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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Miércoles 28 de Febrero de 2007 - Edición 9527
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Hijos de Blanca Segovia tras la ruta de Sandino

“Además de héroe, es nuestro abuelo”

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“Además de héroe, es nuestro abuelo” - Foto
Los hermanos Walter y Augusto Castillo Sandino, hijos de Blanca Segovia Sandino Aráuz, y nietos del general Augusto C. Sandino. OSCAR SÁNCHEZ / END

Cuando el joven español Aparicio Sandino decidió quedarse en Nicaragua, mientras sus otros dos hermanos partían hacia México y Colombia, no se imaginó que su tataranieto Augusto C. Sandino se convertiría en el Sandino más famoso de la historia del mundo. Quizá tampoco proyectó que su simiente continuaría viva a casi trescientos años de su llegada a esta tierra.

Gracias a la investigación genealógica emprendida hace más de diez años por Walter y su esposa Marbelly, Augusto y Julio César Castillo Sandino, hijos de Blanca Segovia Sandino Aráuz y Policarpio Enrique Castillo Delgado, se ha determinado que desde el matrimonio entre Aparicio Sandino con la señora Apolonia Castillo, ocho generaciones se han desarrollado, y han resultado de la unión de 57 parejas, 327 personas que a su vez poseen 153 apellidos diferentes.

“Éste es un trabajo que nosotros iniciamos empíricamente, y hemos recibido ayuda de la Academia Nicaragüense de Genealogía y del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (Ihnca-UCA). Hemos buscado información en algunos documentos, en los cementerios, pero la mayoría de la información la obtuvimos de fuentes vivas que son familiares nuestros, de allí buscamos hermanos de nuestro abuelo, primos; y en los cementerios e iglesias buscamos fechas y nombres, porque en el Registro Público no existe mucha información”, declaró Walter Castillo Sandino.

El general… nuestro abuelo

“Siempre sentimos curiosidad por conocer más de nuestro abuelo y del resto de la familia”, señaló Walter, el menor de los nietos de Sandino, “pues desde que nacimos nos dijeron que la familia era mi papá, mi mamá, mis hermanos, un tío y un primo, nada más, y cuando hablábamos de mi abuelo nos decían que había sido asesinado pero que no se sabía dónde estaba su cuerpo”.

“Todo el mundo ha hablado de Sandino, y para nosotros era una costumbre escuchar de él como héroe, pero Sandino, el general, era nuestro abuelo, el padre de nuestra madre, alguien cercano, y nosotros no contamos con la suerte de tenerlo cerca o por último saber dónde esta su cuerpo; siempre hemos tenido el vacío, sabemos de él por otros, igual que mi mamá”, destacó Walter.

De acuerdo con la investigación realizada, se encontraron que el apellido Sandino es ítalo- español, incluso hallaron el escudo de la familia Sandino, el cual está hecho a base de oro y plata y tiene grabados los números 7 y 6, cuyo significado aún desconocen.

“Estamos investigando de qué sitio en España partieron específicamente los primeros Sandino hacia América; por ahora tenemos que Aparicio Sandino se casó en Nicaragua con Apolonia Castillo y procrearon tres hijos; algunas personas me han dicho que fueron diez, pero no lo he podido confirmar, pero los que sabemos eran José María, Santiago y Eufresiano Sandino Castillo”, señaló Walter.

De Santiago Sandino Castillo nace don Gregorio Sandino, quien sostuvo una relación amorosa con Margarita Calderón. De allí nace su hijo mayor Augusto C. Sandino, pero además, de su matrimonio con América Tiffer, nacen Sócrates, Asunción y Zoilamérica Sandino Tiffer.

“Podemos adelantar que Rosario Murillo es nuestra familiar porque es nieta de Zoilamérica Sandino Tiffer, hermana del general Sandino; hemos encontrado la relación hasta ahora, pues siempre supimos que éramos familia, pero ahora ya tenemos toda la genealogía”, señalaron.

“Nosotros hemos seguido los genes de forma independiente. Hasta ahora tenemos casi completos los Sandino, pero aún nos falta investigar más sobre la familia. Nuestra bisabuela, Margarita Calderón, tuvo siete hijos, todos de distinto papá. Hemos contactado a ramas de la familia Sandino que son Alvarado, para ello nos ayudó mucho Uriel Alvarado, con los Calderón nos han ayudado Luis Fernando Calderón, de Niquinohomo, y el general Roberto Calderón, y nos falta saber mucho sobre los Aráuz.

