Europa enfrascada en la lucha contra el calentamiento global
Veintisiete naciones europeas se enfrascaron la semana pasada en largas discusiones encaminadas a llegar a un acuerdo para liderar la lucha contra el cambio climático, que evite que el planeta continúe por el despeñadero que lo llevaría a desastrosas consecuencias con el elevamiento de uno a dos grados en la temperatura global, lo que generaría un mayor descongelamiento de los polos y el crecimiento del nivel de los mares Andreu Missé y Ana Carbajosa
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| Los hielos de las regiones cercanas a los polos, como Groenlandia, han comenzado a derretirse, y las consecuencias podrían ser funestas. INTERNET/END |
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Bruselas/EL PAÍS
La canciller alemana, Angela Merkel, intensificó esta semana sus gestiones con los demás dirigentes europeos para convertir a Europa en líder de la lucha contra el cambio climático.
La seguridad de suministro energético y el desafío del calentamiento global dominaron la cumbre de jefes de Estado o de Gobierno iniciada el jueves en Bruselas, a la que por primera vez asisten Bulgaria y Rumania.
Merkel aspira a presentar una posición común de la UE en la próxima reunión del G-8, pero a última hora del jueves reconoció que aún no se habían alcanzado acuerdos sobre energías renovables y reducción de emisiones contaminantes.
La propuesta principal europea para luchar contra el cambio climático que persigue la cumbre es lograr el compromiso de los países desarrollados para que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero en un 30% para 2020, en relación con las existentes en 1990. Para impulsar su propuesta, la Unión se compromete “a reducir unilateralmente y como mínimo las emisiones de CO2 en un 20% para la misma fecha. La UE considera esencial un acuerdo internacional, teniendo en cuenta que sólo es responsable del 14% de las emisiones mundiales de CO2”, como recordó el jueves el presidente del Parlamento Europeo, Hans Gert-Pöttering.
Para lograr este objetivo, la cumbre tiene previsto aprobar un paquete de medidas impulsadas por la Comisión Europea, que van desde el ahorro energético hasta el aumento del uso de las energías limpias o renovables (hidráulica, solar, biomasa y eólica).
La polémica se ha suscitado por la pretensión de la Comisión y la presidencia alemana de introducir como criterio “obligatorio” que el 20% del consumo en la UE en 2020 se cubra con energías renovables.
Antes de iniciarse la reunión del Consejo Europeo, la canciller se mostró convencida de que se lograrían “resultados significativos” en la lucha contra el cambio climático, pero reconoció que harían falta “duras negociaciones”.
A la llegada a la reunión expresó su confianza en que Europa pueda estar en la vanguardia en la lucha contra el cambio climático y la política energética. Reconoció que “hay mucho trabajo que hacer para salvar las diferencias”.
Merkel añadió que estaba convencida de “lograr unos resultados creíbles entre los europeos que permitan demostrar al resto del mundo que podremos hacer una aportación sustancial”.
El jueves la canciller no logró los resultados esperados, pero la negociación continúa hoy. Uno de los obstáculos que se presentaron fue el de cómo distribuir, por países, las cuotas de reducción de emisiones de CO2. Carácter obligatorioLa polémica se plantea por el carácter obligatorio de un objetivo de energías renovables, por el rechazo sobre todo de Francia y Polonia, aunque por motivos distintos. La delegación francesa insistió una vez más en que se establezca un objetivo de energías con bajas emisiones de carbono, entre las que debería figura la nuclear.
El presidente francés, Jacques Chirac, que asiste a su última cumbre, manifestó con contundencia que “las energías renovables sólo son una respuesta parcial al problema; hay que recurrir en gran medida a otras fuentes de energía, como la nuclear y el carbón limpio”. Chirac indicó que Francia sólo apoyaría el carácter obligatorio de las renovables si se incluía también a la energía nuclear.
El líder francés recordó que “Francia, gracias a su programa nuclear, emite un tercio menos de CO2, en relación con el PIB, que Alemania’, y agregó: “Estamos por delante de los objetivos de Kyoto”.
Desde otro frente, Lech Kaczynski, Presidente de Polonia, país con un elevadísimo uso de carbón, manifestó que el plan de reducción de CO2 “no es factible”, y pidió una propuesta más realista.
El ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, precisó que España apoyaba el plan de energías renovables propuesto por la presidencia. Según las últimas cifras disponibles por el Gobierno, las energías renovables representan ya un 7% en España y se prevé alcanzar el 12.1% en 2010.
El primer ministro británico, Tony Blair, subrayó que “los efectos del cambio climático están causando una gran preocupación social que debe ser atendida”. Blair insistió en que Europa debe ejercer el liderazgo en este campo.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, introdujo en el debate la necesidad de reforzar las interconexiones entre los distintos países, un objetivo especialmente perseguido por España.
La cumbre tiene previsto aprobar que las interconexiones supongan el 10% de la capacidad en gas y electricidad.El precio de una energía más limpiaFueron los sindicatos y la patronal los encargados de poner los pies sobre la tierra frente a las grandes palabras de los líderes políticos de los Veintisiete, al plantear cuánto le costará a Europa alimentarse en un 20% de energías renovables en el año 2020.
Este ambicioso objetivo con el que la UE pretende reducir los efectos del cambio climático podría poner en peligro la bonanza económica que atraviesa Europa, según la patronal.
La canciller alemana, Angela Merkel, cuyo país preside este semestre la Unión y los sindicatos, se apresuró a contradecir la voz de los empresarios y a explicar que el desarrollo de las renovables contribuirá a la creación de empleo.
Para Merkel, establecer un objetivo obligatorio del 20% creará además el clima de certidumbre que los empresarios necesitan para planificar sus inversiones, y en cualquier caso, para la política alemana, no actuar para combatir el calentamiento del planeta tendrá consecuencias más costosas a medio plazo, indicó la canciller.
Las proyecciones más pesimistas de la Comisión Europea estiman que alcanzar un 20% de renovables en 2020 costará a la UE 18,000 millones de euros al año, tomando como referencia un precio del petróleo de 48 dólares por barril.
Pero si el crudo subiera a 78 y, se añade lo que costaría emitir más carbono del permitido (20 euros por tonelada), el paso a las renovables no costaría nada. ‘En cambio, crearían muchos puestos de trabajo y desarrollaría nuevas empresas europeas’, según la Comisión.
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