arriba y entró al apartamento. "Me siento como un estúpido", dijo Van Iveren al diario Milwaukee Journal Sentinel. "Yo fui con la idea de mantener el sable escondido atrás mío, e iba a golpear la puerta. Pero ocurrió lo que ocurrió".
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