De la familia

En la búsqueda de sus raíces fueron hasta la montaña a buscar a Amanda Aguilar, recientemente fallecida, porque pensaron que ella podía saber algo y así era, pues aunque no conoció a Sandino, su mamá fue cocinera de él y les relató muchas anécdotas del abuelo, por lo cual dicen haberla visto como una familiar. Amanda a la vez les comunicó que tenían familiares en San Ramón, Matagalpa.

“Hay mucha descendencia que está dispersa en toda Nicaragua. Hemos encontrado familiares en Niquinohomo, y le digo que hemos encontrado porque estamos vivos y nunca nos conocimos. Llegamos hasta Granada, donde tenemos familia, así también en Masaya, Managua, Matagalpa, Somoto, León y Estelí, y gracias a ellos seguimos contactando a otros familiares. Eso es algo que nos regocija, aunque a veces tocamos las puertas y les decimos quiénes somos y algunos hasta nos han visto con desconfianza, eso consideramos que es algo normal”, afirmaron.


Marcados
El descender de Augusto C. Sandino es para esta familia un orgullo que se percibe desde el ingreso a su hogar, donde nos recibe una estatua del General y un pequeño museo con fotografías de él y su gesta, pero es algo que también los ha marcado de forma negativa, pues desde recién nacidos tuvieron enemigos.

Una de las anécdotas que rememoran es cuando en 1955 nació Augusto Enrique Castillo Sandino, y alguien le dijo a Anastasio Somoza García: “General, acaba de nacer el primer nieto de Sandino”, y el dictador respondió: “Acaba de nacer un enemigo más”.

A partir de entonces, para mantenerse segura y garantizar la protección de sus hijos, Blanca Segovia comenzó a migrar. Así, Augusto nació en León; Rodolfo en San Rafael del Norte; Julio César en León y Walter en Corinto.

Constantes hostigamientos

“Siempre”, comenta Walter, “íbamos de un sitio a otro, lo que hizo nuestras vidas muy duras, nos cateaban la casa, hostigaban y amenazaban.

“Carlos Fonseca se enteró de las penurias que pasábamos, y en un viaje a Cuba se lo contó a Fidel Castro y al Che, ellos dijeron entonces: “Sáquenlos, aquí los vamos a proteger para que no los maten”, y así fuimos al exilio de manera separada. Primero salimos mi mamá y yo en una mula; Augusto salió con un tío; Julio César con otro; Rodolfo con mi papá, todos de forma clandestina por veredas y ríos, pasando las mil y una necesidades que puede pasar una familia perseguida y pobre”, relata Walter.

El exilio

Durante 18 años esta familia permaneció exiliada en Cuba, donde los chavalos crecieron y se prepararon para retornar al país y participar en la insurrección que permitió, en 1979, el retorno definitivo de la familia a Nicaragua.

“El exilio fue duro”, recuerda Walter. “Mucha gente incluso cree que estamos allá aún, y algunos hasta piensan que no sufrimos la guerra. En ese país que nos tendió la mano sufrimos muchas pobrezas y dificultades, quizá más grandes viscicitudes que el pueblo cubano, pues ellos tenían más familia y todos cooperaban, mientras nosotros sólo éramos seis nicaragüenses”.

La pobreza de la familia Castillo Sandino era tal, que los niños sólo tenían un par de zapatos y una muda de ropa, su mamá y su papá trabajaban fuera de casa. Los cuatro hermanos permanecían solos en la calle después que salían del colegio.

Una tragedia

“Como todo niño pobre jugábamos en la calle y buscábamos qué comer, íbamos a una finca que estaba a siete u ocho kilómetros de la casa buscando mangos. La tragedia nos llegó un abril. Veníamos de esa finca, todos teníamos mucha sed, nuestro hermano Rodolfo divisó del otro lado de la calle una llave de agua, gritó dando aviso al grupo y se mandó a correr para ser el primero en beber; en la carrera la chinelita que andaba se le quedó en medio de la calle y se regresó por ella sin fijarse que venía un camión que lo embistió. Esa pobreza nos marcó”, señala.

Así era tu abuelo

“Conocimos a grandes hombres”, dice, “los principales líderes del Frente Sandinista, algunos de ellos cuando llegaban a Cuba iban a visitarnos, y como sabían las pobrezas que pasábamos, se llevaban de los hoteles el jabón, el papel higiénico, el café, todo lo que podían.

“Conocimos a nuestro abuelo por el coronel Santos López y un tío abuelo, Pedro Antonio Aráuz, “tío Toño”, hermano de Blanca Estela Aráuz, que fue por siete años secretario del General”.

Tío Toño era hombre orquesta, manifestaron los hermanos Castillo Sandino, tocaba el trombón, la guitarra, era muy sensible, “él conoció al abuelo y nos enseñó desde pequeñitos cómo era en todo su conjunto, su personalidad, se esmeró en que no lo olvidáramos, sino que estuviese vigente. Nos decía cómo actuaba, cómo pensaba, y nos contaba anécdotas muy bonitas e interesantes que están vinculadas con la historia tan significativa de nuestra familia.

“El acta de bautismo de nuestra madre, la cual encontramos en la investigación, dice que se llama Blanca María de Jesús Sandino Aráuz, mientras en el Registro Civil se encuentra su acta de nacimiento como Blanca Segovia Sandino Aráuz, pero eso tiene su explicación, una explicación que el tío Toño nos contó antes incluso de que pretendiéramos iniciar este trabajo”, señala Walter.

Según el relato, al morir durante el parto su esposa, Blanca Aráuz, Augusto Sandino estaba abatido, y delegó al tío Toño para que bajara al pueblo a registrar a la niña que sostenía en brazos, la cual se llamaría Blanca, como su mamá, Segovia por las montañas en las que luchó, con los respectivos apellidos, pero al llegar ante el registrador éste se negó a asentar a la niña aduciendo que Segovia no era un nombre de persona, y que no le pondría a una niña el nombre de las montañas.

“Tío Toño era muy diferente al abuelo, que tenía un temperamento muy fuerte, entonces se devolvió a la montaña y le expresó lo antes dicho por el registrador, a lo que Sandino respondió: “Dígale que la inscriba así, si no quiere que yo mismo vaya a hacerlo”. Envalentonado, el tío Toño bajó y le dio la razón al registrador, quien de inmediato inscribió a nuestra madre con ese nombre tan particular”, dijo Walter.

Una petición

Blanca Segovia Sandino Aráuz tenía sólo siete meses cuando asesinaron a su padre, el 21 de febrero de 1934. Sus hijos están muy interesados en conocer el verdadero paradero de los restos de su abuelo, pues a través del tiempo se han manejado muchas hipótesis sobre el posible lugar, que ubican en las cercanías del Lago Xolotlán o detrás del Hospital Militar.

“Lo más fácil es decir que Sandino está en toda Nicaragua”, comentó uno de los nietos del General. “Habrá a quiénes esto les conviene mucho, pero a nosotros no nos satisface, queremos saber dónde están sus restos, queremos llevarle flores, queremos sentarnos cerca de su tumba y hablar con él, muchos lo hacen, nosotros también lo quisiéramos hacer.

“Estoy seguro de que alguien en este mundo sabe dónde están sus restos, y ese alguien puede hacer esa obra de caridad hacia nuestra familia y decírnoslo, pedimos que quien lo sepa nos lo diga, sea quien sea, e incluso los familiares de su asesino. Presumimos que ellos deben saber algo y lo manejan como un secreto. Le solicitamos a quien sepa algo que nos lo diga para hacerlo en vida de mi madre. Sabemos que es algo que le importa a mucha gente en Nicaragua, pero queremos que sepan que no hay personas más interesadas que nosotros en saber dónde está”, dijo Walter.




Comentarios de nuestros lectores

David Roque
Puedo desde ya anticipar que esta investigación genealógica servirá para aumentar nuestros conocimientos en el aspecto humano de neutro héroe A.C Sandino.
En 1978 yo visite en la Habana a la familia Sandino Castillo. Walter y sus dos hermanos, Agusto y Julio me invitaron a la vivienda que la familia habitaba, allí también conocí a sus padres; Don Enrique y Doña Blanca Segovia Sandino. Yo crecí en pobreza y ésta no me asusta pero la de la familia del General Sandino en la Habana me dio un enorme desconcierto que pronto sirvió para sentirme en un ambiente sencillo, sincero y muy amistoso. Inmediatamente después del triunfo de la Revolución logre ubicar en Managua a Doña Blanca y fue para pedirle me ayudara con sus amistades a la libertad de mi madre quien se encontraba presa en la Cárcel Modelo de Tipitapa acusada de somocista. En ese turbado ambiente y a veces hasta de represalia ella pidió a sus hijos que ayudaran a mi familia en este asunto y así lo hicieron no sin antes encontrar todo tipo de obstáculos; fue hasta seis meses después que lo logramos su libertada gracias a la familia del General Sandino.
Desde Canadá agradezco en nombre de mi familia Roque Manzanares a la familia Castillo-Sandino por su generoso auxilio, y también aprovecho para expresar que algunas personas “más Sandinistas que Sandino” quienes se dedicaron a dividir al pueblo nicaragüense mientras la propia hija de Sandino actuó, sobre la cima de jubilo, con humanismo y generosidad.


Diego M
Lei un articulo en Selecciones con una frase muy interesante que dice : " A mi no me importa que creas en una piedra, lo que me importa es que quieras tirarmela " Saquen ustedes sus conclusiones.



Flavio Rivera Montealegre
Magnífica la investigación que están haciendo los nietos del Gral. Sandino, quienes a su vez son mis parientes por el lado de su madre, Blanca Segovia Sandino Aráuz. Por el lado de los Aráuz, la madre de Blanca Segovia (mi prima en tercer grado) era doña Esther Pineda Rivera, hacia sus antepasados nos entroncamos por el lado Rivera, labor que realizara mi entrañable padre, el Prof. José Santos Rivera Siles, junto con el poeta el Dr. Octavio Robleto. La esposa del Gral. Sandino era prima en segundo grado de mi padre. Hoy en día, realizamos investigaciones sobre nuestras familias en Jinotega, además de este servidor, el Dr. Sergio Zeledón Blandón, nieto del Gral. Benjamín Zeledón, quien a su vez era primo hermano de mi abuelo paterno, don José Santos Rivera Zeledón. Espero que esta genealogía del Gral. Sandino sea publicada adecuadamente con lujo de detalles.

Conchita T
Me parece que es muy bonito este trabajo de genealogía pues permite conocer mejor a los descendientes del General Sandino. La guardia asesinó a Sandino y a otros miembros de su estado mayor ese febrero de 1934. A mi me parece que aun viven los que saben. Y los más informados en los datos del luagr donde fue enterrado Sandino solo lo pueden tener los allegados a Somoza es decir el chiguín ya que él era el próximo en la línea para tomar el poder. La Hope portocarrero de Somoza que está aun viva en algun luagr de Estados Unidos, también podría clarificar este punto los altos rangos de la Guardia que aun están vivo. Pienso que sería bueno que el F.S.L.N. pueda formar una comisión de investigación y estoy segura que sus restos serían encontrados. Los rumores que tuvo mi familia como lo tuvo la población en general fue que los enterraron en los terrenos de la aviación militar. Buen corage y suerte

XIO
Señores,con rerspeto les digo que Sandino para mi no es un heroe,nunca le he visto como tal ya que no cumple con los resquisito para llegar a heroe,heroe es Andres Castro y todo los que combatieron es esa gesta heroica, combatieorn y murieron y los qu equedaorn vivos volvieron a sus vidas cotidianas, esos son heroes por qu epelearon a cabio de nada,solo por defernder su nuestra patria, Sandino solo era un liberal disidente que se lanzo a la montaña no por que los marines estabana en nnicaragua, si no por que no se hizo lo que el dijo y si hubiera sido nacionalista hubiera combatido bajo la bandera de nuestor país, peor no su bandera de combate era la nefasta bandera roja de sangre y negro de muerte más aun tenía como emblema una calavera con dos espadas o punales o lo que sea, si respeto a ustedes si lo quieren ver como heroe, por mi no hay problema, VIVA ANDRES CASTRO Y NO SANDINO.


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